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jueves, 8 de marzo de 2012

Día de la mujer

En mis escasos tiempos acutales, paso por este, mi espacio para dejarles algo que encontré navengado por ahí y que quiero compartirles en nuestro dia. Espero que les guste y se reconozcan:


¿Cómo es una mujer pagana? Son mujeres que se atreven a ser distintas
Son mujeres que quieren hacer de éste un mundo más vivible

Son mujeres que se dieron cuenta que el cambio que desean ver en el mundo, está en sus manos

Son mujeres que se sienten hijas de la Pachamama, de Pulowi, de Gaia

Son mujeres que creen en la horizontalidad de las relaciones

Son mujeres que saben que el sistema patriarcal fracasó

Son mujeres que sí creen en el Sacerdocio Femenino

Son mujeres que se atreven a ser distintas

Son mujeres que se atreven a darle una educación diferente a sus hij@s

Son mujeres que se atreven a decir "no" y "basta"

Son mujeres que se atreven a correr con los lobos

Son mujeres que se permiten ser compasivas consigo mismas

Son mujeres que se atreven a caminar despeinadas

Son mujeres que admiran y honran la vejez y la sabiduría

Son mujeres que no creen en la superioridad

Son mujeres que saben que el IQ no sirve para gran cosa

Son mujeres que juegan y bailan con sus hij@s en cualquier lugar de la ciudad

Son mujeres que forman círculos espirituales

Son mujeres que salen a buscar sus Diosas Oscuras y aunque tienen miedo, atraviesan el Bosque Espeso

Son mujeres que lloran, se deprimen, y se cansan más cuando están ovulando y no se sienten disminuidas por ello

Son mujeres que aprendieron a reírse de sí mismas 
 
Son mujeres que saben que ser llamadas Brujas es un gran elogio

Son mujeres que sienten a tod@s l@s niñ@s del mundo como sus hij@s

Si te sientes identificada con esta descripción entonces ¡¡somos de la misma manada!!
 
Imagen tomada de internet

miércoles, 21 de diciembre de 2011

La partera de las diosas: Ina May Gaskin

Les comparto una publicación vieja que salió en Página 12. Es una nota a Ina May Gaskin, una partera estadounidense que con su trabajo demuestra que una mujer bien atendida, respetada y en intimidad puede parir sola.

Es una entrevista muy interesante ya que comenta porque es dificil parir solas en un hospital o clínica, menciona los aspectos que son pasados por alto, apoya al parto domiciliario y comenta algunos detalles de la maternidad. Vale la pena leerla!


Una vida trayendo vidas

La partera que revolucionó los nacimientos en el siglo XX, Ina May Gaskin, en la comunidad de La Granja, en Tennessee, Estados Unidos, visitó la Argentina y resaltó que las mujeres deben ser tratadas como diosas en el momento de parir, pero que no sólo en los partos en el hogar se puede llegar a nacimientos plenos. También incentivó a que las madres eviten la culpa y que la maternidad ofrece muchas oportunidades para conectarse con los hijos. Tiene 69 años, atendió 1200 partos en los que no murió ninguna mujer y sólo tuvo que recurrir en el 1 por ciento de los casos a cesáreas. Una historia de vida de una mujer que se dedicó a traer vidas.

