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jueves, 1 de diciembre de 2011

Marcas de naturaleza

Siempre suelo leer libros y ultimamente estoy leyendo dos a la vez. Los tengo desparramados en la casa, cuando encuentro un rato y están cerca los agarro. Uno de esos libros lo estoy releyendo es "Mujeres que corren con los lobos" de Clarissa Pinkola Estés.

En estos días estuve leyéndolo y anduve recordando cosas. Quizás esos momentos vividos rememorados me pusieron un poco triste al relacionarlos con la lectura. Son cosas pasadas, que me dejaron enseñanzas. Aprendizajes que quizás de otro modo no hubiera adquirido. Muestras de cómo soy en mi naturaleza mas instintiva. Cosas así encuentro en este libro de Pinkola Estés. Pequeños y profundos comentarios de como somos  las mujeres en nuestra naturaleza profunda y naturalmente.

Les dejo algunos pasajes de lo ultimo que leí, después ustedes si les parece me cuentan que opinan.

"La marca distintiva de la naturaleza salvaje es su afán de seguir adelante. Su perseverancia. No se trata de algo que hacemos, sino de algo que somos de una manera natural e innata. Cuando no podemos prosperar, seguimos adelante hasta que podamos volver a prosperar.

(...) En caso necesario, las mujeres pintarán el azul del cielo en los muros de las cárceles. Si se queman las madejas, hilarán otras. Si se queman las cosechas, sembrarán inmediatamente más semillas. Las mujeres dibujarán puertas donde no las hay, las abrirán y las cruzarán para entrar en nuevas maneras y nuevas vidas. Las mujeres perseverarán y prevalecerán porque la naturaleza persevera y prevalece.

(...) Lo más importante es resistir y perseverar, pues la vida salvaje promete lo siguiente: después del invierno, viene la primavera."

Simple, fuerte, real. Con mi cachorro y mi compañero supe que estaba ya en la primavera.






martes, 18 de octubre de 2011

las Mujeres podemos cambiar el mundo

Les copio una nota de "El Blog Alternativo" en donde se reproduce una entrevista a Jean Shinoda Bolen. Espero que les guste tanto como a mí.

Jean Shinoda Bolen es una autora a la que todas las mujeres le debemos mucho y sobre todo las mujeres maduras porque mientras que la sociedad actual las relega al cirujano, ella les confiere todo el poder y sabiduría que siempre han tenido y del que se han beneficiado las comunidades.
En esta entrevista publicada en La Contra de La Vanguardia el 24-12-2004 pero totalmente vigente, Jean explica cómo todos estamos interconectados y el gran poder de los Círculos de Mujeres.
Ella está convencida que los círculos de mujeres pueden acelerar el cambio de la humanidad y que la era patriarcal y depredadora toca a su fin.
ENTREVISTA:
Jean Shinoda Bolen tiene 68 años. Es de familia japonesa y nació y vive en Los Ángeles. Doctora en Medicina, analista junguiana y profesora de Psiquiatría en la Universidad de California, está divorciada y tiene dos hijos. Cree que Iraq es Vietnam repetido una y otra vez, y que es una pena que tengamos que aprender a través de tanto sufrimiento. Dice que la espiritualidad une y las religiones dividen.
¿Quejarse es perder el tiempo?
¡Claro!

Hay mucho que aprender…
Por eso a mi me interesan las mujeres maduras, con humor y activas. A partir de los 40 años empieza lo mejor si eres capaz de darte cuenta de la cantidad de cualidades potenciales que hay dentro de ti. Entonces te entran ganas de convertirte en bruja.

No se yo…
Se lo diré de otra manera: una bruja es una persona con poder personal.

Eso me gusta
Las brujas sabias dicen la verdad con compasión, y no comulgan con lo que no les gusta, pero no tienen la rabia de las mujeres más jóvenes. Algunos hombres excepcionales pueden llegar a ser brujas, los que tienen compasión, sabiduría, humor y no están supeditados al poder.

¿Algo más?
Sí. Las brujas sabias son capaces de mirar hacia atrás sin rencor ni dolor; son atrevidas, confían en los presentimientos, meditan a su manera, defienden con firmeza lo que más les importa, deciden su camino con el corazón, escuchan su cuerpo, improvisan, ni imploran, ríen, y tienen los pulgares verdes.

