Corría 1971, Lanuse había sido designado como presidente por las fuerzas armadas. Era todo un caudillo militar, un "presidente de facto". Mis papás habían comenzado a cursar su quinto y último año del secundario. El 69 había pasado, dejando sus aires del cordobazo hacía un tiempo. Eran momentos difíciles para ser adolescente. Bajo las dictaduras todo es difícil. En otros lugares del planeta flotaban fuertes vientos de cambio. Los 60`s habían dejado muchas ideas en los jóvenes, buscar más igualdad, mas libertad, fraternidad.
Como dije, mis papás cursaban su último año en la escuela secundaria y el régimen militar se imponía también en las aulas. Mi viejo iba al Comercial nº3 "Hipólito Vieytes" y usaba el uniforme que la escuela pública exigía y rendía sus materias a la vez que practicaba deportes y tenían miedo. En esa época, la pileta de natación cubierta del Vieytes estaba en todo su esplendor. Sin embargo, la opresión del gobierno y de los adultos, en los jóvenes egresantes que no dejaban pasar ni un centímetro de más de pelo, era agobiante.
En el fin de año, tal vez como una parte de la euforia del egreso, hubo una revuelta en la esquina de la escuela con los egresados. Todo el colegio alentaba de las ventanas. Los celadores intentaban atrapar a los problemáticos para entrarlos al colegio y poder echarlos debido a los disturbios que habían ocasionado. Llegó la policía, todos corrieron y se dispersaron, nadie fue capturado. Pero no fue gratis. A esta generación de egresados nunca se les entregó el título con un acto formal. Tal vez fue la forma con la cual el rector demostraba su autoridad. Lo cierto es a que todos estos egresados (5 divisiones) y a sus familiares les robaron el acto de entrega de diplomas, ese momento emotivo que es una bisagra, el cierre de una etapa. Solamente los padres pudieron acercarse al colegio para que les entregaran un certificado de estudios completo. Así fue como mi viejo se recibió de perito mercantil en 1971.
Lanuse prosiguió con su dictadura hasta el 73, luego fue electo Campora que terminó renunciando, paso Lastiri, volvió Peron, lo sucedió su viuda y llegaron mas dictadores y una tristisima historia. En todos esos años esos adolescentes fueron convirtiéndoos en jovencitos que trabajaban, que estudiaban, tenían sueños, se dejaban el pelo largo, usaban pantalones "pata de elefante", escuchaban Almendra, Sui Generis, Vox Dei, Los Gatos, Los Beatles... soñaban con un mundo mejor y creían que era posible. Habían pasado por momentos de dureza y dictadura que esperaban haber dejado atrás. Pero los sucesivos presidentes terminaron en un nuevo dictador y ahí algunos de estos jóvenes comenzaron a callarse mas, a vivir con más miedo y opresión. Los que no lo hicieron, desaparecieron. Y también algunos de sus amigos, o quienes estuvieron en algun lugar equivocado en un momento inoportuno.
Bueno, esto pasó hace ya muchos años. Mis nonos no vieron como su hijo recibía el diploma del secundario. Sin embargo hoy, esta noche que acaba de pasar, en un gesto simbólico del colegio Vieytes a sus egresados 1971, les devolvieron algo. Hoy, junto a mi cachorro acompañamos a mi papá a recibir su título de perito mercantil junto a muchos de sus compañeros. Para los desaparecidos de esta generación desde esta mañana el colegio
tiene una placa con los nombres de estos jóvenes egresados. Fue un acto emotivo, raro, extraordinario, necesario.
Lo genial, lo mágico fue que esta devolución necesaria, tardía y merecida le dio la oportunidad a muchos nietos e hijos, entre los cuales me incluyo, de entregarles a nuestros padres algo de su juventud. Me emocionó mucho poder darle ese simple papel tan postergado.
Y ahora me quedo pensando en todas las cosas que esta sociedad se cree con el derecho de robarnos, como una simple manera de demostrarnos su poder autoritario. Ojalá que aprendamos, no se como masificarlo, pero ojalá que aprendamos y nunca mas nadie nos venga a robar nada, ninguno de los momentos que nos pertenecen.
Abrí este espacio para compartir cosas que pienso, que encuentro, descubro, que me atraviesan y que conozco... también lo que siento y en lo que creo, detalles que me gustan. Todas mis diferentes diosas desde esta ventana. Es para mi y para todos quienes se acerquen empaticamente
Mostrando entradas con la etiqueta libertad. Mostrar todas las entradas
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sábado, 21 de abril de 2012
martes, 31 de enero de 2012
Batido de enero
Comencé este año quedándome a dormir en casa de mis papás, sin mi compañero. Esa madrugada salimos hacia la costa. Mi compañero se quedaba en casa porque días más tarde él emprendía una viaje de trabajo, por un mes.
Estuve con mi cachorro en la playa, junto a mis papás. Verlo disfrutar de la arena y del agua fue algo fantástico. También lo fue que pudiera relacionarse más con sus abuelos. La verdad es que mis papás se portaron super bien, entendiendome y cuidandonos a los dos sin exigencias. Por mi parte intenté relajarme todo lo que pude, pero no fue mucho. La gran locura fue hacer que los pañales se secaran para tener siempre y evitar comprar descartables (soy cabeza dura con esto, sisisisisi). Con mi mamá nos turnabamos para lavarlos a mano y los poníamos a secar en mil lugares. Ganó nuestro ingenio porque lo logramos! Extendí quedarme con ellos para poder darme un gusto, y una noche me fui solita al teatro a verlo a Alfredo Casero en su show. Fue loquisimo estar sola de noche, haciendo algo que me gusta y sentir la libertad de poder hacerlo, sabiendo que el cachorro estaba seguro durmiendo al cuidado de los abuelos.
Luego me volví a casa, para estar unos días acá, con nuestras cosas, nuestra rutina. Como el cachorro ligó una piletita de regalo soportamos muy bien el calor. Pero la ausencia de mi par se hizo notar, y yo, nuevamente intenté descansar y no lo logré.
La semana siguiente partimos hacia donde estaba trabajando mi compañero. Ahí vivimos mil cosas juntos, los tres y también yo con el cachorro. De la alegría extrema que le generó dormir en carpa sobre los colchones inflados, hasta las risotadas en medio de una tormenta del desierto de aquellas, pasando por los baños en olla, sus siestas en cajón de campaña y tantas cosas. Me alegró mucho encontrarlo siempre de buen ánimo, con una sonrisa hacia todo aquel que se le acercara, sin dramas. Creo que esta semana fue cuando más relajados estuvimos los dos, incluso con todos los idas y vueltas acompañando a mi compañero de compras, de entregas, de reuniones y de campaña, llenos de tierra. El tema de los pañales de nuevo fue algo que tuve que controlar, pero no tuvimos mayores inconvenientes. Nuevamente evite y logré no usar descartables. Yo esta semana la disfrute, saqué fotos, me relajé viendo el cielo estrellado, el horizonte infinito, los olores de la estepa... me encantó haber ido. Como broche de esta escapada, nuestro ultimo almuerzo juntos nos encontró en un restoran en donde además de nosotros estaban los integrantes de La Vela Puerca, un lujazo!
Y ahora estoy acá, ultimos días del mes que se acaba sola. Con muchas ganas de descansar de verdad y miles de cosas atrasadisimas por hacer. En todo este tiempo pensé y valoricé mucho todo lo que mi compañero hace a diario, la ayuda que pone para que la casa no pase de quilombo a delirio de desorden entre el cachorro, los tres perros, los peces, las plantas, la tortuga y la gata, además de nosotros mismos. Sí, me hizo falta la pareja, el compañero. Es duro estar sola y hacer todo.
Quizás todo lo entrecortado del mes me cansó de más, sin embargo creo que si me hubiera quedado de corrido sola en casa todo el mes ahora estaría aullando de angustia y desesperación por intentar mantener todo yo sola. Y creo que también es super bueno rescatar algo que surgió justo cuando nos ibamos a ver a mi compañero. Toda esta red virtual que está tejiéndose detrás de estas palabras que yo pienso, escribo y ustedes leen, que están dispuestas a organizarse y hacerme el aguante. Aunque este mes no logramos acordar un encuentro, quiero decirles que me fue muy valioso y aliviador escuchar sus propuestas de juntarnos. GRACIAS!
Bueno, así termina mi alocado enero. . Muy de madrugada, intentando terminar un trabajo que debo desde que nació mi cachorro y haciendo cualquier otra cosa... mi cabeza sigue siendo una batidora, quizas en algun momento pare, quizás no. Pero mi enero batido ya pasó y volvemos a estar los tres juntos.
Estuve con mi cachorro en la playa, junto a mis papás. Verlo disfrutar de la arena y del agua fue algo fantástico. También lo fue que pudiera relacionarse más con sus abuelos. La verdad es que mis papás se portaron super bien, entendiendome y cuidandonos a los dos sin exigencias. Por mi parte intenté relajarme todo lo que pude, pero no fue mucho. La gran locura fue hacer que los pañales se secaran para tener siempre y evitar comprar descartables (soy cabeza dura con esto, sisisisisi). Con mi mamá nos turnabamos para lavarlos a mano y los poníamos a secar en mil lugares. Ganó nuestro ingenio porque lo logramos! Extendí quedarme con ellos para poder darme un gusto, y una noche me fui solita al teatro a verlo a Alfredo Casero en su show. Fue loquisimo estar sola de noche, haciendo algo que me gusta y sentir la libertad de poder hacerlo, sabiendo que el cachorro estaba seguro durmiendo al cuidado de los abuelos.
Luego me volví a casa, para estar unos días acá, con nuestras cosas, nuestra rutina. Como el cachorro ligó una piletita de regalo soportamos muy bien el calor. Pero la ausencia de mi par se hizo notar, y yo, nuevamente intenté descansar y no lo logré.
La semana siguiente partimos hacia donde estaba trabajando mi compañero. Ahí vivimos mil cosas juntos, los tres y también yo con el cachorro. De la alegría extrema que le generó dormir en carpa sobre los colchones inflados, hasta las risotadas en medio de una tormenta del desierto de aquellas, pasando por los baños en olla, sus siestas en cajón de campaña y tantas cosas. Me alegró mucho encontrarlo siempre de buen ánimo, con una sonrisa hacia todo aquel que se le acercara, sin dramas. Creo que esta semana fue cuando más relajados estuvimos los dos, incluso con todos los idas y vueltas acompañando a mi compañero de compras, de entregas, de reuniones y de campaña, llenos de tierra. El tema de los pañales de nuevo fue algo que tuve que controlar, pero no tuvimos mayores inconvenientes. Nuevamente evite y logré no usar descartables. Yo esta semana la disfrute, saqué fotos, me relajé viendo el cielo estrellado, el horizonte infinito, los olores de la estepa... me encantó haber ido. Como broche de esta escapada, nuestro ultimo almuerzo juntos nos encontró en un restoran en donde además de nosotros estaban los integrantes de La Vela Puerca, un lujazo!