las12
Viernes, 18 de septiembre de 2009
Por Luciana Peker
Ina May Gaskin es la pionera en realizar partos en el hogar, en un lugar conocido como La Granja, en Tennessee, Estados Unidos, un icono de una comunidad sesentista que no pasó de moda y fue más allá del símbolo de la paz, pisoteado por los años. Ella se convirtió en esa década de nuevas búsquedas en partera (cuando conoció a Stephen, su actual marido, en 1968, después de su primer, y traumático parto, y él le enseñó cómo no tener miedo y ayudar a la gente a relajarse). Después, ella quiso aprender con Stephen a amarse para toda la vida y perduró no sólo en el amor: también, como partera profesional.
Pero ella no es una neohippie reivindicada, es, genuinamente, quien cambió el mundo de los nacimientos. Por eso, después de atender 1200 partos domiciliarios, a los 69 años, se convirtió en una experta en cómo ayudar, alentar y animar a las mujeres que dan a luz. Ella dice que, a pesar de sus arrugas y sus años, sigue ayudando a alumbrar porque la adrenalina es tan fuerte como una droga ilegal. Lo dice y se ríe. Lo dice y acaricia a Ulises Uriel, que tan sólo tiene 18 días y nació precoz, pero se acurruca entre sus brazos y se enlaza con los dedos amorosos y marcados por el tiempo y la vida de Ina. Ella contiene sus brazos para que Ulises sepa que sigue abrazado y abrigado como en la panza y desliza sus dedos –adornados con un anillo azul eléctrico que también marca sus ganas de color y coraje– para que el recién llegado sienta que hay aires de amor que acunan su sueño. Y, sienta o no la cuna de una de las parteras más revolucionarias del siglo XX, él concilia el sueño mientras Ina habla con Las 12.
Pero la sabiduría de Ina no se muestra sólo en ser una de las primeras mujeres que pusieron el cuerpo en hacer que el cuerpo de las mujeres (y no la palabra de los/las médicos) vuelva a ser protagonista de los nacimientos. La experiencia volcada en su dulzura y reflexión serena (que no suena radicalizada, sino amparadora de quien la escucha) también se demuestran en su flexibilidad, que aleja prejuicios y culpas: ella apunta a que los varones participen del nacimiento, a no hacer sentir en falta a las mujeres que no se animan a un parto domiciliario aunque compartan su filosofía y a que la actitud frente a la maternidad –si bien cree que está marcada por el momento inicial de la llegada al mundo– puede afrontarse con una mejor energía en cualquier momento de la vida.
Ina May Gaskin fue la presidenta de la Asociación de Parteras de Norteamérica y su apellido es el emblema de una técnica que descubrió en su trabajo –casi artesanal de alentar a las mujeres a resoplar sus fuerzas cuando la debilidad, el cansancio y el dolor fatigan la autoestima para continuar con el trabajo de parto– que se conoce como la “maniobra Gaskin” para resolver una mala posición en los hombros de los bebés.
Es la autora del libro Partería Espiritual (la naturaleza del nacimiento, entre el amor y la ciencia (publicado en la Argentina por Mujer Sabias Editoras) que recopila toda su experiencia de vida de traer vidas. También realizó su Guía para el parto. Y sigue escribiendo –ahora, por ejemplo, sobre la lactancia– y sigue acariciando, callando y pujando sus palabras para alentar a las mujeres a parir y a criar con amor y fuerza, como una antigua hechizera y una moderna experta que sabe acariciar –como a Ulises, el bebé que acaba de parir la partera argentina Marina Lembo– y que de eso enseña y de eso sigue aprendiendo. Ina visitó, por primera vez, la Argentina, invitada por el Proyecto Escuela de Parteras Comunitarias del siglo XXI (que motorizan la doula y comunicadora Sonia Cavia y la partera Marina Lembo con otras 32 mujeres más) y contó su historia de vida, brindándose, como en sus partos y como en su vida, a dar vidas.

¿Sólo puede haber partos plenos y disfrutables en las casas, granjas o lugares alternativos o también pueden existir partos dignos y lindos en un hospital porque una mujer no se anima o no puede tener a su bebé en su casa?

Ina May Gaskin: –Es posible tener un buen parto en un hospital, pero tiene que haber gente muy sensible para poder asistir a las mujeres. El más mínimo detalle puede hacer perder toda la energía que se mueve en el nacimiento.

¿La atención de los sanatorios privados es más cuidada y la de los hospitales públicos es más brutal o no hay diferencias entre la atención sanitaria paga y gratuita?

Ina: –El resultado es el mismo: la madre es disminuida. Es una falsa distinción entre lo público y lo privado. Las mujeres son disminuidas de la misma manera en ambos sitios.

Se está empezando a escuchar a mujeres que sienten culpa de no tener a sus bebés en sus casas. ¿Cómo hacer para promover los partos humanizados sin que las mujeres que no se animan o no pueden –por riesgos en su salud, porque su marido no las apoya, porque no tienen medios económicos, porque tienen miedo, etc.– no se sientan culpables?