¡…!
Quiero decir que tienen mano con las plantas. Y también con los animales. Primero aprenden a amar lo que hacen, luego alientan a otros al crecimiento. Saben reconocer lo frágil y lo que tiene valor, y también lo que debe ser podado.
¿Hay que esperar a la vejez para ello?
Cuanta más edad, más camino aprendido. La observación compasiva de la vida de los demás te enseña mucho, y las mujeres sabias se pasan mucho tiempo observando. Algunas mujeres, muy pocas, son sabias a partir de los 30 o 35 años; esas a los 60 son increíbles.

¿Qué nos quiere transmitir?
Que las mujeres tienen la oportunidad de cambiar el mundo en las próximas décadas. Pero que si no lo hacen ya, probablemente ya no lo harán.
¿Por qué dice eso?
Tras el extremo feminismo de los 70, ahora el péndulo se haya en el centro por eso tenemos que aprovechar este momento. Las mujeres que se lo permiten pueden hoy llegar al equilibrio, a ser completas, fuertes y vulnerables al mismo tiempo.
¿Un camino colectivo?
Por supuesto. No tengo la menor duda de que un pequeño grupo comprometido puede cambiar el mundo. En realidad, así ha sido hasta ahora.
¿Y cuál es el secreto para lograrlo?
El millonésimo círculo. Yo aliento a las mujeres a formar círculos que tengan un componente espiritual. Simplemente escuchando los problemas, anhelos y miedos de otras mujeres y contando los tuyos, adquieres fuerza.
Perdone, pero por qué en un círculo
Cuando uno está sentado en círculo y en silencio se da cuenta de que hay una conexión espiritual con poder transformador. Yo pertenezco a uno desde hace 18 años: encendemos una vela, guardamos silencio, contamos lo que nos preocupa, debatimos, y juntamos nuestras energías con un propósito.

¿Convocan el poder interior?
Interior y exterior. La espiritualidad, la física cuántica y el budismo dicen lo mismo: Todo y todos estamos interconectados y por tanto lo que cada uno haga influye en el mundo. Los círculos de mujeres transforman el mundo a través de la activación del campo mórfico de la teoría de Rupert Sheldrake.

¿El centésimo mono?
Sí, este biólogo desarrolló la hipótesis de que cuando una masa crítica de monos llega a un determinado conocimiento, este se transmite de forma intuitiva e instantánea a todos los miembros de su especie. Del mismo modo, un número crítico de círculos de mujeres puede activar las cualidades femeninas tan necesarias para que el mundo cambie.

¿Porqué no círculos mixtos?
Entre mujeres hay una conexión natural. Algunos estudios evidencian que cuando una mujer que sufre estrés habla con otra mujer, ambas liberan la hormona de la maternidad que provoca que el estrés descienda.

Curioso
Si las mujeres estuvieran implicadas en los procesos de paz, todo sería más fácil, ¡pero si los que la negocian son machos alfa…!

¿Qué ocurre cuando se encuentran un hombre y una mujer estresados?
Cuando un hombre estresado se encuentra con otro, segregan testosterona, que provoca huída o enfrentamiento. Pero si ese mismo hombre se encuentra con una mujer que le comprende, una bruja sabia, su adrenalina baja y su autoestima sube. Y basta solamente con que se siente a su lado.
Es bonito eso que dice
Estamos llenas de recursos poderosísimos a los que no prestamos atención, como por ejemplo el conocimiento intuitivo. Estos conocimientos se pueden desarrollar en los círculos.

¿Que camino interior propone?
Sea auténtica, sea consecuente con su persona interior y averigüe qué quiere hacer con su preciosa vida. Desde fuera intentarán contestar por usted a las preguntas esenciales, no lo permita. Desvele qué tipo de arquetipo domina en usted.

¿A qué se refiere?
Sus patrones internos, que yo resumo en siete arquetipos de diosa. Cada mujer tiene dos o tres dominantes, que van desde la autónoma Artemisa y la fría Atenea, hasta la nutritiva Deméter, la creativa Afrodita, o Hera, la diosa del matrimonio.

No será tan simple
No. Pero si podemos llevar una vida en la que el arquetipo dominante y nuestro rol en la vida coincidan, nos sentiremos satisfechas.

jueves, 29 de septiembre de 2011

¿Parto o bienvenida?

Parto es una palabra con mucha connotación negativa en nuestra sociedad. Un parto es el acto físico de una madre que está dejando que su cuerpo se abra para dejar salir a un nuevo ser. El parto es el nacimiento, el nacimiento debería ser una bienvenida ¿por qué no sentimos alegría en los momentos previos a la llegada de nuestro ansiado cachorro?