Y ahora estoy acá, ultimos días del mes que se acaba sola. Con muchas ganas de descansar de verdad y miles de cosas atrasadisimas por hacer. En todo este tiempo pensé y valoricé mucho todo lo que mi compañero hace a diario, la ayuda que pone para que la casa no pase de quilombo a delirio de desorden entre el cachorro, los tres perros, los peces, las plantas, la tortuga y la gata, además de nosotros mismos. Sí, me hizo falta la pareja, el compañero. Es duro estar sola y hacer todo.
Quizás todo lo entrecortado del mes me cansó de más, sin embargo creo que si me hubiera quedado de corrido sola en casa todo el mes ahora estaría aullando de angustia y desesperación por intentar mantener todo yo sola. Y creo que también es super bueno rescatar algo que surgió justo cuando nos ibamos a ver a mi compañero. Toda esta red virtual que está tejiéndose detrás de estas palabras que yo pienso, escribo y ustedes leen, que están dispuestas a organizarse y hacerme el aguante. Aunque este mes no logramos acordar un encuentro, quiero decirles que me fue muy valioso y aliviador escuchar sus propuestas de juntarnos. GRACIAS!
Bueno, así termina mi alocado enero. . Muy de madrugada, intentando terminar un trabajo que debo desde que nació mi cachorro y haciendo cualquier otra cosa... mi cabeza sigue siendo una batidora, quizas en algun momento pare, quizás no. Pero mi enero batido ya pasó y volvemos a estar los tres juntos.
jueves, 26 de enero de 2012
Regresando
Bueno, acá estamos de nuevo. Estuvimos una semana afuera, acompañando un poco a mi compañero en sus aventuras paleontológicas. Mientras escribo como fue y es mi enero, les dejo un poco del aire fresco que me traje de la estepa patagónica. Muchas veces de chiquita me colgaba mirando el cielo nocturno y las estrellas, haciendome miles de preguntas. De adolescente también adoraba mirar la noche y ver cuan magnifica e infinita es, lo pequeño que somos. Creo que somos viajeros, la tierra es nuestra nave y estamos viajando por el universo. Pero muchas veces no nos damos cuenta, nos olvidamos, porque estamos con la vista para adentro de la tierra. Creo que es buenisimo recordar que somos una parte de algo mucho mas grande. Se que es muy bueno mirar el cielo todos los días. En el campo valoro y disfruto ese. Siempre tengo ese contacto que me refresca el alma, y los ojos. Por eso les dejo este corto "Tempestad de la Vía Láctea". Espero que lo disfruten...
Tempest Milky Way from Randy Halverson on Vimeo.
Tempest Milky Way from Randy Halverson on Vimeo.
sábado, 14 de enero de 2012
Besos por celular
Este mes mi compañero está trabajando afuera. Su trabajo es parte de su ser. Él ama lo que hace.
Creo que una gran parte del amor hacia alguien es el respeto hacia lo amado. En este caso, mi respeto hacia él es darle la libertad que necesita y acompañarlo para dejarlo disfrutar de lo que también ama, que es su profesión.
Esta libertad lo lleva a estar todo este mes fuera de casa, lejos del cachorro y de mí. Sé que nos extraña tanto como nosotros a él. Hace lo imposible por llamarnos, sé que se trepa a la punta de un cerro para conseguir señal cada día y hablarnos un ratito. Intercambia las baterías de su celular con aquellos que duermen fuera del campamento para tener carga y poder comunicarse con nosotros. El cachorro lo escucha por el celular y se sonríe. No se si entiende por que de ese aparato sale la voz que lo ama. No se si comprende que es su papá el que en ese mismo momento está a muchos kilómetros, en medio de la estepa, comunicandose para decirnos que está bien y que quiere vernos pronto.
Yo lo escucho y lo amo. Su llamado me alegra y lo extraño. Y también me da pena que justo en estos días el cachorro este mostrando tantas cosas nuevas. Me consuelo pensando que las está practicando y que cuando mi compañero las vea estarán mas pulidas y bellas. Mas entrenadas. Y que habrá otras tantísimas cosas que estrenará para su papá en el futuro.
Además, este tiempo en el que él no está yo estoy sola en casa con todo lo que eso implica y cuidando al cachorro al 100%. Por ejemplo, estoy aprendiendo a limpiar la casa mientras hago monerías y lo entretengo. Con toda la cautela que me fue posible me las ingenié para limpiar el baño mientras mi cachorro se bañaba. Riego mis plantas y alimento a mis perros dejando que el cachorro disfrute y se amigue con estas cuestiones mas naturales (así lo agarré jugando con la tierra de una maceta). Pero tengo que comer sola. No tengo tiempo de hacer alguna otra cosa para mí. Me hace falta la presencia. Y al darme cuenta de esto me salta todo el cansancio. Me cansa acunarlo y dormirlo, cocinarme, poner a lavar la ropa. Me falta mi par. Eso siento.
Por suerte parte de mi red se activó. No es buena fecha para andar necesitando la red. Las vacaciones juegan en contra de la presencia. Ofrezco tardes de juego, de pileta en la terraza y tererés, de mimos y sonrisas del cachorro, pero pocos reaccionan. La verdad es que algo de ayuda no me viene nada mal, aunque más no sea para despejarme una hora. Me pone triste ver cómo el no asomar la nariz aleja a la gente. Ni un llamado... ¡Hola! estoy sola con un cachorro y toda la casa... help!! Igual nada, los que no aparecen no son parte de la red. Quienes forman parte se muestran y pasan 15 minutos. Lo bueno es que la parte de la red activa generó la buenísima onda de que mi amiga N se quede acá estos días. Viene y se queda a dormir, charlamos un rato, juega con el cachorro el rato que puede, me acompaña. Así, en definitiva veo que la soledad que siento es la falta de compañía. La liberación de la demanda constante que implica criar. Y vuelvo al principio. No me quejo, es parte del trato con mi compañero. Necesitamos estos ratos de extrañarnos por estar haciendo lo que hacemos en nuestras profesiones. Es dejarlo ser y darle la libertad que necesita, es amarlo.
Estos tiempos personales me parecen sanos y deben ser disfrutados. Quizás sea también un poco eso lo que me falte estos días. Cuando los besos por celular se hagan de piel y labio yo voy a querer un ratito más para mí.
Creo que una gran parte del amor hacia alguien es el respeto hacia lo amado. En este caso, mi respeto hacia él es darle la libertad que necesita y acompañarlo para dejarlo disfrutar de lo que también ama, que es su profesión.
Esta libertad lo lleva a estar todo este mes fuera de casa, lejos del cachorro y de mí. Sé que nos extraña tanto como nosotros a él. Hace lo imposible por llamarnos, sé que se trepa a la punta de un cerro para conseguir señal cada día y hablarnos un ratito. Intercambia las baterías de su celular con aquellos que duermen fuera del campamento para tener carga y poder comunicarse con nosotros. El cachorro lo escucha por el celular y se sonríe. No se si entiende por que de ese aparato sale la voz que lo ama. No se si comprende que es su papá el que en ese mismo momento está a muchos kilómetros, en medio de la estepa, comunicandose para decirnos que está bien y que quiere vernos pronto.
Yo lo escucho y lo amo. Su llamado me alegra y lo extraño. Y también me da pena que justo en estos días el cachorro este mostrando tantas cosas nuevas. Me consuelo pensando que las está practicando y que cuando mi compañero las vea estarán mas pulidas y bellas. Mas entrenadas. Y que habrá otras tantísimas cosas que estrenará para su papá en el futuro.
Además, este tiempo en el que él no está yo estoy sola en casa con todo lo que eso implica y cuidando al cachorro al 100%. Por ejemplo, estoy aprendiendo a limpiar la casa mientras hago monerías y lo entretengo. Con toda la cautela que me fue posible me las ingenié para limpiar el baño mientras mi cachorro se bañaba. Riego mis plantas y alimento a mis perros dejando que el cachorro disfrute y se amigue con estas cuestiones mas naturales (así lo agarré jugando con la tierra de una maceta). Pero tengo que comer sola. No tengo tiempo de hacer alguna otra cosa para mí. Me hace falta la presencia. Y al darme cuenta de esto me salta todo el cansancio. Me cansa acunarlo y dormirlo, cocinarme, poner a lavar la ropa. Me falta mi par. Eso siento.
Por suerte parte de mi red se activó. No es buena fecha para andar necesitando la red. Las vacaciones juegan en contra de la presencia. Ofrezco tardes de juego, de pileta en la terraza y tererés, de mimos y sonrisas del cachorro, pero pocos reaccionan. La verdad es que algo de ayuda no me viene nada mal, aunque más no sea para despejarme una hora. Me pone triste ver cómo el no asomar la nariz aleja a la gente. Ni un llamado... ¡Hola! estoy sola con un cachorro y toda la casa... help!! Igual nada, los que no aparecen no son parte de la red. Quienes forman parte se muestran y pasan 15 minutos. Lo bueno es que la parte de la red activa generó la buenísima onda de que mi amiga N se quede acá estos días. Viene y se queda a dormir, charlamos un rato, juega con el cachorro el rato que puede, me acompaña. Así, en definitiva veo que la soledad que siento es la falta de compañía. La liberación de la demanda constante que implica criar. Y vuelvo al principio. No me quejo, es parte del trato con mi compañero. Necesitamos estos ratos de extrañarnos por estar haciendo lo que hacemos en nuestras profesiones. Es dejarlo ser y darle la libertad que necesita, es amarlo.
Estos tiempos personales me parecen sanos y deben ser disfrutados. Quizás sea también un poco eso lo que me falte estos días. Cuando los besos por celular se hagan de piel y labio yo voy a querer un ratito más para mí.
miércoles, 21 de diciembre de 2011
La partera de las diosas: Ina May Gaskin
Les comparto una publicación vieja que salió en Página 12. Es una nota a Ina May Gaskin, una partera estadounidense que con su trabajo demuestra que una mujer bien atendida, respetada y en intimidad puede parir sola.
Es una entrevista muy interesante ya que comenta porque es dificil parir solas en un hospital o clínica, menciona los aspectos que son pasados por alto, apoya al parto domiciliario y comenta algunos detalles de la maternidad. Vale la pena leerla!
