viernes, 16 de septiembre de 2011

Cosas que uno escucha, cosas que se dicen... ¿nadie piensa lo que dice?

Situación 1 

Hace unos días estaba en una escuela a la que voy a trabajar. Estaba arreglando la cartelera y en el patio los chicos de tercer grado estaban en clase de educación física. Jugaban bien, luego la consigna fue quedarse sentados. Yo estaba de espaldas, no se quienes no cumplieron la consigna o que sucedió, pero uno de los nenes se levanto llorando y diciendo que estaba lastimado. La profesora les gritó enojada: "ustedes NO ENTIENDEN", los mandó sentar de nuevo -la mayoría estaban sentados-, retó a quien supuestamente había lastimado al nene que lloraba y siguió "ustedes tienen un problema, no entienden nada! Uno les da consigas claras y no entienden". Y siguió....

Situación 2

Era una hermosa tarde de domingo, decidimos ir a tomar mate a la plaza del barrio. Había mucha gente, pero estaba bien, había espacio para que todos disfrutáramos. Muchos chicos estaban en los juegos, otros jugaban en el pasto, otros más andaban en bicicleta. Se escuchaban las cotorras, las risas, las charlas... de golpe, entre los sonidos de fondo un padre le grita a su hija que se bajaba de la bicicleta para ir hacia él "¿qué te dije? te vas a matar así, vos no sabes andar en bicicleta, estas practicando. Pero no podes hacer eso, te vas a romper la cabeza, vos sos torpe y tenes que practicas mas! No quiero correr al hospital porque te rompiste la boca!". La nena se quedo en el lugar.

Situación 3

Instituto terciario, clase de química para una carrera de seguridad e higiene. Estudiantes adultos, de edades varias, entre ellos un padre y un hijo. Debían entregarme un trabajo práctico. El padre me dijo que lo traía su hijo que llegaba un poco más tarde. La clase iba entrando al aula, se acomodaban, entregaban sus trabajos. Llego el hijo, el padre le pidió el trabajo y su hijo le dijo que no lo había traído él. Frente a todos el padre le comenzo a decir en voz alta "¿No ves que sos un tarado? Vago me saliste! Cómo que no trajiste el trabajo? pero que tenés en la cabeza? Sos un tarado, mira... como te lo vas a olvidar, si te lo había dejado para que lo trajeras vos. Sos un incapaz! no te podes hacer cargo ni de lo mas sencillo!" y siguió. Todos los demás que estaban presentes fueron haciendo silencio ante estos dichos.

¿Nadie piensa lo que dice?

 Cada una de estas situaciones es real. En cada caso me sentí muy mal. ¿Soy la única que nota el maltrato verbal de estos dichos?

Entre los protagonistas de las dos primeras situaciones y la tercera hay una diferencia de edad. En las dos primeras los receptores eran chicos de primaria, en la ultima se trataba de un adolescente grande que, asumo, creció escuchando estos tratos.

Las palabras duelen.

Sabemos que los chicos son ingenuos, que creen todo lo que les decimos. ¿Por qué desaprovechamos esta confianza? En cada una de las situaciones, a los chicos les quedo en claro que ellos no entienden, que son torpes e inútiles. ¿Qué clase de adultos estamos criando?

¿Qué nos pasa como sociedad que no reaccionamos?
 
Ni en la escuela, ni en la plaza ni en mi clase nadie dijo nada.

Bueno, si, yo al padre lo frené y le dije que eso era maltrato. Que frente a mí no podía tratarlo así. Me miró como si estuviera mal. No quiero un mundo así, ¿soy la única?

Podemos criar con afecto, ser consientes de lo que estamos enseñando con nuestras palabras. No lo creo tan difícil. Sólo es ser responsables por lo que estamos criando.

3 comentarios:

  1. Yo creo que esos adultos también crecieron con ese tipo de maltrato. O al menos son personas que tienen problemas que no saben que tienen, y que no pueden canalizarlos correctamente... Todos necesitamos un poquito de terapia! no digo mucho... un poquito... un poco de reflexión es más que suficiente en muchos casos! Tan simple parece...

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  2. No sos la única! Somos unos cuantos, por suerte! Creo que se trata de hacernos cargo de lo que hacemos, y de los que hacemos mal, también, en los 3 casos que relatás se pone la culpa afuera, y un menor es ideal, por su vulnerabilidad, un poco de autocrítica hace falta en cada uno de los adultos, porque el niño se está formando, y claro que se va a equivocar!! Se supone que nosotros estamos para ayudarlos y contenerlos!
    Un abrazo afectuoso!! Recién te descubro y Te sigo!!

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  3. Hola Melina!
    Gracias por tu comentario. Tenés mucha razón en destacar que los adultos ponemos la culpa afuera, por que así es fácil. Qué bueno saber que uno no es el único en notar estas cosas y querer evitarlas. Estuve viendo tu blog y me gusto mucho, tambien te sigo! :)
    cariños!

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