Nuestra sociedad nos inculca que parir es sufrir, que debemos entregarnos al sabio médico, recostarnos como enfermas, soportar con estoico valor las situaciones, los abandonos, los dolores. Bueno, todas estas situaciones son bastante nuevas en la sociedad. Me criaron dentro de este sistema. Pues bien, esto es parte del maltrato obstétrico, es parte de un sistema deshumanizado de nacimiento, forma parte de una industrialización de las bienvenidas en donde el papel protagónico lo tiene el sistema, ni la madre, ni su cachorro.

Estas ideas no son nuevas, desde hace varias décadas las viene pronunciando el ginecólogo francés Michel Odent -entre otros-. Aquí en Argentina tenemos a la ostétrica Raquel Schallman, entre otras parteras y doulas que buscan opciones para la bienvenida del nuevo ser. Laura Gutman, terapeuta familiar, vivió en carne propia la situación de cada uno de los partos. En su libro "la maternidad y el encuentro con la propia sombra" cuenta las diferencias que experimentó en su primer parto institucionalizado y el segundo, en la casa de partos de las afueras de Paris. La diferencia hace que su segunda experiencia haya sido envidiable.

Mi embarazo fue bien seguido por mi obstetra, pese a haber tenido una doula que me aconsejara sobre qué cosas pedir en el momento del nacimiento, en el sexto mes detectamos que la placenta no había migrado. Los últimos meses seguimos y ansiamos que migrara. Visualizaba mi parto, quería ver a mi cachorro salir de mí. Sin embargo, también es natural que la placenta obstruya el canal de parto. Y eso fue lo que sucedió. Mi obstetra programó una fecha para 15 días antes de la fecha posible de parto.

Algunas cosas pudimos hablar. Que primero me pusieran el cachorro en el pecho, que luego de que dejara de latir le cortaran el cordón, que primero yo y él y luego lo demás. Luz baja, música, poder ver cuando lo sacaran.

Mi terrible desilusión fue cuando ingresé al sanatorio. Ya de entrada la partera me trató mal desde que me preparaba, entré sola al quirófano, estaba sola y rodeada de extraños, había ojos por todas partes, comenzaron sin que mi compañero entrara, la anestesia me tomó más de lo necesario, me sentía mal, tosía, me dormía. No lo vi casi salir de mí. Me zamarrearon porque estaba muy arriba, no me lo dijeron. No sabia que eso podía pasar. Cortaron precipitadamente el cordón, lo dejaron con poca sangre, no me lo pusieron en el pecho. Mi obstetra fue muy dulce. Pese a eso, jamás creyó que yo debía recibir una explicación. Cuando todo terminó, me dejaron en el pasillo sola. Esperé no sé cuánto tiempo a que un enfermero me llevara a mi habitación.



Conocí a mi cachorro tres horas después. Cortada y dolorida, semidormida.


Este es el relato de la llegada de mi hijo.

Algunas mujeres me dicen que todo se debe olvidar por que me dieron a mi cachorro. Pero me siento robada. Sé que mi placenta nos ponía en riesgo a ambos. Pero hubiera preferido sentirme mas acompañada. A mi no me quedó opción, no lo elegí.

Bueno, por todo esto es necesario firmar la petición para exigir la libertad de elección de la forma de recibir a nuestro hijo. También esto es parte de nuestra feminidad. Parir nos vuelve DIOSAS

Cada una debería poder elegir. Basta de querer industrializarlo todo.
Me cuesta cerrar el post, este tema me duele. No le quiero inculcar nada a nadie, es sólo no cortar la posibilidad de elección.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Cosas que uno escucha, cosas que se dicen... ¿nadie piensa lo que dice?

Situación 1 

Hace unos días estaba en una escuela a la que voy a trabajar. Estaba arreglando la cartelera y en el patio los chicos de tercer grado estaban en clase de educación física. Jugaban bien, luego la consigna fue quedarse sentados. Yo estaba de espaldas, no se quienes no cumplieron la consigna o que sucedió, pero uno de los nenes se levanto llorando y diciendo que estaba lastimado. La profesora les gritó enojada: "ustedes NO ENTIENDEN", los mandó sentar de nuevo -la mayoría estaban sentados-, retó a quien supuestamente había lastimado al nene que lloraba y siguió "ustedes tienen un problema, no entienden nada! Uno les da consigas claras y no entienden". Y siguió....