Ina: –Es verdad que estos discursos, a veces, provocan una división en las mujeres que se sienten de un lado o del otro. Pero los partos domiciliarios pueden llegar a un 5 por ciento del total de los nacimientos que es una porción muy pequeña del total de alumbramientos. Pero es importante poder contar lo que sucede en estos partos: que las mujeres pueden vivir una experiencia linda y gozosa y que el bebé puede nacer en buenas condiciones. Es muy precioso eso que ocurre aunque sea sólo en el 5 por ciento de los casos. Y lo ideal es que eso se disemine. Es importante recordar esa energía intangible y que es muy fácil que sea ignorada. Sin embargo, no es una característica necesaria que se produzca sólo en los partos domiciliarios. En realidad, en el hospital se podría tener partos con conciencia de esa energía. Pero sólo con esa conciencia se puede generar un cambio.

Hoy se habla mucho del embarazo y el parto. ¿Pero cómo se aplica esta filosofía de maternidad a lo largo de la crianza de los hijos e incluso cuando crecen y son jóvenes o adultos/as?

–Mi hijo Pablo tiene 35 años y vive en Nueva York y yo lo sigo cuidando. Una cree que cuando cumplen 18 años se terminaron las responsabilidades, pero la maternidad sigue toda la vida.

La mayoría de las madres modernas sienten culpa: porque trabajan, porque no dieron la teta, porque no van todas las tardes al jardín de infantes o no pueden comprar una play station. ¿Qué se hace con esa culpa impuesta por la sociedad pero sentida por las mujeres?

–También es bueno practicar el perdón a una misma. Hay que ser compasiva con una como madre. Nunca se habla del padre perfecto, pero sí de la madre perfecta (risas).

¿Cuál fue su experiencia como madre? ¿Ha sentido culpa?

–Con mi primera hija, Sidney, que se murió a los 20 años, de cáncer de cerebro, viví una experiencia difícil. Cuando nació ella, yo tenía 26 años y era muy inocente e ignorante. En ese momento, se hacían fórceps de rutina. Y yo ni siquiera sabía que podía buscar otro obstetra. Tuve mi primer parto con fórceps y fui muy abusada. Mi estrategia fue quedarme callada para pasar inadvertida. El trabajo de parto fue lindo y me pude convertir en un animal pariendo. Pero cuando sentí necesidad de pujar me dieron anestesia que no era peridural y sí muy peligrosa. Ahí entré en una situación de tortura medieval y cuando nace mi hija nos separan por un día entero. Eso dejó una herida muy grande en mi relación con esta hija. Pero yo me podría haber dejado quebrar por esta herida y porque no pude ser una buena madre con ella. Reparé con mis otros tres hijos: Eva María, de 37 años; Pablo, de 35, y Samuel, de 34. Pero durante su enfermedad –que le llevó un año entero– luché por Sidney: fui una fiera luchando por ella y mi hija pudo ver una madre diferente y recién, 19 años después, pude reparar ese proceso. Pude estar en el momento cuando murió mi hija y tenía la cara exactamente igual a la de un recién nacido.

¿Cómo fueron los partos de sus otros hijos? ¿Siente que la diferencia en el momento del nacimiento también la marcó de una manera distinta como madre?

–Mis otros hijos fueron directo a las manos de las parteras de la comunidad y seguro que me marcaron de una manera diferente. Cuando en La Granja decidimos hacernos cargos de los nacimientos y se formó una hermandad entre las mujeres que asistían tu parto te trataban como una diosa en el acto pleno de parir.

¿Cómo nace su pasión por ser partera?

–Cuando Sidney tenía un año y medio, mi ex pareja me dijo “Vamos a ser hippies y vamos a California a escuchar a un hombre llamado Stephen”. Ahí conocí a Stephen (que es mi actual marido) y a otras mujeres que habían pasado por la misma experiencia que yo del parto con fórceps y que habían decidido no ir más al hospital. Me pareció muy valiente y me propuse volver a recuperar la conciencia de que cada nacimiento tiene que ser sagrado.

RECUADRO

VIOLENCIA OBSTETRICA: La nueva ley de género respalda los partos respetados

En la nueva Ley de Violencia de Género (aprobada en marzo de este año) se incluyó la violencia obstétrica como una de las formas de violencia contra las mujeres. ¿Creen que se puede usar esta nueva norma para disminuir o erradicar los maltratos y falta de escucha a las parturientas?
Ina May Gaskin: –Por lo menos es un comienzo, en Estados Unidos no existe este tipo de ley.
Sonia Cavia: –Que hayan incluido la violencia de género entre la violencia obstétrica es un reconocimiento del movimiento feminista a la violencia en el parto y, políticamente, dentro de lo que es el movimiento de mujeres, representa un gran paso.