Ina
May Gaskin es la pionera en realizar partos en el hogar, en un lugar
conocido como La Granja, en Tennessee, Estados Unidos, un icono de una
comunidad sesentista que no pasó de moda y fue más allá del símbolo de
la paz, pisoteado por los años. Ella se convirtió en esa década de
nuevas búsquedas en partera (cuando conoció a Stephen, su actual marido,
en 1968, después de su primer, y traumático parto, y él le enseñó cómo
no tener miedo y ayudar a la gente a relajarse). Después, ella quiso
aprender con Stephen a amarse para toda la vida y perduró no sólo en el
amor: también, como partera profesional.
Pero ella no es una neohippie reivindicada, es, genuinamente, quien
cambió el mundo de los nacimientos. Por eso, después de atender 1200
partos domiciliarios, a los 69 años, se convirtió en una experta en cómo
ayudar, alentar y animar a las mujeres que dan a luz. Ella dice que, a
pesar de sus arrugas y sus años, sigue ayudando a alumbrar porque la
adrenalina es tan fuerte como una droga ilegal. Lo dice y se ríe. Lo
dice y acaricia a Ulises Uriel, que tan sólo tiene 18 días y nació
precoz, pero se acurruca entre sus brazos y se enlaza con los dedos
amorosos y marcados por el tiempo y la vida de Ina. Ella contiene sus
brazos para que Ulises sepa que sigue abrazado y abrigado como en la
panza y desliza sus dedos –adornados con un anillo azul eléctrico que
también marca sus ganas de color y coraje– para que el recién llegado
sienta que hay aires de amor que acunan su sueño. Y, sienta o no la cuna
de una de las parteras más revolucionarias del siglo XX, él concilia el
sueño mientras Ina habla con Las 12.
Pero la sabiduría de Ina no se muestra sólo en ser una de las primeras mujeres que pusieron el cuerpo en hacer que el cuerpo de las mujeres (y no la palabra de los/las médicos) vuelva a ser protagonista de los nacimientos. La experiencia volcada en su dulzura y reflexión serena (que no suena radicalizada, sino amparadora de quien la escucha) también se demuestran en su flexibilidad, que aleja prejuicios y culpas: ella apunta a que los varones participen del nacimiento, a no hacer sentir en falta a las mujeres que no se animan a un parto domiciliario aunque compartan su filosofía y a que la actitud frente a la maternidad –si bien cree que está marcada por el momento inicial de la llegada al mundo– puede afrontarse con una mejor energía en cualquier momento de la vida.
Ina May Gaskin fue la presidenta de la Asociación de Parteras de Norteamérica y su apellido es el emblema de una técnica que descubrió en su trabajo –casi artesanal de alentar a las mujeres a resoplar sus fuerzas cuando la debilidad, el cansancio y el dolor fatigan la autoestima para continuar con el trabajo de parto– que se conoce como la “maniobra Gaskin” para resolver una mala posición en los hombros de los bebés.
Es la autora del libro Partería Espiritual (la naturaleza del nacimiento, entre el amor y la ciencia (publicado en la Argentina por Mujer Sabias Editoras) que recopila toda su experiencia de vida de traer vidas. También realizó su Guía para el parto. Y sigue escribiendo –ahora, por ejemplo, sobre la lactancia– y sigue acariciando, callando y pujando sus palabras para alentar a las mujeres a parir y a criar con amor y fuerza, como una antigua hechizera y una moderna experta que sabe acariciar –como a Ulises, el bebé que acaba de parir la partera argentina Marina Lembo– y que de eso enseña y de eso sigue aprendiendo. Ina visitó, por primera vez, la Argentina, invitada por el Proyecto Escuela de Parteras Comunitarias del siglo XXI (que motorizan la doula y comunicadora Sonia Cavia y la partera Marina Lembo con otras 32 mujeres más) y contó su historia de vida, brindándose, como en sus partos y como en su vida, a dar vidas.
RECUADRO
Ina May Gaskin: –Por lo menos es un comienzo, en Estados Unidos no existe este tipo de ley.
Sonia Cavia: –Que hayan incluido la violencia de género entre la violencia obstétrica es un reconocimiento del movimiento feminista a la violencia en el parto y, políticamente, dentro de lo que es el movimiento de mujeres, representa un gran paso.
Es una entrevista muy interesante ya que comenta porque es dificil parir solas en un hospital o clínica, menciona los aspectos que son pasados por alto, apoya al parto domiciliario y comenta algunos detalles de la maternidad. Vale la pena leerla!
Una vida trayendo vidas
Por Luciana PekerLa partera que revolucionó los nacimientos en el siglo XX, Ina May Gaskin, en la comunidad de La Granja, en Tennessee, Estados Unidos, visitó la Argentina y resaltó que las mujeres deben ser tratadas como diosas en el momento de parir, pero que no sólo en los partos en el hogar se puede llegar a nacimientos plenos. También incentivó a que las madres eviten la culpa y que la maternidad ofrece muchas oportunidades para conectarse con los hijos. Tiene 69 años, atendió 1200 partos en los que no murió ninguna mujer y sólo tuvo que recurrir en el 1 por ciento de los casos a cesáreas. Una historia de vida de una mujer que se dedicó a traer vidas.
Pero la sabiduría de Ina no se muestra sólo en ser una de las primeras mujeres que pusieron el cuerpo en hacer que el cuerpo de las mujeres (y no la palabra de los/las médicos) vuelva a ser protagonista de los nacimientos. La experiencia volcada en su dulzura y reflexión serena (que no suena radicalizada, sino amparadora de quien la escucha) también se demuestran en su flexibilidad, que aleja prejuicios y culpas: ella apunta a que los varones participen del nacimiento, a no hacer sentir en falta a las mujeres que no se animan a un parto domiciliario aunque compartan su filosofía y a que la actitud frente a la maternidad –si bien cree que está marcada por el momento inicial de la llegada al mundo– puede afrontarse con una mejor energía en cualquier momento de la vida.
Ina May Gaskin fue la presidenta de la Asociación de Parteras de Norteamérica y su apellido es el emblema de una técnica que descubrió en su trabajo –casi artesanal de alentar a las mujeres a resoplar sus fuerzas cuando la debilidad, el cansancio y el dolor fatigan la autoestima para continuar con el trabajo de parto– que se conoce como la “maniobra Gaskin” para resolver una mala posición en los hombros de los bebés.
Es la autora del libro Partería Espiritual (la naturaleza del nacimiento, entre el amor y la ciencia (publicado en la Argentina por Mujer Sabias Editoras) que recopila toda su experiencia de vida de traer vidas. También realizó su Guía para el parto. Y sigue escribiendo –ahora, por ejemplo, sobre la lactancia– y sigue acariciando, callando y pujando sus palabras para alentar a las mujeres a parir y a criar con amor y fuerza, como una antigua hechizera y una moderna experta que sabe acariciar –como a Ulises, el bebé que acaba de parir la partera argentina Marina Lembo– y que de eso enseña y de eso sigue aprendiendo. Ina visitó, por primera vez, la Argentina, invitada por el Proyecto Escuela de Parteras Comunitarias del siglo XXI (que motorizan la doula y comunicadora Sonia Cavia y la partera Marina Lembo con otras 32 mujeres más) y contó su historia de vida, brindándose, como en sus partos y como en su vida, a dar vidas.
¿Sólo puede haber partos plenos y disfrutables en las casas, granjas o lugares alternativos o también pueden existir partos dignos y lindos en un hospital porque una mujer no se anima o no puede tener a su bebé en su casa?
Ina May Gaskin: –Es posible tener un buen parto en un hospital, pero tiene que haber gente muy sensible para poder asistir a las mujeres. El más mínimo detalle puede hacer perder toda la energía que se mueve en el nacimiento.¿La atención de los sanatorios privados es más cuidada y la de los hospitales públicos es más brutal o no hay diferencias entre la atención sanitaria paga y gratuita?
Ina: –El resultado es el mismo: la madre es disminuida. Es una falsa distinción entre lo público y lo privado. Las mujeres son disminuidas de la misma manera en ambos sitios.Se está empezando a escuchar a mujeres que sienten culpa de no tener a sus bebés en sus casas. ¿Cómo hacer para promover los partos humanizados sin que las mujeres que no se animan o no pueden –por riesgos en su salud, porque su marido no las apoya, porque no tienen medios económicos, porque tienen miedo, etc.– no se sientan culpables?
Ina: –Es verdad que estos discursos, a veces, provocan una división en las mujeres que se sienten de un lado o del otro. Pero los partos domiciliarios pueden llegar a un 5 por ciento del total de los nacimientos que es una porción muy pequeña del total de alumbramientos. Pero es importante poder contar lo que sucede en estos partos: que las mujeres pueden vivir una experiencia linda y gozosa y que el bebé puede nacer en buenas condiciones. Es muy precioso eso que ocurre aunque sea sólo en el 5 por ciento de los casos. Y lo ideal es que eso se disemine. Es importante recordar esa energía intangible y que es muy fácil que sea ignorada. Sin embargo, no es una característica necesaria que se produzca sólo en los partos domiciliarios. En realidad, en el hospital se podría tener partos con conciencia de esa energía. Pero sólo con esa conciencia se puede generar un cambio.Hoy se habla mucho del embarazo y el parto. ¿Pero cómo se aplica esta filosofía de maternidad a lo largo de la crianza de los hijos e incluso cuando crecen y son jóvenes o adultos/as?
–Mi hijo Pablo tiene 35 años y vive en Nueva York y yo lo sigo cuidando. Una cree que cuando cumplen 18 años se terminaron las responsabilidades, pero la maternidad sigue toda la vida.La mayoría de las madres modernas sienten culpa: porque trabajan, porque no dieron la teta, porque no van todas las tardes al jardín de infantes o no pueden comprar una play station. ¿Qué se hace con esa culpa impuesta por la sociedad pero sentida por las mujeres?
–También es bueno practicar el perdón a una misma. Hay que ser compasiva con una como madre. Nunca se habla del padre perfecto, pero sí de la madre perfecta (risas).¿Cuál fue su experiencia como madre? ¿Ha sentido culpa?