Situación 2

Era una hermosa tarde de domingo, decidimos ir a tomar mate a la plaza del barrio. Había mucha gente, pero estaba bien, había espacio para que todos disfrutáramos. Muchos chicos estaban en los juegos, otros jugaban en el pasto, otros más andaban en bicicleta. Se escuchaban las cotorras, las risas, las charlas... de golpe, entre los sonidos de fondo un padre le grita a su hija que se bajaba de la bicicleta para ir hacia él "¿qué te dije? te vas a matar así, vos no sabes andar en bicicleta, estas practicando. Pero no podes hacer eso, te vas a romper la cabeza, vos sos torpe y tenes que practicas mas! No quiero correr al hospital porque te rompiste la boca!". La nena se quedo en el lugar.

Situación 3

Instituto terciario, clase de química para una carrera de seguridad e higiene. Estudiantes adultos, de edades varias, entre ellos un padre y un hijo. Debían entregarme un trabajo práctico. El padre me dijo que lo traía su hijo que llegaba un poco más tarde. La clase iba entrando al aula, se acomodaban, entregaban sus trabajos. Llego el hijo, el padre le pidió el trabajo y su hijo le dijo que no lo había traído él. Frente a todos el padre le comenzo a decir en voz alta "¿No ves que sos un tarado? Vago me saliste! Cómo que no trajiste el trabajo? pero que tenés en la cabeza? Sos un tarado, mira... como te lo vas a olvidar, si te lo había dejado para que lo trajeras vos. Sos un incapaz! no te podes hacer cargo ni de lo mas sencillo!" y siguió. Todos los demás que estaban presentes fueron haciendo silencio ante estos dichos.

¿Nadie piensa lo que dice?

 Cada una de estas situaciones es real. En cada caso me sentí muy mal. ¿Soy la única que nota el maltrato verbal de estos dichos?

Entre los protagonistas de las dos primeras situaciones y la tercera hay una diferencia de edad. En las dos primeras los receptores eran chicos de primaria, en la ultima se trataba de un adolescente grande que, asumo, creció escuchando estos tratos.

Las palabras duelen.

Sabemos que los chicos son ingenuos, que creen todo lo que les decimos. ¿Por qué desaprovechamos esta confianza? En cada una de las situaciones, a los chicos les quedo en claro que ellos no entienden, que son torpes e inútiles. ¿Qué clase de adultos estamos criando?

¿Qué nos pasa como sociedad que no reaccionamos?
 
Ni en la escuela, ni en la plaza ni en mi clase nadie dijo nada.

Bueno, si, yo al padre lo frené y le dije que eso era maltrato. Que frente a mí no podía tratarlo así. Me miró como si estuviera mal. No quiero un mundo así, ¿soy la única?

Podemos criar con afecto, ser consientes de lo que estamos enseñando con nuestras palabras. No lo creo tan difícil. Sólo es ser responsables por lo que estamos criando.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Lo que pensamos varía nuestra biología

EPIGENÉTICA

Me enseñaron que los genes controlan la vida, que en ellos se inscriben todas nuestras capacidades y características, pero no es tan así.

Bruce Lipton, doctor en Medicina, investigador en biología celular

 
No somos víctimas de nuestra genética, en realidad es el ADN el que está controlado por el medio externo celular.

¿Qué significa eso?

La célula es la vida. Hablar de una célula es como hablar de una persona. Nosotros recibimos la información a través de los cinco sentidos y las células reciben las señales del entorno a través de los receptores que captan la información. El ADN es controlado por señales que vienen desde fuera de la célula, incluyendo mensajes energéticos de nuestros propios pensamientos, tanto los positivos como los negativos.

¿Somos lo que vivimos y pensamos?

Sí, y cambiar nuestra manera de vivir y de percibir el mundo es cambiar nuestra biología. Los estudios que empecé hace cuarenta años demuestran que las células cambian en función del entorno, es lo que llamamos epigenética. Epi significa por encima de la genética, más allá de ella.

¿Y?

Según el entorno y como tú respondes al mundo, un gen puede crear 30.000 diferentes variaciones. Menos del 10% del cáncer es heredado, es el estilo de vida lo que determina la genética.

¿Es el entorno el que nos define?