¿Cuánto les puede servir a las mujeres esta nueva norma?

Sonia: –No lo sé, pero sí es un reconocimiento político a la violación a los derechos humanos que existe en los partos en la Argentina.

¿Se pueden presentar amparos previos a los nacimientos para garantizar que en el hospital o sanatorio se cumplan con determinadas condiciones (por ejemplo, el ingreso del padre a la sala de parto) que pida la pareja o la mujer?

Sonia: –Es una herramienta legal más. Un amparo refuerza el pedido de la pareja. Pero, en los hechos, es muy complicado reclamar para una mujer embarazada, en el momento del parto y del posparto.

Números que hablan sobre nacer con respeto

Las cifras de los resultados del método de Ina May Gaskin

Ina May Gaskin y su hijo Paul Benjamin
95,1% de partos finalizados en la casa de la parturienta

4,9% de situaciones que necesitaron un traslado a un hospital o sanatorio.

1,3% de emergencias que requirieron de un traslado urgente a un centro médico.

1,4% de nacimientos a través de cesáreas.

5,4% de partos vaginales después de una experiencia previa de cesárea.

0,5% de necesidad de usar fórceps.

8,9% de partos adelantados.

2,9% de bebés nacidos prematuros (con menos de 37 semanas).

49,9% de mujeres que tomaron líquidos durante el trabajo de parto.

29,1% de mujeres que comieron y bebieron durante el trabajo de parto.

1% de mujeres con depresión posparto

99% de inicio de lactancia materna

0% de mortalidad materna


Fuente: Resultados de 2028 embarazos y partos (de 1970 al 2000) publicados en Partería espiritual (la naturaleza del nacimiento entre el amor y la ciencia)

sábado, 5 de noviembre de 2011

Increíble mujer

El martes 1 a la noche, Jane Goodall... fue la segunda vez que la veo, segunda vez en que comparto todos sus dichos y reafirmo mi camino al verlo parte del suyo. Esta vez, Sachayoj tuvo la enorme suerte de que ella le hablase en chimpa en privado, sólo a él durante algunos instantes... Siempre recordare su voz de chimpa y la cara de mi cachorro. Mujer increíble



martes, 18 de octubre de 2011

las Mujeres podemos cambiar el mundo

Les copio una nota de "El Blog Alternativo" en donde se reproduce una entrevista a Jean Shinoda Bolen. Espero que les guste tanto como a mí.

Jean Shinoda Bolen es una autora a la que todas las mujeres le debemos mucho y sobre todo las mujeres maduras porque mientras que la sociedad actual las relega al cirujano, ella les confiere todo el poder y sabiduría que siempre han tenido y del que se han beneficiado las comunidades.
En esta entrevista publicada en La Contra de La Vanguardia el 24-12-2004 pero totalmente vigente, Jean explica cómo todos estamos interconectados y el gran poder de los Círculos de Mujeres.
Ella está convencida que los círculos de mujeres pueden acelerar el cambio de la humanidad y que la era patriarcal y depredadora toca a su fin.
ENTREVISTA:
Jean Shinoda Bolen tiene 68 años. Es de familia japonesa y nació y vive en Los Ángeles. Doctora en Medicina, analista junguiana y profesora de Psiquiatría en la Universidad de California, está divorciada y tiene dos hijos. Cree que Iraq es Vietnam repetido una y otra vez, y que es una pena que tengamos que aprender a través de tanto sufrimiento. Dice que la espiritualidad une y las religiones dividen.
¿Quejarse es perder el tiempo?
¡Claro!

Hay mucho que aprender…
Por eso a mi me interesan las mujeres maduras, con humor y activas. A partir de los 40 años empieza lo mejor si eres capaz de darte cuenta de la cantidad de cualidades potenciales que hay dentro de ti. Entonces te entran ganas de convertirte en bruja.

No se yo…
Se lo diré de otra manera: una bruja es una persona con poder personal.

Eso me gusta
Las brujas sabias dicen la verdad con compasión, y no comulgan con lo que no les gusta, pero no tienen la rabia de las mujeres más jóvenes. Algunos hombres excepcionales pueden llegar a ser brujas, los que tienen compasión, sabiduría, humor y no están supeditados al poder.

