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miércoles, 21 de diciembre de 2011

Nueva compañia



Entre tanta organización y tanta compra para otros, nos encontramos (bueno, si, yo lo buscaba) con un amigo. ¡Y se  vino a vivir a casa!.

Tendremos que ponerle un nombre a este conejo amigo y esperemos que nos acompañe durante mucho tiempo. Ya se están divirtiendo juntos...


viernes, 7 de octubre de 2011

En brazos

La importancia del contacto físico y del apego


Por Lic. María Paula Cavanna
Psicóloga y fundadora de UPA

Biberones, chupetes, cochecitos, cómodos sillones regulables, adaptadores para el auto y la bicicleta, cunas transportables, desarmables, sofisticados accesorios con sonidos, colores, formas…sin duda alguna la industria ha diseñado todo tipo de implementos para transportar, alimentar, dormir, entretener y estimular a nuestros bebés.

En unas pocas décadas se nos han vuelto necesarios, imprescindibles. Se han ligado indisolublemente a la imagen del bebé sano y feliz. De algún extraño modo hemos conseguido que hoy, un bebé que no usa chupete, que toma el pecho o va en brazos de su madre sea la excepción y no la norma. Es tan inusual, que quienes optan por una crianza con apego y con respeto por las necesidades de los bebés, se ven amenazados por toda clase de teorías y condenas que aseguran que su hijo no está sano y que, de no intervenir a tiempo, las consecuencias serán muy graves.

Brazos, ¿hasta cuándo?

La mayoría de los bebés comienzan a andar alrededor de los 12 meses de vida. Dan unos pocos pasitos y la familia contenta celebra que “ya camina”.

Sin embargo, pasarán aún un largo par de años hasta que este niño que hoy a tientas logra mantenerse unos segundos en pie, pueda caminar sin perder el equilibrio, correr, sostenerse en un solo pie, retroceder, detenerse de pronto. De modo que caminar, lo que se dice caminar, es algo que se aprende completamente pasados los 3 años de vida. A pesar de esto, todos sabemos que aún luego de esa edad, los niños se cansan con gran facilidad y piden brazos.

O sea que desde el aspecto físico, los niños necesitan ser cargados en brazos por lo menos para trasladarse de un lado hacia otro hasta que estén en condiciones plenas de hacerlos por sí mismos.

En la práctica, nuestros hijos piden brazos por muchos otros motivos además del que acabamos de mencionar: al estar cansados, con sueño, cuando se lastiman, se asustan, se intimidan, se cansan de mirar el mundo a la altura de rodillas y patas de las mesas, e incluso por motivos que sólo ellos conocen.

En estos casos, nunca falta una tía (con las mejores intenciones, claro), una suegra, una vecina o incluso una perfecta desconocida, que se siente en el deber de alertarnos: “lo vas a malcriar”.

Esta sentencia abre varias cuestiones que podemos analizar.

La primera de ellas es la creencia de que estar en brazos es algo que no debe ocurrir, y desde luego NUNCA en una “buena” crianza. Es algo malo, que se hace para darles el gusto a los hijos, y parece imposible que para los papás resulte placentero o lo disfruten.

Otra cuestión interesante es la idea de que si le das algo a tu hijo que le gusta, luego nunca dejará de pedirlo. Parecería que los bebés fueran adictos en potencia, que una vez que satisfacen sus necesidades con algo, no podrán dejar de pedir más. Personalmente, no he visto niños con problemas para dejar el cochecito o la sillita del auto cuando están maduros para ello. Y tampoco niños de 10 años pidiendo ser alzados en brazos. En algún momento de la evolución, simplemente dejan de pedir lo que ya no necesitan.

Las edades que tomamos como referencia para el desarrollo de nuestros hijos, están puestas de un modo arbitrario y no coinciden con la realidad por mucho que intentemos forzarlos.
Otro mensaje que se desliza en estas sentencias es que el niño no necesita estar en brazos, lo pide sólo para molestar, o por capricho, o porque nos “tomó el tiempo”.

Evolutivamente, un niño de tan corta edad, no tiene capacidad de elucubrar un plan tan especulativo, ni puede aprender el concepto de tomar ventaja, de aprovecharse de los demás.

Las cosas para ellos son más simples: me siento cansado, triste, inseguro, y busco refugio en el lugar que me da más tranquilidad, junto al corazoncito de mamá, entre sus brazos, acurrucado. La intención es clara y sencilla: pido aquello que necesito”.