Aprendemos a vernos como nos ven, a valorarnos como nos valoran. Lo que escuchamos y vivimos nos forma. No vemos el mundo como es, vemos el mundo como somos. Somos víctimas de nuestras creencias, pero podemos cambiarlas.

Pero las creencias están inscritas en lo más profundo de nuestro subconsciente.

Cierto. El subconsciente es un procesador de información un millón de veces más rápido que la mente consciente y utiliza entre el 95% y el 99% del tiempo la información ya almacenada desde nuestra niñez como un referente. Por eso cuando decidimos algo conscientemente como, por ejemplo, ganar más dinero, si nuestro subconsciente contiene información de que es muy difícil ganarse la vida, no lo conseguiremos.

¿Entonces?

Si cambiamos las percepciones que tenemos en el subconsciente, cambiará nuestra realidad, y lo he comprobado a través de numerosos experimentos. Al reprogramar las creencias y percepciones que tenemos de cómo es la felicidad, la paz, la abundancia, podemos conquistarlas.

Me suena a fórmula feliz...

Así es como funciona el efecto placebo. Si pienso que una pastilla me puede sanar, me la tomo y me encuentro mejor. ¿Qué me ha sanado?...

¿La creencia?

Eso parece. Al igual que los pensamientos positivos y el efecto placebo afectan a nuestra biología, existe el efecto nocebo: si crees que algo te hará daño, acabará por hacerte daño. Henry Ford decía que tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, tienen razón. Si eliges vivir un mundo lleno de amor, tu salud mejorará. 

¿Y eso por qué?

La química que provoca la alegría y el amor hace que nuestras células crezcan, y la química que provoca el miedo hace que las células mueran. Los pensamientos positivos son un imperativo biológico para una vida feliz y saludable. Existen dos mecanismos de supervivencia: el crecimiento y la protección, y ambos no pueden operar al mismo tiempo.

O creces o te proteges.

Los procesos de crecimiento requieren un intercambio libre de información con el medio, la protección requiere el cierre completo del sistema. Una respuesta de protección mantenida inhibe la producción de energía necesaria para la vida.

¿Qué significa prosperar?

Para prosperar necesitamos buscar de forma activa la alegría y el amor, y llenar nuestra vida de estímulos que desencadenen procesos de crecimiento. Las hormonas del estrés coordinan la función de los órganos corporales e inhiben los procesos de crecimiento, suprimen por completo la actuación del sistema inmunológico.

¿La culpa de todo la tienen los padres?

Las percepciones que formamos durante los primeros seis años, cuando el cerebro recibe la máxima información en un mínimo tiempo para entender el entorno, nos afectan el resto de la vida.

Y las creencias inconscientes pasan de padres a hijos.

Así es, los comportamientos, creencias y actitudes que observamos en nuestros padres se graban en nuestro cerebro y controlan nuestra biología el resto de la vida, a menos que aprendamos a volver a programarla.

¿Cómo detectar creencias negativas?

La vida es un reflejo de la mente subconsciente, lo que nos funciona bien en la vida son esas cosas que el subconsciente te permite que funcionen, lo que requiere mucho esfuerzo son esas cosas que tu subconsciente no apoya.

¿Debo doblegar a mi subconsciente?

Es una batalla perdida, pero nada se soluciona hasta que uno no se esfuerza por cambiar. Deshágase de los miedos infundados y procure no inculcar creencias limitadoras en el subconsciente de sus hijos.

Fuente: La vanguardia.com
+ info sobre Bruce Lipton

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Madre y pertenencia

Al contarle a una amiga, hace ya casi un año, que estaba embarazada le exprese mi sensación de no sentir propiedad sobre el ser que estaba gestando y dije "no es mi hijo" mientras mantenía mis manos en mi vientre.

¿Somos madres sólo por haber concebido? Creo que no. Pienso que ser madre es más similar a una decisión, racional o interna. Es transitar todo un camino de cambios personales. He visto muchas señoras con hijos a quienes no les quedaba bien mi visión de lo que es una madre. Entonces, ¿hay diferentes tipos de madres? La respuesta es sí, deben existir tantas madres como relaciones madre-hijo hay en el mundo. Todas únicas.

Habrá buenas y malas madres, madres cariñosas y distantes, madres preocupadas y ocupadas, madres desapegadas y con apego. ¿Cuál de todas seré yo?

Ahora sigo creyendo que mi hijo no es mío, que es mejor que diga "soy su madre" y no marque posecion. Siempre, desde renacuajo en mi panza le explique lo importante de dejar libre a aquello que amamos.