–Con mi primera hija, Sidney, que se murió a los 20 años, de cáncer de cerebro, viví una experiencia difícil. Cuando nació ella, yo tenía 26 años y era muy inocente e ignorante. En ese momento, se hacían fórceps de rutina. Y yo ni siquiera sabía que podía buscar otro obstetra. Tuve mi primer parto con fórceps y fui muy abusada. Mi estrategia fue quedarme callada para pasar inadvertida. El trabajo de parto fue lindo y me pude convertir en un animal pariendo. Pero cuando sentí necesidad de pujar me dieron anestesia que no era peridural y sí muy peligrosa. Ahí entré en una situación de tortura medieval y cuando nace mi hija nos separan por un día entero. Eso dejó una herida muy grande en mi relación con esta hija. Pero yo me podría haber dejado quebrar por esta herida y porque no pude ser una buena madre con ella. Reparé con mis otros tres hijos: Eva María, de 37 años; Pablo, de 35, y Samuel, de 34. Pero durante su enfermedad –que le llevó un año entero– luché por Sidney: fui una fiera luchando por ella y mi hija pudo ver una madre diferente y recién, 19 años después, pude reparar ese proceso. Pude estar en el momento cuando murió mi hija y tenía la cara exactamente igual a la de un recién nacido.¿Cómo fueron los partos de sus otros hijos? ¿Siente que la diferencia en el momento del nacimiento también la marcó de una manera distinta como madre?
–Mis otros hijos fueron directo a las manos de las parteras de la comunidad y seguro que me marcaron de una manera diferente. Cuando en La Granja decidimos hacernos cargos de los nacimientos y se formó una hermandad entre las mujeres que asistían tu parto te trataban como una diosa en el acto pleno de parir.¿Cómo nace su pasión por ser partera?
–Cuando Sidney tenía un año y medio, mi ex pareja me dijo “Vamos a ser hippies y vamos a California a escuchar a un hombre llamado Stephen”. Ahí conocí a Stephen (que es mi actual marido) y a otras mujeres que habían pasado por la misma experiencia que yo del parto con fórceps y que habían decidido no ir más al hospital. Me pareció muy valiente y me propuse volver a recuperar la conciencia de que cada nacimiento tiene que ser sagrado.RECUADRO
VIOLENCIA OBSTETRICA: La nueva ley de género respalda los partos respetados
En la nueva Ley de Violencia de Género (aprobada en marzo de este año) se incluyó la violencia obstétrica como una de las formas de violencia contra las mujeres. ¿Creen que se puede usar esta nueva norma para disminuir o erradicar los maltratos y falta de escucha a las parturientas?Ina May Gaskin: –Por lo menos es un comienzo, en Estados Unidos no existe este tipo de ley.
Sonia Cavia: –Que hayan incluido la violencia de género entre la violencia obstétrica es un reconocimiento del movimiento feminista a la violencia en el parto y, políticamente, dentro de lo que es el movimiento de mujeres, representa un gran paso.
¿Cuánto les puede servir a las mujeres esta nueva norma?
Sonia: –No lo sé, pero sí es un reconocimiento político a la violación a los derechos humanos que existe en los partos en la Argentina.¿Se pueden presentar amparos previos a los nacimientos para garantizar que en el hospital o sanatorio se cumplan con determinadas condiciones (por ejemplo, el ingreso del padre a la sala de parto) que pida la pareja o la mujer?
Sonia: –Es una herramienta legal más. Un amparo refuerza el pedido de la pareja. Pero, en los hechos, es muy complicado reclamar para una mujer embarazada, en el momento del parto y del posparto.lunes, 19 de diciembre de 2011
Michel Odent en Argentina con Carla Conte
Entre muchas cosas que leí en lo que va de este tiempo extraño 9+8 meses, en los que estoy siempre a disposición del dictado de mis hormonas y de mi cachorro, las propuestas que trae este médico francés me parecen geniales.
Este señor de ochenta y tantos años se llama Michel Odent. La escritora Laura Gutman lo nombra en sus libros. Trabajó en Francia y trabaja en Inglaterra, estudia todo lo relacionado a las etapas del parto natural. Pero natural más allá de no utilizar medicamentos. Él y su equipo buscan que los partos sean como fueron en el principio de nuestra especie. En donde las hembras parían solas, o apenas acompañadas, en su intimidad, conectadas con su ser más interior, en paz. El respeto no lo exigían porque lo tenían. Con los milenios, este poder de dar vida fue comenzando a sufrir interrupciones, comenzaron a surgir diversas actitudes sociales, de poder, que nos fueron complejizando y trabando algo tan natural hasta llegar a hoy, en donde nos dicen que parir es doloroso, que no podemos parir solas, que siempre pasa algo, que no sabemos parir. Por todo esto nos maltratan y de repente no somos seres dignos de ser respetados. Pero nuestro cuerpo sí sabe, sólo hay que saber dejarlo en la intimidad necesaria y recuerda que hacer y los cachorros nacen sanos.
Muchas cosas así estudia y experimenta Odent a lo largo de su carrera y lo cuenta para quien lo quiera escuchar. Estuvo la semana pasada en nuestro país y Carla Conte pudo entrevistarlo en su programa en la televisión pública. Les dejo la nota que salió al aire
Este señor de ochenta y tantos años se llama Michel Odent. La escritora Laura Gutman lo nombra en sus libros. Trabajó en Francia y trabaja en Inglaterra, estudia todo lo relacionado a las etapas del parto natural. Pero natural más allá de no utilizar medicamentos. Él y su equipo buscan que los partos sean como fueron en el principio de nuestra especie. En donde las hembras parían solas, o apenas acompañadas, en su intimidad, conectadas con su ser más interior, en paz. El respeto no lo exigían porque lo tenían. Con los milenios, este poder de dar vida fue comenzando a sufrir interrupciones, comenzaron a surgir diversas actitudes sociales, de poder, que nos fueron complejizando y trabando algo tan natural hasta llegar a hoy, en donde nos dicen que parir es doloroso, que no podemos parir solas, que siempre pasa algo, que no sabemos parir. Por todo esto nos maltratan y de repente no somos seres dignos de ser respetados. Pero nuestro cuerpo sí sabe, sólo hay que saber dejarlo en la intimidad necesaria y recuerda que hacer y los cachorros nacen sanos.
Muchas cosas así estudia y experimenta Odent a lo largo de su carrera y lo cuenta para quien lo quiera escuchar. Estuvo la semana pasada en nuestro país y Carla Conte pudo entrevistarlo en su programa en la televisión pública. Les dejo la nota que salió al aire
martes, 13 de diciembre de 2011
El nombre
Les dejo un escrito del genial Eduardo Galeano sobre un nombre.
El nombre
El pueblo de Cerro Chato nunca tuvo ningún cerro, ni chato ni puntiagudo. Pero Javier Zeballos recuerda que Cerro Chato sí tenía, en los tiempos de su infancia, tres comisarios, tres jueces y tres doctores.
Uno de los doctores, que vivía en el
centro, era la brújula de los mandados. La mamá de Javier lo orientaba
así: –De la casa del Doctor Galarza, vas dos cuadras para abajo.
–Esto queda en la esquina del Doctor Galarza.
–Anda a la farmacia que está a la vuelta del Doctor Galarza.
Y allá marchaba Javier. A cualquier
hora que pasara por allí, con sol o con luna, el Doctor Galarza estaba
siempre sentado en el zaguán de su casa, mate en mano, dando cumplida
respuesta a los saludos del vecindario, buenos días, Doctor; buenas
tardes, Doctor; buenas noches, Doctor.
Ya Javier era hombre crecido, cuando se
le ocurrió preguntar por qué el Doctor Galarza no tenía consultorio
médico ni estudio jurídico. Y entonces se enteró. Doctor no era: se
llamaba. Así había sido anotado en el Registro Civil: Doctor de nombre,
Galarza de apellido.
El papá quería un hijo con diploma, y aquel bebé no le pareció digno de confianza.
sábado, 10 de diciembre de 2011
Invasion social en el cuerpo de las madres por parir
Les comparto una nota muy buena e interesante que salió publicada hace unas semanas en Página 12.
Parirás con dolor
Lo dice la Biblia y en, muchos casos, lo repiten los médicos o las parteras que retan e invaden el cuerpo de las mujeres. El respeto a las parturientas es un derecho que ya está inscripto en la ley pero que tiene que imprimirse en la experiencia cotidiana y no sólo quedarse en letra muerta.
Por Luciana Peker
“Si
te gustó el carozo, bancate la pelusa”, le dijeron. No es una metáfora
de verdulería, sino una de las muchas formas de lastimar a una mujer
cuando no está enferma pero las contracciones, el miedo, el cuerpo
dentro del cuerpo duelen. El parto duele. Aún como una reivindicación de
la pujanza en la vida, duele. Pero duele mucho más cuando con palabras,
negaciones o invasiones se ejerce violencia obstétrica contra las
mujeres.
En la Argentina la ley contempla las episiotomías de oficio, los
apuros de los médicos, los retos de las parteras o acostar a las mujeres
sin dejarlas fluir y parir en cuclillas como infracciones a los
derechos. ¿Pero se cumple?“Tenemos tres leyes que promueven el respeto y cuidado en los nacimientos: la de Derechos en el Nacimiento (25.929), la de Derechos del Paciente (26.529) y la de Prevención y Erradicación de Violencia Hacia la Mujer (26.485) y ninguna de ellas, en lo que refiere a la asistencia de partos y nacimientos, se aplica concretamente. No hay una decisión en la política ministerial de hacer efectiva la capacitación a los equipos de salud, la difusión a la ciudadanía y su cumplimiento real”, señala Sonia Cavia, presidenta de Awaike Salud y Medio Ambiente y coordinadora regional de la Red Latinoamericana y del Caribe para la Humanización del Parto y el Nacimiento (Relacahupan).
Ella también remarca que para que la ley se cumpla también debe haber sanciones a los que violen la legislación –y le griten o corten o apuren a una parturienta– sin contemplar los derechos actuales. “Es importante que la violencia obstétrica se considere en una norma, en primera instancia, para reconocer su existencia y desnaturalizar modos de atención y procedimientos en un trabajo de parto y nacimiento. Insultar, pegar, amenazar, ignorar, burlar son parte cotidiana de estos procedimientos incorporados al trato habitual. Por eso, es urgente que la ubiquemos como una violación de derechos humanos cotidiana, reiterada y sistemática perpetrada por las instituciones tanto públicas como privadas”, dice.
Para que la ley se ponga en marcha, ellas también decidieron marchar el día de la no violencia hacia las mujeres. Hoy se reúnen, a las 16, en Plaza de Mayo, por el derecho a elegir cómo, dónde y con quién parir y de ahí van a trasladarse hasta el Congreso nacional. En el acto se va a entregar un sobre de color por cada hijo/a (con fotos de los chicos y chicas nacidos en sus casas o de familias que apoyan la libertad de elección en relación con dónde parir y la asistencia de parteras como profesionales idóneas y autónomas) para que se respete el derecho a que en uno de los momentos de mayor vulnerabilidad y poder de una mujer pueda estar la mamá, la pareja, una amiga o el novio o marido alentando a cada una a sobrellevar el miedo y alimentar la fuerza en cada pujido.