“Un aspecto fuerte dentro de quienes desaprueban el contacto estrecho con los bebés o la satisfacción de sus necesidades, es el fantasma de la dependencia que le generará al bebé estar en brazos, tomar teta, compartir la cama con sus papás, etc. Veamos un poco de dónde surge esta idea.

El apego

Esta dependencia de la que venimos hablando, tiene un nombre en la literatura psicoanalítica, se llama apego.

El apego es la capacidad de formar y mantener relaciones. Como el ser humano vive en comunidades y es interdependiente de los otros seres humanos, es importante que aprenda desde pequeño a establecer lazos con los otros, y para preservar la especie, éstos deben ser estrechos y estables.

Estos lazos otorgan bienestar, seguridad, consuelo, placer…

Y la amenaza de pérdida del objeto al cual nos hallamos apegados, provoca ansiedad, angustia, temor.

La primera relación de apego que desarrollamos luego de nacer, es aquella que se da con nuestra madre. En el momento del parto, mamá y bebé segregan hormonas –opiáceos- que les facilitan –en condiciones de intimidad y contacto físico- este sentimiento de dependencia mutua, de fusión que ambos necesitan.

En condiciones naturales, una mamá que acaba de parir, abrazará a su bebé, ambos se mirarán a los ojos, emitirán sonidos, ella comenzará a acariciarlo suavemente, primero por las extremidades, y luego de a poco se estrecharán e intentarán mantener este contacto piel con piel durante todo el tiempo que les sea posible. La madre no puede dejar de mirar a su bebé con los ojos bien abiertos, le hablará con un tono de voz agudo pero de baja intensidad, con una gran sonrisa, y en pocos instantes este bebé estará listo para reconocer el olor de su madre de entre muchos otros olores, para diferenciar su voz, y se calmará mucho más rápidamente si es acunado por ella y no por otra persona.

Durante estas dos primeras horas de vida, el bebé estará en un estado de alerta máximo que no volverá a repetirse hasta que hayan pasado algunos meses. Será incluso capaz de imitar expresiones del rostro de una persona que establezca un contacto visual directo con él a una distancia desde donde pueda verlo. Todo está preparado hormonalmente para que esta mamá y este bebé se enamoren el uno del otro, y desarrollen una fuerte dependencia mutua.

Sin embargo, en la gran mayoría de los casos, estas primeras horas son utilizadas para realizar los primeros controles del recién nacido, a cargo de extraños, rodeados de estímulos luminosos, sonoros, y también dolorosos e invasivos. Todos ellos evitables o por lo menos, postergables.

Naturalmente, tanto si se produjo esta separación como si no, mamá y bebé querrán estar juntos, reencontrarse, reconocerse, estrecharse y mantenerse muy cerca el uno del otro.
Ese bebé que hasta hace unas horas era parte del cuerpo de otra persona, cuyo cuerpo estaba en contacto con un líquido tibio, con sonidos y movimientos, se encuentra perdido en una cuna, lejos de todo lo conocido y por ello llorará intentando recuperar aquellas sensaciones reconfortantes.

Esta relación primera, será el modelo sobre el cual se edificarán todas las posteriores relaciones del niño. Si cada vez que necesitó consuelo lo obtuvo, si cada vez que necesitó a su madre la encontró, si sus necesidades de afecto y cobijo fueron atendidas, será un modelo que quedará incorporado como reasegurador, confiable, y cuando llegue el momento de comenzar a independizarse, siempre le resultará mucho más fácil si sabe que ante cualquier ansiedad o angustia, mamá estuvo allí”.
“La cultura del desapego

El apego y el desapego son pautas culturales. En aquellas culturas que funcionan comunitariamente, se necesita criar a los niños de modo que sean solidarios, capaces de compartir, generosos, para que puedan priorizar el bien común del grupo.
En culturas como la nuestra, se necesita que los niños sean independientes, y que aprendan a autoabastecerse, porque al llegar a adultos, importará la competitividad, el individualismo, el éxito personal y el poder.

Por eso se necesita comenzar desde temprano. Separar a los bebés de sus madres precozmente, que aprendan rápidamente a sostener su biberón para que quienes lo cuidan no tengan que estar tan atentos; que se adapten a las canguro o a las guarderías sin llorar; que duerman solos toda la noche; que jueguen sin compañía; que dejen rápido los pañales; que se queden a dormir en casas de parientes o amigos, etc.