Navegando, dí con el decálogo de la madre, según la psicogenealigía y me gusto mucho lo que expresa. Se los comparto

  1. He parido un hijo que no es mío. Lo entrego al mundo.
  2. Este hijo no ha venido a cumplir mi proyecto, ni los proyectos de mi árbol genealógico, sino el suyo propio.
  3. No lo bautizo con ningún nombre ya presente en el árbol, ni con nombres que le impriman un destino.
  4. Se lo doy todo, lo crío con afecto, sin dejar de ser yo misma, sin adicción al sacrificio, sino con responsabilidad y desde la libertad.
  5. Le ofrezco herramientas que ayuden a construir el edificio de su propia vida, pero acepto que tome libremente las que el juzgue adecuadas y rechace las inadecuadaspara él. Me doy cuenta que la mejor manera de enseñar a un hijo no es con mítines, ni con límites, sino con el ejemplo.
  6. Acepto que deje de llamarme “mamá” cuando él lo decida, para pasar a llamarme por mi propio nombre, porque así rompe lazos de dependencia y la relación entre ambos se equilibra.
  7. Le permito y facilito que tenga un espacio privado e íntimo en la casa que sienta como su propio territorio.
  8. En cuanto a la elección de sus amistades, de su carrera, de sus actividades de ocio, etc., le escucho, le doy mi parecer, pero no selecciono nada por él, ni le prohíbo ni lo obligo.
  9. Dejo que mi hijo cometa errores, que se caiga, que no sea perfecto. Comprendo que cada fracaso es un cambio de camino y con ellos se crece cada día; si lo protejo demasiado lo bonsaitizo, nunca será adulto.
  10. Jamás definiré a mi hijo (“es tranquilo”, “eres nervioso”, “es tímido”…), porque entiendo que los niños se forman su autoconcepto a partir de lo que sus padres dicen de él. Le transmito que dentro de él están todas las posibilidades del ser, lo es todo en potencia.
(el Decálogo está tomado de Plano Creativo, de Alejandro Jodorowsky, las imágenes son de Libellune)

martes, 6 de septiembre de 2011

Puerperio

Llegué a la maternidad, después de algunos años de no buscarla. Grandes cambios internos inesperados vinieron de la mano de esta situación. Esos cambios nunca nadie me los comentó. Si alguna vez alguien me dijo algo, fueron comentarios sobre el tiempo que te insumía el cuidado del cachorro, de las noches sin dormir, de cómo estabas físicamente. Nadie me contó la soledad que se siente. El vacío interno. La lejanía con tu compañero.

De golpe, en un mes, no me reconocía.

Las publicidades, las películas, muestran madres y bebés radiantes y arreglados. Sacar ese estereotipo de mi cabeza para no juzgarme fea, gorda, con el pelo arruinado, la ropa que no me entra o me queda ma,l es un proceso que aun continua.

Las palabras de aliento están, estuvieron. Que no estaba tan mal, que la panza estaba bajando, que me diera tiempo... Formas sutiles de no reconocer que mi cuerpo seguía siendo otro... que ya no era aquel y no lo va a ser mas. El estereotipo en mi cabeza de a poco se cayó a pedazos. Cuanto alivio hubiera sentido sin tanta mentira.

Es una etapa internamente dolorosa y solitaria.  Todos vienen y visitan al cachorro. A la vez, soy de quien depende el cachorro. No es que me sienta dejada de lado por las visitas, pero nadie responde a mi agotamiento. Sé que la amorosa demanda de mi pequeño es un gran aliento, pero mi ser personal se ahoga, muchas veces está asustado, quiere gritar.

El cachorro es feliz, pequeño, rozagante de vida... mi cuerpo lleva las marcas de ese nacimiento. Es completamente natural, es vital y hermoso. Sin embargo, cuesta muchísimo. Es un quiebre interno. Quiero huir de mí misma. Quizás haya mujeres que lo hagan. Yo preferí quedarme y enfrentarme a mi misma, a mis miedos, a mi pelo que se deseca y se cae, a mi cuerpo flácido, a mi nuevo tamaño de caderas y de tetas, a mi soledad interna. ¿Cómo quieren que sea la de antes?. Si no me encuentro en la imagen que doy en el espejo ¿cómo puedo pensar y reaccionar de la forma que lo hacía antes?