¿Algo más?
Sí. Las brujas sabias son capaces de mirar hacia atrás sin rencor ni dolor; son atrevidas, confían en los presentimientos, meditan a su manera, defienden con firmeza lo que más les importa, deciden su camino con el corazón, escuchan su cuerpo, improvisan, ni imploran, ríen, y tienen los pulgares verdes.

¡…!
Quiero decir que tienen mano con las plantas. Y también con los animales. Primero aprenden a amar lo que hacen, luego alientan a otros al crecimiento. Saben reconocer lo frágil y lo que tiene valor, y también lo que debe ser podado.
¿Hay que esperar a la vejez para ello?
Cuanta más edad, más camino aprendido. La observación compasiva de la vida de los demás te enseña mucho, y las mujeres sabias se pasan mucho tiempo observando. Algunas mujeres, muy pocas, son sabias a partir de los 30 o 35 años; esas a los 60 son increíbles.

¿Qué nos quiere transmitir?
Que las mujeres tienen la oportunidad de cambiar el mundo en las próximas décadas. Pero que si no lo hacen ya, probablemente ya no lo harán.
¿Por qué dice eso?
Tras el extremo feminismo de los 70, ahora el péndulo se haya en el centro por eso tenemos que aprovechar este momento. Las mujeres que se lo permiten pueden hoy llegar al equilibrio, a ser completas, fuertes y vulnerables al mismo tiempo.
¿Un camino colectivo?
Por supuesto. No tengo la menor duda de que un pequeño grupo comprometido puede cambiar el mundo. En realidad, así ha sido hasta ahora.
¿Y cuál es el secreto para lograrlo?
El millonésimo círculo. Yo aliento a las mujeres a formar círculos que tengan un componente espiritual. Simplemente escuchando los problemas, anhelos y miedos de otras mujeres y contando los tuyos, adquieres fuerza.
Perdone, pero por qué en un círculo
Cuando uno está sentado en círculo y en silencio se da cuenta de que hay una conexión espiritual con poder transformador. Yo pertenezco a uno desde hace 18 años: encendemos una vela, guardamos silencio, contamos lo que nos preocupa, debatimos, y juntamos nuestras energías con un propósito.

¿Convocan el poder interior?
Interior y exterior. La espiritualidad, la física cuántica y el budismo dicen lo mismo: Todo y todos estamos interconectados y por tanto lo que cada uno haga influye en el mundo. Los círculos de mujeres transforman el mundo a través de la activación del campo mórfico de la teoría de Rupert Sheldrake.

¿El centésimo mono?
Sí, este biólogo desarrolló la hipótesis de que cuando una masa crítica de monos llega a un determinado conocimiento, este se transmite de forma intuitiva e instantánea a todos los miembros de su especie. Del mismo modo, un número crítico de círculos de mujeres puede activar las cualidades femeninas tan necesarias para que el mundo cambie.

¿Porqué no círculos mixtos?
Entre mujeres hay una conexión natural. Algunos estudios evidencian que cuando una mujer que sufre estrés habla con otra mujer, ambas liberan la hormona de la maternidad que provoca que el estrés descienda.

Curioso
Si las mujeres estuvieran implicadas en los procesos de paz, todo sería más fácil, ¡pero si los que la negocian son machos alfa…!

¿Qué ocurre cuando se encuentran un hombre y una mujer estresados?
Cuando un hombre estresado se encuentra con otro, segregan testosterona, que provoca huída o enfrentamiento. Pero si ese mismo hombre se encuentra con una mujer que le comprende, una bruja sabia, su adrenalina baja y su autoestima sube. Y basta solamente con que se siente a su lado.
Es bonito eso que dice
Estamos llenas de recursos poderosísimos a los que no prestamos atención, como por ejemplo el conocimiento intuitivo. Estos conocimientos se pueden desarrollar en los círculos.

¿Que camino interior propone?
Sea auténtica, sea consecuente con su persona interior y averigüe qué quiere hacer con su preciosa vida. Desde fuera intentarán contestar por usted a las preguntas esenciales, no lo permita. Desvele qué tipo de arquetipo domina en usted.