Otro de los objetivos del acto es llegar con este pedido a la presidenta Cristina Fernández y fomentar que en el tratamiento de un proyecto de ley que regularía el ejercicio profesional de las licenciadas en obstetricia (parteras) se estipule que puedan brindar asistencia en hospitales, casas de partos y en el domicilio de la embarazada en concordancia con el respeto de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.
Por su parte, la periodista Mariela Franzosi y autora del blog maternarconamor.blogspot.com enmarca: “La violencia obstétrica es un tipo de violencia bastante silenciada y naturalizada, que muchísimas mujeres sufrimos tanto a nivel físico como psicológico, por parte de los profesionales de la salud que deberían encargarse de protegernos a nosotras y a nuestros bebés en el momento del trabajo de parto, parto y nacimiento. Sin embargo, realizan sobre nuestro cuerpo prácticas dolorosas e innecesarias (tactos, colocación de vías para suero, el uso de oxitocina sintética que provoca contracciones artificiales e incluso la episiotomía o corte de la vagina para evitar supuestos desgarros). Las y los médicos nos manipulan sin siquiera decirnos lo que nos están haciendo, nos atan a la camilla de parto, no nos permiten movernos con libertad, nos infantilizan en el trato (‘mami’, ‘mamita’, ‘gorda’) y todas estas prácticas son diferentes tipos de violencia que las mujeres padecemos muchas veces sin siquiera llegar a registrarlo” dice.
Pero no es una violencia que encuentra a las mujeres de pie, sino asustadas, esperanzadas, dolidas, vulnerables y es ahí cuando son jaqueadas por el supuesto saber médico. “Estas situaciones suceden en el marco de una desigualdad simbólica enorme, ya que las mujeres casi siempre llegamos a parir desinformadas, temerosas, sin poder ejercer el control sobre nuestros cuerpos y teniendo que dejar en manos de ese otro ‘superior’, que posee el conocimiento y el dominio de la situación. Ese otro es el ‘profesional que sabe’ y que tiene en sus manos una de las cosas más preciadas para nosotras como es la vida de nuestras hijas e hijos. Esto hace que se vuelva más difícil aún discernir que estamos siendo violentadas y, en el caso de reconocerlo, que luego no podamos denunciarla”, subraya Franzosi. Pero recomienda desnudar la violencia y desenmascararla: “El Ministerio de Salud de la Nación, a través de su Línea de Salud Sexual, funciona como un órgano de denuncia de situaciones de violencia obstétrica. Es tu derecho. Y es posible hacerlo cumplir”.
Más información: Línea de Salud Sexual 0-800-222-3444. www.dandoaluz.net
Suplemento
domingo, 4 de diciembre de 2011
martes, 22 de noviembre de 2011
El viernes x el derecho a elegir
¿Qué sienten al ver este video?
Muchas mujeres creen que esta es la única y la mejor forma de parir, de dar vida, de ser tratadas, de proteger al bebé, de cuidarnos. Pues no, no es la única. Muchas de las cosas a las que nos somete el sistema médico son herencias de siglos de patriarcado. Todas debemos saber que esta no es la manera natural de parir. Que estar embarazadas no es estar enfermas si no tenemos un problema real. Que nuestro cuerpo sabe hacerlo. Que el sistema medico debería estar por si las dudas, sin intervenir, sin entrometerse. Somos parte del mundo, somos integrantes del mundo animal. Necesitamos intimidad para parir, al igual que necesitamos intimidad para todo lo demás. Es nuestro derecho. Nos tienen que respetar.
El viernes 25 de noviembre hay una entrega de cartas en la casa rosada y luego una marcha hacia el congreso para exigir que tenemos derecho a decidir cómo, dónde y con quién queremos parir.
Están invitadas e invitados
Para apoyar la petición pueden firmar en pinchando acá
miércoles, 19 de octubre de 2011
domingo, 9 de octubre de 2011
Sobre libertad ... Partos domiciliarios: ¿una realidad que dejará de serlo?
Nota publicada el viernes 7 de octubre de 2011 en el diario Página 12 escrita por Julieta Saulo *
Hablar de partos en la Argentina es hablar, en muchísimos casos, de maltrato, violencia y falta de respeto. Si bien tenemos a nivel nacional una ley que nos protege de situaciones de este tipo (Nº 25.929/2004), como aún no está reglamentada, en la práctica quedamos expuestas y desamparadas. La violencia obstétrica está tan instalada que se torna invisible y sumamente peligrosa.
A raíz de esta situación muchas mujeres deciden parir a sus hij@s en un clima sin violencia, sin hostilidad e íntimo, y se inclinan por la opción de un parto domiciliario planificado y asistidas por profesionales idóne@s. Vanesa Abate, de 37 años, cuenta que su primera hija nació cuando tenía 19 años. “Estaba embarazada y en el curso preparto le pedí a la partera que quería que me respeten varios puntos, como parir sentada, sin medicación y sin anestesia. Me dijeron que sí, pero el día del parto hasta se burlaron de mis pedidos e hicieron lo que quisieron: me pusieron medicación, anestesia y me amenazaron con una cesárea si no ponía voluntad para pujar acostada. También me practicaron una episiotomía y entre los médicos hacían chistes de cómo me iba a quedar la vagina cuando el médico la suture. Ese día decidí que mi próximo hijo nacería distinto. En el 2010, Jade nació en casa, asistida por una partera y una neonatóloga”, relata.
Esto es una experiencia de vida. Después está la lucha por extender la posibilidad de un parto elegido y no impuesto con un rol preponderante de las parteras. En agosto se llevó a cabo el III Congreso de Partería, en la cuidad de La Plata, donde se comunicaron los detalles de la reforma y actualización de la ley que regula el ejercicio de la profesión obstétrica en la Argentina. La ley vigente contempla, entre otras competencias, la posibilidad de que l@s parter@s puedan tener casas de partos y brindar atención a la mujer en su domicilio. Lamentablemente, junto con modificaciones favorables, se ha introducido una cláusula que es sumamente alarmante: eliminar las casas de parto.
Esta restricción puede marcar una tendencia que llevará a quitar también del proyecto legislativo la atención y asistencia, por parte de las obstétricas, de los partos planificados en el domicilio de la parturienta.
La elección del parto en casa de ninguna manera puede plantearse como una moda pasajera. Es tan respetable como decidir un parto institucionalizado y es vital comprender que tenemos derecho a tener un parto respetado en una institución o en un domicilio particular. Ante esta situación, la Asociación Nacional de Parteras Independientes, junto con diversas familias, están recopilando firmas para presentar ante el Ministerio de Salud. L@s interesad@s pueden firmar ingresando en http://www.peticiones24.com/porelderechoaelegirelparto. Además están realizando una convocatoria para el 13 de octubre, a las 15, en Plaza de Mayo.
El parto es uno de los hechos más significativos en la vida sexual y reproductiva de las mujeres, por lo tanto tenemos derecho a vivirlo sin violencia, en libertad y dónde, cómo y con quién queramos.
* Doula (acompañante de parto y post-parto) y coordinadora de la red de mujeres Las Casildas.
Más información: Deseo primal y www.las-casildas.blogspot.com
sábado, 8 de octubre de 2011
EnREDdada en ReUNIONes, Cenas y Ferias
Ayer y hoy estuve muy social.
Después de un día de trabajo y visita de control a la pediatra, ayer me fui con el cachorro a una charla que prometía. El día estaba horrible para salir, pero si ya había salido antes no me podía perder la oportunidad de conocer a otras mujeres que buscan, arman y tejen una red de maternantes.
Entonces nos fuimos a un jardín de infantes y allí nos encontramos con Julieta Saulo del grupo Las Casildas (promueben la licencia post natal de 6 meses), Vivian Watson (es la autora del libro "una nueva maternidad"), Carla Conte y mcuhas otras mujeres. Se tocaron muchos temas interesantes. Si bien me tuve que ir temprano, sentí que todas esas mujeres que estaban ahí a quienes no conocía, tenían algo en común conmigo. Algo que no encuentro en mis amigas madres. Para ponerlo en palabras, podría decir que sentí que ellas y yo encarabamos al mundo de la misma manera. Algunas lo dijeron bien claro, "seré ingenua pero creo que criando desde el afecto puedo cambiar el mundo".
En mi vida pasó algo, hace unos años, que me hizo golpear muy duro. Ahora, con mi cachorro vuelvo a creer que el cambio es posible porque soy quien lo genera. Gandhi decía que uno mismo es el cambio. Y lo creo.
Despues de esa energizante reunión, volví a mi casa rápido por que había invitado a unos amigos a cenar. Por suerte tenía la mitad de las cosas ya preparada. Eramos tres mujeres, una embarazada, yo puerperea y una madre de adolescentes-jovenes. Tres miradas, que confluian en descubrir esta otra manera de ver nuestro papel de madre. Fue muy interesante.
Entre todas las cosas que charlamos a lo largo de la larga noche... porque se extendio mucho mas allá de lo que hubiese imaginado... en algún momento vi mi cambio con respecto al embarazo. No dejo de asombrarme lo que estos 9+6 meses de vida de mi cachorro me han modificado. Me interesaba escruchar los comentarios sobre los embarazos, en cuanto a como lo habian experimentado, cómo era la relacion con sus parejas... antes hubiera cambiado de tema.
Buerno, esta tarde, después de descansar merecidamente de la bella reunion de anoche me fui con mi cachorro a la IV feria de la mujer y alli me quede charlando un rato. Mi experiencia con los pañales lavables, que los libros, que el fular, que las lecturas... conocí a linda gente, recordamos la II feria y una charla que surgio...
Volvi contenta.
Estoy construyendo una nueva parte de mi, me estoy reencontrando con el otro, me vinculo desde otro lado. De a poco estoy encontrando una nueva tribu, me siento a gusto enREDada en la red.
Quiero armar manada!
Enlaces que permiten establecer RED:
Carla Conte mujeresenred
deMujeres y Madres
Las Casildas
Después de un día de trabajo y visita de control a la pediatra, ayer me fui con el cachorro a una charla que prometía. El día estaba horrible para salir, pero si ya había salido antes no me podía perder la oportunidad de conocer a otras mujeres que buscan, arman y tejen una red de maternantes.