Y todo es una gran contradicción, porque por un lado está esta soledad y este desencuentro y por el otro está mi cachorro, nutriéndose de mi, de esto nuevo que soy. Mi cachorro que es dulce y me reclama y necesita de mis cuidados y atención constante. Y esto me hace sentir plena y útil y me renueva.

Con esta dualidad me enfrento diariamente desde que nació. Quizás por eso, después de los cuatro primeros meses ahora pueda salir a la calle sola y sentirme un poco aliviada. Mi cabeza se siente oxigenada y soy feliz cuando regreso a nutrirlo. Es como realizar otra dualidad más. Siento que ya nadie puede exigirme ser una.

Y hay más quiebres que superar de los que nadie habla. Hay una ruptura de comunicación física difícil de transitar en la pareja.

¡Cuánta razón tienen quienes dicen que esta sociedad nos deja solas en la maternidad! El puerperio es un momento en el que las mujeres necesitamos vínculos maternales fuertes, brazos de madres-amigas, madres-abuelas, madres-tías, cuñadas, vecinas. Necesitamos abrazos, alivio, contención, mimos, afecto... siento que necesitamos cosas sin ángulos. No tenemos manada, y esto es una gran fosa entre nosotras y el mundo... por eso estamos tan solas.

Mis diosas

Hace unos años (pocos) leí el libro "Las diosas de cada mujer" de Jean Shinoda Bolen. La autora me la recomendo una de mis queridas primas y tenía razón. El libro es una ventana al alma femenina, nos va explicando cómo somos de una forma muy creativa y sencilla. En su relato explica modos de ser sicológicos que no se encuentran en otros autores (masculinos) o que resultan no del todo bien explicados. Además, nos destaca como figuras importantes ya desde su título, valorizándonos.

Ella utiliza a siete diosas griegas, y su mitología, para explicar las imágenes internas de cada mujer. Al leerlo cada una se va encontrando en ellas, o no, ya que pueden ser imágenes activadas o no. Lo interesante es el planteo de buscar activar la mayor cantidad de diosas posibles, logrando a sí la plenitud total y completa. Claro, esto depende de muchas mas cosas que el simple hecho de quererlo. Sin embargo creo que al menos al plantearse la existencia de poder ser de otra diferentes a como venimos siendo es energizante.

Lo leí cuando no tenía ni planes de ser madre y me encontré en algunos de los arquetipos. Ahora me planteo releerlo y evaluar si tengo diferencias.


Hay diosas virgenes, diosas vulnerables y diosas transformadoras. Cada una tiene cosas buenas y malas, como suele ocurrir en muchas creencias antiguas (y me encanta!).

Las diosas vírgenes son Artemisa, diosa de la caza y de la luna, Atenea, diosa de la sabiduría y la artesanía y Hestia, diosa del Hogar. Las diosas vulnerables son: Hera, diosa del matrimonio, la esposa, Demeter, diosa de las cosechas, la madre y Perséfone, "la doncella", la hija. Por útlimo, la única diosa alquímica es Afrodita, diosa del amor y la belleza. Ella creaba atracción erótica, sensualidad, sexualidad y nueva vida, entablaba relaciones por decisión propia y nunca fue victimizada, asi mantuvo su autonomía como diosa virgen y tuvo relaciones como diosa vulnerable.

Si queres hojear el libro para decidir si lo comprás, lo podes descargar de este enlace. 

La idea de las diosas es el poder que tenemos guardado, fuerzas invisibles que nos moldean en nuestra forma de ser y sentir. Reconocer qué diosas contenemos es un trabajo de autoconocimiento que nos lleva a equilibrarnos, reconociendo nuestros instintos y opciones para encarar cada situación de la vida.

En mi primer lectura de este libro me encontré muy afin a las diosas vírgenes. Estas diosas personifican los aspectos independientes y no relacionales, la virginidad es sicológica por que nadie las puede "penetrar" o dominar ya que son diosas que se bastan a sí mismas. ¿Será que ahora habrán despertado los otros arquetipos? La relectura y el análisis quizás me permitan volver a conocerme. Lo cierto es que creo, como dice Shinoda Bolen, que todas estas diosas están potencialmente presentes en cada mujer. Y soy yo, o mejor, cada una de nosotras debemos decidir qué aspecto de nuestra personalidad deseamos expresar ante cada situación. Todas las facetas de las diosas compiten en nuestro interior por expresarse y dominarnos, debemos tener el suficiente conocimiento y poder sobre nosotras para controlarlo.  


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