¿A qué se refiere?
Sus patrones internos, que yo resumo en siete arquetipos de diosa. Cada mujer tiene dos o tres dominantes, que van desde la autónoma Artemisa y la fría Atenea, hasta la nutritiva Deméter, la creativa Afrodita, o Hera, la diosa del matrimonio.

No será tan simple
No. Pero si podemos llevar una vida en la que el arquetipo dominante y nuestro rol en la vida coincidan, nos sentiremos satisfechas.

jueves, 29 de septiembre de 2011

¿Parto o bienvenida?

Parto es una palabra con mucha connotación negativa en nuestra sociedad. Un parto es el acto físico de una madre que está dejando que su cuerpo se abra para dejar salir a un nuevo ser. El parto es el nacimiento, el nacimiento debería ser una bienvenida ¿por qué no sentimos alegría en los momentos previos a la llegada de nuestro ansiado cachorro?

Nuestra sociedad nos inculca que parir es sufrir, que debemos entregarnos al sabio médico, recostarnos como enfermas, soportar con estoico valor las situaciones, los abandonos, los dolores. Bueno, todas estas situaciones son bastante nuevas en la sociedad. Me criaron dentro de este sistema. Pues bien, esto es parte del maltrato obstétrico, es parte de un sistema deshumanizado de nacimiento, forma parte de una industrialización de las bienvenidas en donde el papel protagónico lo tiene el sistema, ni la madre, ni su cachorro.

Estas ideas no son nuevas, desde hace varias décadas las viene pronunciando el ginecólogo francés Michel Odent -entre otros-. Aquí en Argentina tenemos a la ostétrica Raquel Schallman, entre otras parteras y doulas que buscan opciones para la bienvenida del nuevo ser. Laura Gutman, terapeuta familiar, vivió en carne propia la situación de cada uno de los partos. En su libro "la maternidad y el encuentro con la propia sombra" cuenta las diferencias que experimentó en su primer parto institucionalizado y el segundo, en la casa de partos de las afueras de Paris. La diferencia hace que su segunda experiencia haya sido envidiable.

Mi embarazo fue bien seguido por mi obstetra, pese a haber tenido una doula que me aconsejara sobre qué cosas pedir en el momento del nacimiento, en el sexto mes detectamos que la placenta no había migrado. Los últimos meses seguimos y ansiamos que migrara. Visualizaba mi parto, quería ver a mi cachorro salir de mí. Sin embargo, también es natural que la placenta obstruya el canal de parto. Y eso fue lo que sucedió. Mi obstetra programó una fecha para 15 días antes de la fecha posible de parto.

Algunas cosas pudimos hablar. Que primero me pusieran el cachorro en el pecho, que luego de que dejara de latir le cortaran el cordón, que primero yo y él y luego lo demás. Luz baja, música, poder ver cuando lo sacaran.

Mi terrible desilusión fue cuando ingresé al sanatorio. Ya de entrada la partera me trató mal desde que me preparaba, entré sola al quirófano, estaba sola y rodeada de extraños, había ojos por todas partes, comenzaron sin que mi compañero entrara, la anestesia me tomó más de lo necesario, me sentía mal, tosía, me dormía. No lo vi casi salir de mí. Me zamarrearon porque estaba muy arriba, no me lo dijeron. No sabia que eso podía pasar. Cortaron precipitadamente el cordón, lo dejaron con poca sangre, no me lo pusieron en el pecho. Mi obstetra fue muy dulce. Pese a eso, jamás creyó que yo debía recibir una explicación. Cuando todo terminó, me dejaron en el pasillo sola. Esperé no sé cuánto tiempo a que un enfermero me llevara a mi habitación.



Conocí a mi cachorro tres horas después. Cortada y dolorida, semidormida.


Este es el relato de la llegada de mi hijo.

Algunas mujeres me dicen que todo se debe olvidar por que me dieron a mi cachorro. Pero me siento robada. Sé que mi placenta nos ponía en riesgo a ambos. Pero hubiera preferido sentirme mas acompañada. A mi no me quedó opción, no lo elegí.