Entonces nos fuimos a un jardín de infantes y allí nos encontramos con Julieta Saulo del grupo Las Casildas (promueben la licencia post natal de 6 meses), Vivian Watson (es la autora del libro "una nueva maternidad"), Carla Conte y mcuhas otras mujeres. Se tocaron muchos temas interesantes. Si bien me tuve que ir temprano, sentí que todas esas mujeres que estaban ahí a quienes no conocía, tenían algo en común conmigo. Algo que no encuentro en mis amigas madres. Para ponerlo en palabras, podría decir que sentí que ellas y yo encarabamos al mundo de la misma manera. Algunas lo dijeron bien claro, "seré ingenua pero creo que criando desde el afecto puedo cambiar el mundo".En mi vida pasó algo, hace unos años, que me hizo golpear muy duro. Ahora, con mi cachorro vuelvo a creer que el cambio es posible porque soy quien lo genera. Gandhi decía que uno mismo es el cambio. Y lo creo.
Despues de esa energizante reunión, volví a mi casa rápido por que había invitado a unos amigos a cenar. Por suerte tenía la mitad de las cosas ya preparada. Eramos tres mujeres, una embarazada, yo puerperea y una madre de adolescentes-jovenes. Tres miradas, que confluian en descubrir esta otra manera de ver nuestro papel de madre. Fue muy interesante.
Entre todas las cosas que charlamos a lo largo de la larga noche... porque se extendio mucho mas allá de lo que hubiese imaginado... en algún momento vi mi cambio con respecto al embarazo. No dejo de asombrarme lo que estos 9+6 meses de vida de mi cachorro me han modificado. Me interesaba escruchar los comentarios sobre los embarazos, en cuanto a como lo habian experimentado, cómo era la relacion con sus parejas... antes hubiera cambiado de tema.
Buerno, esta tarde, después de descansar merecidamente de la bella reunion de anoche me fui con mi cachorro a la IV feria de la mujer y alli me quede charlando un rato. Mi experiencia con los pañales lavables, que los libros, que el fular, que las lecturas... conocí a linda gente, recordamos la II feria y una charla que surgio...
Volvi contenta.
Estoy construyendo una nueva parte de mi, me estoy reencontrando con el otro, me vinculo desde otro lado. De a poco estoy encontrando una nueva tribu, me siento a gusto enREDada en la red.
Quiero armar manada!
Enlaces que permiten establecer RED:
Carla Conte mujeresenred
deMujeres y Madres
Las Casildas
viernes, 7 de octubre de 2011
En brazos
La importancia del contacto físico y del apego
Por Lic. María Paula Cavanna
Psicóloga y fundadora de UPA
Biberones, chupetes, cochecitos, cómodos sillones regulables, adaptadores para el auto y la bicicleta, cunas transportables, desarmables, sofisticados accesorios con sonidos, colores, formas…sin duda alguna la industria ha diseñado todo tipo de implementos para transportar, alimentar, dormir, entretener y estimular a nuestros bebés.
En unas pocas décadas se nos han vuelto necesarios, imprescindibles. Se han ligado indisolublemente a la imagen del bebé sano y feliz. De algún extraño modo hemos conseguido que hoy, un bebé que no usa chupete, que toma el pecho o va en brazos de su madre sea la excepción y no la norma. Es tan inusual, que quienes optan por una crianza con apego y con respeto por las necesidades de los bebés, se ven amenazados por toda clase de teorías y condenas que aseguran que su hijo no está sano y que, de no intervenir a tiempo, las consecuencias serán muy graves.
Brazos, ¿hasta cuándo?
La mayoría de los bebés comienzan a andar alrededor de los 12 meses de vida. Dan unos pocos pasitos y la familia contenta celebra que “ya camina”.
Sin embargo, pasarán aún un largo par de años hasta que este niño que hoy a tientas logra mantenerse unos segundos en pie, pueda caminar sin perder el equilibrio, correr, sostenerse en un solo pie, retroceder, detenerse de pronto. De modo que caminar, lo que se dice caminar, es algo que se aprende completamente pasados los 3 años de vida. A pesar de esto, todos sabemos que aún luego de esa edad, los niños se cansan con gran facilidad y piden brazos.
O sea que desde el aspecto físico, los niños necesitan ser cargados en brazos por lo menos para trasladarse de un lado hacia otro hasta que estén en condiciones plenas de hacerlos por sí mismos.
En la práctica, nuestros hijos piden brazos por muchos otros motivos además del que acabamos de mencionar: al estar cansados, con sueño, cuando se lastiman, se asustan, se intimidan, se cansan de mirar el mundo a la altura de rodillas y patas de las mesas, e incluso por motivos que sólo ellos conocen.
En estos casos, nunca falta una tía (con las mejores intenciones, claro), una suegra, una vecina o incluso una perfecta desconocida, que se siente en el deber de alertarnos: “lo vas a malcriar”.
Esta sentencia abre varias cuestiones que podemos analizar.
La primera de ellas es la creencia de que estar en brazos es algo que no debe ocurrir, y desde luego NUNCA en una “buena” crianza. Es algo malo, que se hace para darles el gusto a los hijos, y parece imposible que para los papás resulte placentero o lo disfruten.
Otra cuestión interesante es la idea de que si le das algo a tu hijo que le gusta, luego nunca dejará de pedirlo. Parecería que los bebés fueran adictos en potencia, que una vez que satisfacen sus necesidades con algo, no podrán dejar de pedir más. Personalmente, no he visto niños con problemas para dejar el cochecito o la sillita del auto cuando están maduros para ello. Y tampoco niños de 10 años pidiendo ser alzados en brazos. En algún momento de la evolución, simplemente dejan de pedir lo que ya no necesitan.
Las edades que tomamos como referencia para el desarrollo de nuestros hijos, están puestas de un modo arbitrario y no coinciden con la realidad por mucho que intentemos forzarlos.
Otro mensaje que se desliza en estas sentencias es que el niño no necesita estar en brazos, lo pide sólo para molestar, o por capricho, o porque nos “tomó el tiempo”.
Evolutivamente, un niño de tan corta edad, no tiene capacidad de elucubrar un plan tan especulativo, ni puede aprender el concepto de tomar ventaja, de aprovecharse de los demás.
Las cosas para ellos son más simples: me siento cansado, triste, inseguro, y busco refugio en el lugar que me da más tranquilidad, junto al corazoncito de mamá, entre sus brazos, acurrucado. La intención es clara y sencilla: pido aquello que necesito”.
“Un aspecto fuerte dentro de quienes desaprueban el contacto estrecho con los bebés o la satisfacción de sus necesidades, es el fantasma de la dependencia que le generará al bebé estar en brazos, tomar teta, compartir la cama con sus papás, etc. Veamos un poco de dónde surge esta idea.
El apego
Esta dependencia de la que venimos hablando, tiene un nombre en la literatura psicoanalítica, se llama apego.
El apego es la capacidad de formar y mantener relaciones. Como el ser humano vive en comunidades y es interdependiente de los otros seres humanos, es importante que aprenda desde pequeño a establecer lazos con los otros, y para preservar la especie, éstos deben ser estrechos y estables.
Estos lazos otorgan bienestar, seguridad, consuelo, placer…
Y la amenaza de pérdida del objeto al cual nos hallamos apegados, provoca ansiedad, angustia, temor.
La primera relación de apego que desarrollamos luego de nacer, es aquella que se da con nuestra madre. En el momento del parto, mamá y bebé segregan hormonas –opiáceos- que les facilitan –en condiciones de intimidad y contacto físico- este sentimiento de dependencia mutua, de fusión que ambos necesitan.
En condiciones naturales, una mamá que acaba de parir, abrazará a su bebé, ambos se mirarán a los ojos, emitirán sonidos, ella comenzará a acariciarlo suavemente, primero por las extremidades, y luego de a poco se estrecharán e intentarán mantener este contacto piel con piel durante todo el tiempo que les sea posible. La madre no puede dejar de mirar a su bebé con los ojos bien abiertos, le hablará con un tono de voz agudo pero de baja intensidad, con una gran sonrisa, y en pocos instantes este bebé estará listo para reconocer el olor de su madre de entre muchos otros olores, para diferenciar su voz, y se calmará mucho más rápidamente si es acunado por ella y no por otra persona.
Durante estas dos primeras horas de vida, el bebé estará en un estado de alerta máximo que no volverá a repetirse hasta que hayan pasado algunos meses. Será incluso capaz de imitar expresiones del rostro de una persona que establezca un contacto visual directo con él a una distancia desde donde pueda verlo. Todo está preparado hormonalmente para que esta mamá y este bebé se enamoren el uno del otro, y desarrollen una fuerte dependencia mutua.
Sin embargo, en la gran mayoría de los casos, estas primeras horas son utilizadas para realizar los primeros controles del recién nacido, a cargo de extraños, rodeados de estímulos luminosos, sonoros, y también dolorosos e invasivos. Todos ellos evitables o por lo menos, postergables.
Naturalmente, tanto si se produjo esta separación como si no, mamá y bebé querrán estar juntos, reencontrarse, reconocerse, estrecharse y mantenerse muy cerca el uno del otro.
Ese bebé que hasta hace unas horas era parte del cuerpo de otra persona, cuyo cuerpo estaba en contacto con un líquido tibio, con sonidos y movimientos, se encuentra perdido en una cuna, lejos de todo lo conocido y por ello llorará intentando recuperar aquellas sensaciones reconfortantes.
Esta relación primera, será el modelo sobre el cual se edificarán todas las posteriores relaciones del niño. Si cada vez que necesitó consuelo lo obtuvo, si cada vez que necesitó a su madre la encontró, si sus necesidades de afecto y cobijo fueron atendidas, será un modelo que quedará incorporado como reasegurador, confiable, y cuando llegue el momento de comenzar a independizarse, siempre le resultará mucho más fácil si sabe que ante cualquier ansiedad o angustia, mamá estuvo allí”.
“La cultura del desapego
El apego y el desapego son pautas culturales. En aquellas culturas que funcionan comunitariamente, se necesita criar a los niños de modo que sean solidarios, capaces de compartir, generosos, para que puedan priorizar el bien común del grupo.
En culturas como la nuestra, se necesita que los niños sean independientes, y que aprendan a autoabastecerse, porque al llegar a adultos, importará la competitividad, el individualismo, el éxito personal y el poder.
Por eso se necesita comenzar desde temprano. Separar a los bebés de sus madres precozmente, que aprendan rápidamente a sostener su biberón para que quienes lo cuidan no tengan que estar tan atentos; que se adapten a las canguro o a las guarderías sin llorar; que duerman solos toda la noche; que jueguen sin compañía; que dejen rápido los pañales; que se queden a dormir en casas de parientes o amigos, etc.