Desde luego que estos requerimientos están pensados desde un mundo adulto que necesita rápidamente volver a la “normalidad”, hacer de cuenta que “aquí no ha pasado nada”, y amoldar a este bebé al ritmo de vida que tenía la casa antes de su llegada.

Si pudiéramos relatar en primera persona un día en la vida de un bebé, teniendo en cuenta que sus necesidades básicas incluyen brazos gran parte del día, teta a demanda y presencia materna constante, comprobaríamos sorprendentemente que la mayor parte del tiempo, estas personitas de escasas semanas de vida-o incluso días-, postergan o renuncian a sus necesidades para hacernos el favor de permitirnos continuar con nuestra vida adulta: duermen solos en su cunita una o dos horas, se quedan en la guardería, aceptan un trozo de silicona –sin duda una mala imitación del pezón de mamá- para succionar, y nos esperan durante horas mientras hacemos nuestros quehaceres, o cumplimos con nuestra jornada laboral.

Algunas mujeres sienten una gran preocupación por retomar su vida social, su silueta, sus actividades recreativas, su vida amorosa, y para esto es necesario que el bebé se esté quietecito, que duerma mucho, que no llore, que juegue solito y que se relacione con cualquier persona que esté dispuesta a quedarse a su lado.

Esto es lo que se espera de un bebé casi desde las primeras semanas de vida.

Si entendemos esto como “criar”, por supuesto que cargar al bebé en brazos, amamantarlo, dormir en la misma cama con él y satisfacer sus necesidades, será “malcriarlo”. Porque una vez que se ha dormido plácidamente en los brazos de mamá, y se ha abierto un ojo entre sueños y ella sigue estando allí, y al abrir la boca se encontró con su pecho dispuesto a cobijarlo y así se ha pasado todo el día, es lógico, comprensible y hasta esperable, que ningún bebé quiera conformarse con menos!!!

Los adultos también necesitamos abrazos. Nos demostramos el afecto con caricias, con besos, con miradas, con palabras cariñosas. Nunca dejamos de necesitar este tipo de comunicación”.

Cómo crear vínculo

Poner al bebé al pecho, acunarlo, amamantarlo, acariciarlo, hablarle suavemente, sonreírle, cuidarlo, protegerlo, son actitudes que promueven la experiencia del vínculo.

Los investigadores de estas temáticas, consideran que el factor más importante en la constitución del apego es el contacto físico positivo -expresado por las actitudes mencionadas anteriormente- ya que éste causa respuestas neuroquímicas en el cerebro que permiten que los sistemas cerebrales responsables del apego se desarrollen normalmente.

Durante los tres primeros años de vida el cerebro alcanza el 90% del tamaño adulto y coloca en su lugar la mayor parte de los sistemas y estructuras que serán responsables del funcionamiento emocional, conductual, social y fisiológico para el resto de la vida. Por eso las experiencias de vinculación repetitivas durante la infancia proveen una base sólida para futuras relaciones saludables.

Por el contrario, la inconsistencia del vínculo emocional o la falta de satisfacción de estas necesidades básicas de sostén, afecto y reconocimiento, generan conductas de ansiedad y desconfianza de los bebés hacia sus cuidadores. Los bebés pueden reaccionar a esta situación de múltiples maneras, que influirán ciertamente en la consolidación de un modelo de vinculación que luego harán extensivo al resto de sus relaciones.

Que los niños se queden quietecitos en la cuna, que duerman toda la noche, que se valgan por sí mismos, son conductas que fomentamos para comodidad de los adultos, pero no son evolutivamente normales para niños pequeños. Si nuestros hijos pasan largas horas en compañía de extraños, ensayan intentos de enfrentar el mundo lejos de los brazos de mamá, hacen lo posible por dormirse en su cunita, están haciendo el máximo esfuerzo para acomodarse a un mundo adulto que dispone de pocos instantes para conectar con ellos. Son ellos quienes, a pesar de su pequeñez y su inmadurez, están sosteniendo nuestras necesidades, y aceptan sin rencores que en nombre de las buenas costumbres, les tildemos de caprichosos y malcriados.

“CUANDO NOSOTROS ESTEMOS MENOS OCUPADOS, 
ELLOS ESTARÁN DEMASIADO GRANDES…”


martes, 4 de octubre de 2011

Giro sin didáctica

Para el día del niño me había desencontrado con los vendedores de esta juguetería. Y me ha vuelto a pasar...