Bueno, por todo esto es necesario firmar la petición para exigir la libertad de elección de la forma de recibir a nuestro hijo. También esto es parte de nuestra feminidad. Parir nos vuelve DIOSAS

Cada una debería poder elegir. Basta de querer industrializarlo todo.
Me cuesta cerrar el post, este tema me duele. No le quiero inculcar nada a nadie, es sólo no cortar la posibilidad de elección.

martes, 6 de septiembre de 2011

Mis diosas

Hace unos años (pocos) leí el libro "Las diosas de cada mujer" de Jean Shinoda Bolen. La autora me la recomendo una de mis queridas primas y tenía razón. El libro es una ventana al alma femenina, nos va explicando cómo somos de una forma muy creativa y sencilla. En su relato explica modos de ser sicológicos que no se encuentran en otros autores (masculinos) o que resultan no del todo bien explicados. Además, nos destaca como figuras importantes ya desde su título, valorizándonos.

Ella utiliza a siete diosas griegas, y su mitología, para explicar las imágenes internas de cada mujer. Al leerlo cada una se va encontrando en ellas, o no, ya que pueden ser imágenes activadas o no. Lo interesante es el planteo de buscar activar la mayor cantidad de diosas posibles, logrando a sí la plenitud total y completa. Claro, esto depende de muchas mas cosas que el simple hecho de quererlo. Sin embargo creo que al menos al plantearse la existencia de poder ser de otra diferentes a como venimos siendo es energizante.

Lo leí cuando no tenía ni planes de ser madre y me encontré en algunos de los arquetipos. Ahora me planteo releerlo y evaluar si tengo diferencias.


Hay diosas virgenes, diosas vulnerables y diosas transformadoras. Cada una tiene cosas buenas y malas, como suele ocurrir en muchas creencias antiguas (y me encanta!).

Las diosas vírgenes son Artemisa, diosa de la caza y de la luna, Atenea, diosa de la sabiduría y la artesanía y Hestia, diosa del Hogar. Las diosas vulnerables son: Hera, diosa del matrimonio, la esposa, Demeter, diosa de las cosechas, la madre y Perséfone, "la doncella", la hija. Por útlimo, la única diosa alquímica es Afrodita, diosa del amor y la belleza. Ella creaba atracción erótica, sensualidad, sexualidad y nueva vida, entablaba relaciones por decisión propia y nunca fue victimizada, asi mantuvo su autonomía como diosa virgen y tuvo relaciones como diosa vulnerable.

Si queres hojear el libro para decidir si lo comprás, lo podes descargar de este enlace. 

La idea de las diosas es el poder que tenemos guardado, fuerzas invisibles que nos moldean en nuestra forma de ser y sentir. Reconocer qué diosas contenemos es un trabajo de autoconocimiento que nos lleva a equilibrarnos, reconociendo nuestros instintos y opciones para encarar cada situación de la vida.

En mi primer lectura de este libro me encontré muy afin a las diosas vírgenes. Estas diosas personifican los aspectos independientes y no relacionales, la virginidad es sicológica por que nadie las puede "penetrar" o dominar ya que son diosas que se bastan a sí mismas. ¿Será que ahora habrán despertado los otros arquetipos? La relectura y el análisis quizás me permitan volver a conocerme. Lo cierto es que creo, como dice Shinoda Bolen, que todas estas diosas están potencialmente presentes en cada mujer. Y soy yo, o mejor, cada una de nosotras debemos decidir qué aspecto de nuestra personalidad deseamos expresar ante cada situación. Todas las facetas de las diosas compiten en nuestro interior por expresarse y dominarnos, debemos tener el suficiente conocimiento y poder sobre nosotras para controlarlo.  


jueves, 4 de agosto de 2011

1 de Agosto

Semana de la Pachamama, semana fría e inicio del nuvo ciclo de siembra y cosecha. Salir de la cueva, comenzar a llenarse de luz... y nuestro planeta v moviéndose a través del espacio, de a poco nos va acercando al sol.
Este año soy mamá física. El 1 de agosto pasado comence a ser mamá desde las entrañas. Hoy esas células son mi cachorro que mama, ahora, mientras escribo.
Un cambio de vida, una nueva etapa. Siento que la vivo y recorro desde mi ser interno. Nadie me advirtio de estas sensaciones. Me siento mamá sensorial. Busco que esta nueva diosa que nació en mi se vaya equilibrando con mis otras diosas que albergo.
Mi cachorro me marca el tiempo, y lo respeto, así es agradable esta vida... y todo es cambio y desgaste y aprendizaje.
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