Desde luego que estos requerimientos están pensados desde un mundo adulto que necesita rápidamente volver a la “normalidad”, hacer de cuenta que “aquí no ha pasado nada”, y amoldar a este bebé al ritmo de vida que tenía la casa antes de su llegada.
Si pudiéramos relatar en primera persona un día en la vida de un bebé, teniendo en cuenta que sus necesidades básicas incluyen brazos gran parte del día, teta a demanda y presencia materna constante, comprobaríamos sorprendentemente que la mayor parte del tiempo, estas personitas de escasas semanas de vida-o incluso días-, postergan o renuncian a sus necesidades para hacernos el favor de permitirnos continuar con nuestra vida adulta: duermen solos en su cunita una o dos horas, se quedan en la guardería, aceptan un trozo de silicona –sin duda una mala imitación del pezón de mamá- para succionar, y nos esperan durante horas mientras hacemos nuestros quehaceres, o cumplimos con nuestra jornada laboral.
Algunas mujeres sienten una gran preocupación por retomar su vida social, su silueta, sus actividades recreativas, su vida amorosa, y para esto es necesario que el bebé se esté quietecito, que duerma mucho, que no llore, que juegue solito y que se relacione con cualquier persona que esté dispuesta a quedarse a su lado.
Esto es lo que se espera de un bebé casi desde las primeras semanas de vida.
Si entendemos esto como “criar”, por supuesto que cargar al bebé en brazos, amamantarlo, dormir en la misma cama con él y satisfacer sus necesidades, será “malcriarlo”. Porque una vez que se ha dormido plácidamente en los brazos de mamá, y se ha abierto un ojo entre sueños y ella sigue estando allí, y al abrir la boca se encontró con su pecho dispuesto a cobijarlo y así se ha pasado todo el día, es lógico, comprensible y hasta esperable, que ningún bebé quiera conformarse con menos!!!
Los adultos también necesitamos abrazos. Nos demostramos el afecto con caricias, con besos, con miradas, con palabras cariñosas. Nunca dejamos de necesitar este tipo de comunicación”.
Cómo crear vínculo
Poner al bebé al pecho, acunarlo, amamantarlo, acariciarlo, hablarle suavemente, sonreírle, cuidarlo, protegerlo, son actitudes que promueven la experiencia del vínculo.
Los investigadores de estas temáticas, consideran que el factor más importante en la constitución del apego es el contacto físico positivo -expresado por las actitudes mencionadas anteriormente- ya que éste causa respuestas neuroquímicas en el cerebro que permiten que los sistemas cerebrales responsables del apego se desarrollen normalmente.
Durante los tres primeros años de vida el cerebro alcanza el 90% del tamaño adulto y coloca en su lugar la mayor parte de los sistemas y estructuras que serán responsables del funcionamiento emocional, conductual, social y fisiológico para el resto de la vida. Por eso las experiencias de vinculación repetitivas durante la infancia proveen una base sólida para futuras relaciones saludables.
Por el contrario, la inconsistencia del vínculo emocional o la falta de satisfacción de estas necesidades básicas de sostén, afecto y reconocimiento, generan conductas de ansiedad y desconfianza de los bebés hacia sus cuidadores. Los bebés pueden reaccionar a esta situación de múltiples maneras, que influirán ciertamente en la consolidación de un modelo de vinculación que luego harán extensivo al resto de sus relaciones.
Que los niños se queden quietecitos en la cuna, que duerman toda la noche, que se valgan por sí mismos, son conductas que fomentamos para comodidad de los adultos, pero no son evolutivamente normales para niños pequeños. Si nuestros hijos pasan largas horas en compañía de extraños, ensayan intentos de enfrentar el mundo lejos de los brazos de mamá, hacen lo posible por dormirse en su cunita, están haciendo el máximo esfuerzo para acomodarse a un mundo adulto que dispone de pocos instantes para conectar con ellos. Son ellos quienes, a pesar de su pequeñez y su inmadurez, están sosteniendo nuestras necesidades, y aceptan sin rencores que en nombre de las buenas costumbres, les tildemos de caprichosos y malcriados.
Por Lic. María Paula Cavanna
Psicóloga y fundadora de UPA
Biberones, chupetes, cochecitos, cómodos sillones regulables, adaptadores para el auto y la bicicleta, cunas transportables, desarmables, sofisticados accesorios con sonidos, colores, formas…sin duda alguna la industria ha diseñado todo tipo de implementos para transportar, alimentar, dormir, entretener y estimular a nuestros bebés.
En unas pocas décadas se nos han vuelto necesarios, imprescindibles. Se han ligado indisolublemente a la imagen del bebé sano y feliz. De algún extraño modo hemos conseguido que hoy, un bebé que no usa chupete, que toma el pecho o va en brazos de su madre sea la excepción y no la norma. Es tan inusual, que quienes optan por una crianza con apego y con respeto por las necesidades de los bebés, se ven amenazados por toda clase de teorías y condenas que aseguran que su hijo no está sano y que, de no intervenir a tiempo, las consecuencias serán muy graves.
Brazos, ¿hasta cuándo?
La mayoría de los bebés comienzan a andar alrededor de los 12 meses de vida. Dan unos pocos pasitos y la familia contenta celebra que “ya camina”.
Sin embargo, pasarán aún un largo par de años hasta que este niño que hoy a tientas logra mantenerse unos segundos en pie, pueda caminar sin perder el equilibrio, correr, sostenerse en un solo pie, retroceder, detenerse de pronto. De modo que caminar, lo que se dice caminar, es algo que se aprende completamente pasados los 3 años de vida. A pesar de esto, todos sabemos que aún luego de esa edad, los niños se cansan con gran facilidad y piden brazos.
O sea que desde el aspecto físico, los niños necesitan ser cargados en brazos por lo menos para trasladarse de un lado hacia otro hasta que estén en condiciones plenas de hacerlos por sí mismos.
En la práctica, nuestros hijos piden brazos por muchos otros motivos además del que acabamos de mencionar: al estar cansados, con sueño, cuando se lastiman, se asustan, se intimidan, se cansan de mirar el mundo a la altura de rodillas y patas de las mesas, e incluso por motivos que sólo ellos conocen.
En estos casos, nunca falta una tía (con las mejores intenciones, claro), una suegra, una vecina o incluso una perfecta desconocida, que se siente en el deber de alertarnos: “lo vas a malcriar”.
Esta sentencia abre varias cuestiones que podemos analizar.
La primera de ellas es la creencia de que estar en brazos es algo que no debe ocurrir, y desde luego NUNCA en una “buena” crianza. Es algo malo, que se hace para darles el gusto a los hijos, y parece imposible que para los papás resulte placentero o lo disfruten.
Otra cuestión interesante es la idea de que si le das algo a tu hijo que le gusta, luego nunca dejará de pedirlo. Parecería que los bebés fueran adictos en potencia, que una vez que satisfacen sus necesidades con algo, no podrán dejar de pedir más. Personalmente, no he visto niños con problemas para dejar el cochecito o la sillita del auto cuando están maduros para ello. Y tampoco niños de 10 años pidiendo ser alzados en brazos. En algún momento de la evolución, simplemente dejan de pedir lo que ya no necesitan.
Las edades que tomamos como referencia para el desarrollo de nuestros hijos, están puestas de un modo arbitrario y no coinciden con la realidad por mucho que intentemos forzarlos.
Otro mensaje que se desliza en estas sentencias es que el niño no necesita estar en brazos, lo pide sólo para molestar, o por capricho, o porque nos “tomó el tiempo”.
Evolutivamente, un niño de tan corta edad, no tiene capacidad de elucubrar un plan tan especulativo, ni puede aprender el concepto de tomar ventaja, de aprovecharse de los demás.
Las cosas para ellos son más simples: me siento cansado, triste, inseguro, y busco refugio en el lugar que me da más tranquilidad, junto al corazoncito de mamá, entre sus brazos, acurrucado. La intención es clara y sencilla: pido aquello que necesito”.
“Un aspecto fuerte dentro de quienes desaprueban el contacto estrecho con los bebés o la satisfacción de sus necesidades, es el fantasma de la dependencia que le generará al bebé estar en brazos, tomar teta, compartir la cama con sus papás, etc. Veamos un poco de dónde surge esta idea.
El apego
Esta dependencia de la que venimos hablando, tiene un nombre en la literatura psicoanalítica, se llama apego.
El apego es la capacidad de formar y mantener relaciones. Como el ser humano vive en comunidades y es interdependiente de los otros seres humanos, es importante que aprenda desde pequeño a establecer lazos con los otros, y para preservar la especie, éstos deben ser estrechos y estables.
Estos lazos otorgan bienestar, seguridad, consuelo, placer…
Y la amenaza de pérdida del objeto al cual nos hallamos apegados, provoca ansiedad, angustia, temor.
La primera relación de apego que desarrollamos luego de nacer, es aquella que se da con nuestra madre. En el momento del parto, mamá y bebé segregan hormonas –opiáceos- que les facilitan –en condiciones de intimidad y contacto físico- este sentimiento de dependencia mutua, de fusión que ambos necesitan.
En condiciones naturales, una mamá que acaba de parir, abrazará a su bebé, ambos se mirarán a los ojos, emitirán sonidos, ella comenzará a acariciarlo suavemente, primero por las extremidades, y luego de a poco se estrecharán e intentarán mantener este contacto piel con piel durante todo el tiempo que les sea posible. La madre no puede dejar de mirar a su bebé con los ojos bien abiertos, le hablará con un tono de voz agudo pero de baja intensidad, con una gran sonrisa, y en pocos instantes este bebé estará listo para reconocer el olor de su madre de entre muchos otros olores, para diferenciar su voz, y se calmará mucho más rápidamente si es acunado por ella y no por otra persona.
Durante estas dos primeras horas de vida, el bebé estará en un estado de alerta máximo que no volverá a repetirse hasta que hayan pasado algunos meses. Será incluso capaz de imitar expresiones del rostro de una persona que establezca un contacto visual directo con él a una distancia desde donde pueda verlo. Todo está preparado hormonalmente para que esta mamá y este bebé se enamoren el uno del otro, y desarrollen una fuerte dependencia mutua.
Sin embargo, en la gran mayoría de los casos, estas primeras horas son utilizadas para realizar los primeros controles del recién nacido, a cargo de extraños, rodeados de estímulos luminosos, sonoros, y también dolorosos e invasivos. Todos ellos evitables o por lo menos, postergables.
Naturalmente, tanto si se produjo esta separación como si no, mamá y bebé querrán estar juntos, reencontrarse, reconocerse, estrecharse y mantenerse muy cerca el uno del otro.
Ese bebé que hasta hace unas horas era parte del cuerpo de otra persona, cuyo cuerpo estaba en contacto con un líquido tibio, con sonidos y movimientos, se encuentra perdido en una cuna, lejos de todo lo conocido y por ello llorará intentando recuperar aquellas sensaciones reconfortantes.
Esta relación primera, será el modelo sobre el cual se edificarán todas las posteriores relaciones del niño. Si cada vez que necesitó consuelo lo obtuvo, si cada vez que necesitó a su madre la encontró, si sus necesidades de afecto y cobijo fueron atendidas, será un modelo que quedará incorporado como reasegurador, confiable, y cuando llegue el momento de comenzar a independizarse, siempre le resultará mucho más fácil si sabe que ante cualquier ansiedad o angustia, mamá estuvo allí”.
“La cultura del desapego
El apego y el desapego son pautas culturales. En aquellas culturas que funcionan comunitariamente, se necesita criar a los niños de modo que sean solidarios, capaces de compartir, generosos, para que puedan priorizar el bien común del grupo.
En culturas como la nuestra, se necesita que los niños sean independientes, y que aprendan a autoabastecerse, porque al llegar a adultos, importará la competitividad, el individualismo, el éxito personal y el poder.
Por eso se necesita comenzar desde temprano. Separar a los bebés de sus madres precozmente, que aprendan rápidamente a sostener su biberón para que quienes lo cuidan no tengan que estar tan atentos; que se adapten a las canguro o a las guarderías sin llorar; que duerman solos toda la noche; que jueguen sin compañía; que dejen rápido los pañales; que se queden a dormir en casas de parientes o amigos, etc.
Desde luego que estos requerimientos están pensados desde un mundo adulto que necesita rápidamente volver a la “normalidad”, hacer de cuenta que “aquí no ha pasado nada”, y amoldar a este bebé al ritmo de vida que tenía la casa antes de su llegada.
Si pudiéramos relatar en primera persona un día en la vida de un bebé, teniendo en cuenta que sus necesidades básicas incluyen brazos gran parte del día, teta a demanda y presencia materna constante, comprobaríamos sorprendentemente que la mayor parte del tiempo, estas personitas de escasas semanas de vida-o incluso días-, postergan o renuncian a sus necesidades para hacernos el favor de permitirnos continuar con nuestra vida adulta: duermen solos en su cunita una o dos horas, se quedan en la guardería, aceptan un trozo de silicona –sin duda una mala imitación del pezón de mamá- para succionar, y nos esperan durante horas mientras hacemos nuestros quehaceres, o cumplimos con nuestra jornada laboral.
Algunas mujeres sienten una gran preocupación por retomar su vida social, su silueta, sus actividades recreativas, su vida amorosa, y para esto es necesario que el bebé se esté quietecito, que duerma mucho, que no llore, que juegue solito y que se relacione con cualquier persona que esté dispuesta a quedarse a su lado.
Esto es lo que se espera de un bebé casi desde las primeras semanas de vida.
Si entendemos esto como “criar”, por supuesto que cargar al bebé en brazos, amamantarlo, dormir en la misma cama con él y satisfacer sus necesidades, será “malcriarlo”. Porque una vez que se ha dormido plácidamente en los brazos de mamá, y se ha abierto un ojo entre sueños y ella sigue estando allí, y al abrir la boca se encontró con su pecho dispuesto a cobijarlo y así se ha pasado todo el día, es lógico, comprensible y hasta esperable, que ningún bebé quiera conformarse con menos!!!
Los adultos también necesitamos abrazos. Nos demostramos el afecto con caricias, con besos, con miradas, con palabras cariñosas. Nunca dejamos de necesitar este tipo de comunicación”.
Cómo crear vínculo
Poner al bebé al pecho, acunarlo, amamantarlo, acariciarlo, hablarle suavemente, sonreírle, cuidarlo, protegerlo, son actitudes que promueven la experiencia del vínculo.
Los investigadores de estas temáticas, consideran que el factor más importante en la constitución del apego es el contacto físico positivo -expresado por las actitudes mencionadas anteriormente- ya que éste causa respuestas neuroquímicas en el cerebro que permiten que los sistemas cerebrales responsables del apego se desarrollen normalmente.
Durante los tres primeros años de vida el cerebro alcanza el 90% del tamaño adulto y coloca en su lugar la mayor parte de los sistemas y estructuras que serán responsables del funcionamiento emocional, conductual, social y fisiológico para el resto de la vida. Por eso las experiencias de vinculación repetitivas durante la infancia proveen una base sólida para futuras relaciones saludables.
Por el contrario, la inconsistencia del vínculo emocional o la falta de satisfacción de estas necesidades básicas de sostén, afecto y reconocimiento, generan conductas de ansiedad y desconfianza de los bebés hacia sus cuidadores. Los bebés pueden reaccionar a esta situación de múltiples maneras, que influirán ciertamente en la consolidación de un modelo de vinculación que luego harán extensivo al resto de sus relaciones.
Que los niños se queden quietecitos en la cuna, que duerman toda la noche, que se valgan por sí mismos, son conductas que fomentamos para comodidad de los adultos, pero no son evolutivamente normales para niños pequeños. Si nuestros hijos pasan largas horas en compañía de extraños, ensayan intentos de enfrentar el mundo lejos de los brazos de mamá, hacen lo posible por dormirse en su cunita, están haciendo el máximo esfuerzo para acomodarse a un mundo adulto que dispone de pocos instantes para conectar con ellos. Son ellos quienes, a pesar de su pequeñez y su inmadurez, están sosteniendo nuestras necesidades, y aceptan sin rencores que en nombre de las buenas costumbres, les tildemos de caprichosos y malcriados.
“CUANDO NOSOTROS ESTEMOS MENOS OCUPADOS,
ELLOS ESTARÁN DEMASIADO GRANDES…”
domingo, 25 de septiembre de 2011
Libertades y limites: "Yo elijo cómo, dónde y con quién parir"
Desde hace un tiempo que recibo comentarios sobre el proyecto de molificación de la ley de parteras. La información que me llega es muy triste... les comparto algunos datos
La ley vigente que reglamenta qué pueden hacer las parteras (licenciadas obstétricas es el titulo universitario) en la Prov de Buenos Aires y en el país es de la década del '30.
Esa ley dice que las parteras tienen como actividad 'colaborar' con el médico. También, determina que las parteras pueden tener casas de partos, consultorios propios, pueden ejercer su profesión de forma individual o en equipo con otros profesionales, en hospitales públicos y privados y pueden atender a la mujer en su domicilio (partos domiciliarios).
Debido a que la ley es 'vieja', desde el año 2007 se está trabajando en un proyecto de molificación de la ley (con sus idas y vueltas debido a pujas internas entre grupos de parteras y un cambio de diputados que finalizaron sus mandatos) que legitime a la partera como una profesión AUTÓNOMA, con derecho a medicar, y que puede hacerse cargo del recién nacido (la ley aclara "en ausencia de pediatra").
Por el derecho de la mujer a elegir cómo, dónde y con quién parir.
Impulsan esta campaña la Asociación
Nacional de Parteras Independientes junto con diversas familias, en
busca de la libertad de elección para el parto.
En el mes de agosto pasado, se realizó el III Congreso de Partería
en la Cuidad de La Plata. Bajo este marco, se comunicó los detalles de
la reforma y actualización de la ley que regula el ejercicio de la
profesión Obstétrica en Argentina. La ley vigente, determina que las
parteras pueden tener casas de partos, consultorios propios, pueden
ejercer su profesión de forma individual o en equipo con otros
profesionales, en hospitales públicos y privados y pueden atender a la
mujer en su domicilio.
De esta manera se quita la posibilidad de elegir una modalidad de parto con profesionales idóneos, con experiencia en este tipo de partos realizados en un marco de seguridad pertinente, que evalúan con claridad qué mujeres están en condiciones de optar por esta opción, profesionales de la salud que se encuentran equipadas con el equipo necesario para brindar un excelente atención y que cuentan con habilidades para resolver o anticiparse a complicaciones antes, durante o después del parto.
Los conocimientos que se tiene del parto domiciliario tanto desde las altas esferas públicas, como desde la sociedad en su conjunto y desde los diferentes ámbitos de la medicina misma son vagos y escasos. Países como Canadá y Holanda, ofrecen a sus mujeres embarazadas estas opciones de parto con excelentes resultados.
Las mujeres que toman la decisión de parir en casa con parteras, lo hacen con información y prudencia. Estas mujeres son atendidas y controladas, durante el embarazo, el parto y postparto por una partera calificada, responsable, preparada y en permanente capacitación. Parir en casa no es una moda, ni una elección irresponsable, ya que parir en casa es seguro siempre y cuando la mujer sea sana, el embarazo normal y se esté debidamente acompañada.
Elegir cómo, dónde y con quién parir, es parte del derecho sexual y reproductivo de la mujer, es elegir sobre su propio cuerpo, sobre los cuidados y atención que se adecuen a sus necesidades y creencias.
"LA ELECCIÓN ES PERSONAL, EL DERECHO A ELEGIR ES DE TODAS"
Independientemente de cómo elijas parir, creo que tener la posibilidad de elección es un derecho que no nos deben quitar. Mi embarazo fue bueno, y si no hubiera tenido placenta previa, la idea era esperar en casa con una partera para luego ir al hospital... Seria ideal que en lugar de ir al hospital, fuéramos a "casas de parto" lugares especialmente pensados para la comodidad de la madre y el cachorro por llegar. No me parece bien que nos sigan tratando como enfermas cuando estamos trayendo vida. Muchas de nosotras hemos vivido en carne propia el maltrato del sistema hospitalario, al arrebatarnos al bebé apenas nacido sin antes dejarnos amamantarlo, exponernos desnudas e incomodas para su comodidad, pasarse con las dosis de anestesia, rompernos la bolsa de forma precipitada, inducirnos las contracciones con hormonas sintéticas sin darnos opción a otro método mas respetuoso, alejarnos de nuestros seres querido que no pueden entrar en la sala de partos, que nos traten mal por gritar, llorar, hacer pis, el corte precipitado del cordón umbilical, etc, etc. Por esto y tantas otras cosas, te pido que si llegaste hasta acá en la lectura, te tomes unos minutos más y firmes el petitorio en esta dirección:
por el derecho a elegir el parto
- Por favor, al firmar es importante que coloquen su D.N.I, pueden optar por hacer o no pública su firma. Agradecemos infinitamente el apoyo y la difusión. -
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