Hace unos pocos meses atrás, en una mezcla entre oportunidad por conseguir local y jugarle sucio a otro local, abrió sus puertas en mi barrio un local de esta cadena de jugueterías.  El nuevo local, al principio bastante vacío pero llamativo por sus carteles coloridos está ubicado justo enfrente de la tradicional juguetería didáctica de la zona.

Imagen tomada de la web
Esta juguetería de barrio ofrece desde hace bastantes años  juguetes interesantes para quienes no estamos de acuerdo con regalar solamente lo que esta "de moda". Para quienes buscamos algo más.
Es una juguetería pequeña, sin gran cartelería, pero siempre sus vendedores tiene un comentario acertado a cada consulta y necesidad. Juguetes no tradicionales, de madera, de tela, de pequeñas empresas, juguetes creativos, científicos, artísticos, imaginativos, música.... sugerencias, conocimiento de las etapas evolutivas de los chicos, experiencia y amabilidad.

Por ser pequeña, esta jugueteria en las fechas festivas es un poco complicada, no entran varios compradores a la vez. Cada vez que fui, me atendieron y asesoraron hasta dar con algún juguete que se acercara a lo que quería (en precio, calidad y objetivo del juguete). Conozco algunas otras de estas jugueterías pequeñas en donde los juguetes son cosas magníficas y no sólo paquetes que envuelven cosas de marca.

Imagen tomada de la web
Hace poco tenia que hacer un regalo, como es un regalo y no quiero obligar a nadie a venirse hasta mi barrio para cambiar el juguete (por si ya lo tenia), primero fui a la jugueteria nueva. Otra vez me atendió un vendedor joven. Por ahí estaba la vendedora de la vez anterior con otros clientes. Al igual que la otra vez, me ofrecieron las cosas mas comunes y tradicionales primero. Cuando le requerí libros el imberbe e inexperto vendedor me dijo "están al fondo", "si te gusta algo buscame" y me dejo.

A ver, yo mas o menos me doy una idea de que le puedo comprar a cada edad. Pero si voy a una jugueteria que se dice especializada en didáctica, lo que espero es que me ofrezcan buenas cosas, conocimiento, que me recomienden cosas... Que desilusión!! la juguetería giró a ser casi no didáctica... los típicos juegos en sus versiones con los personajes del momento, de libros poco, de variedad de precios casi nada....

Fui a la pequeña, malhumorada por haber caído en la tentación del colorido de la otra. Como siempre, el vendedor conocía sus productos y sabía que ofrecer. Definitivamente, me quedo con las pequeñas que no pierden la didáctica antes que las que giran alocadamente sin didáctica.


Les paso direcciones de algunas jugueterias pequeñas de Buenos Aires que me encantan!
Girala Jirafa Panamá 937 -altura Av Corrientes 4600-
Planeta Didáctica Av. Triunvirato 4488 Local 1
Resorte Ciudad de la Paz 788
So Pretty Blanco Encalada 5038 y 5040

viernes, 16 de septiembre de 2011

De bebés y pañales II

El mercado nos ofrece un sinfín de opciones fácilmente hallables en todas las farmacias, supermercados y otros tantos lugares. Estoy hablando de los pañales descartables (o desechables). Sin embargo, éstos son costosos, y desechables, por lo cual la inversión es alta dedo que no hay posibilidad de reutilización.

Las mismas empresas que lo comercializan, se garantizan el mercado realizando campañas solidarias, haciendo donaciones de sus productos, dando promociones. Es fácil caer en este juego y no poder ver que nos están sesgando a utilizar solamente lo que ellas deciden. Logrando abultar únicamente el bolsillo de estas mega corporaciones.

El costo de elaboración de los pañales descartables es alto, hay varios equipos trabajando en su diseño, en mejorar su absorción, en elaborar mejores químicos y demás absorventes. Pensándolo desde este lugar, a la empresa misma no le conviene mejorar demasiado su producto, haciendo que dure mas horas por ejemplo, debido a que esto disminuiría sus ventas. Si lo hicieran, la cantidad de desechos que estos productos generan serían menores. Pero a estas corporaciones no les importan los desechos, ellas no se hacen cargo de los mismos.

Pero, ¿de cuántos pañales estamos hablando? Bueno, hagamos algunas cuentas... En el primer año de vida, la cantidad de pañales por día varía, digamos que usa unos 6 pañales en promedio. Hacia el año y medio usará unos 4 pañales por día (siendo buenos). Los pañales son usados hasta los 3 años aproximadamente. Bueno... 3 años * 365 días al año dan unos 1095 días. Si promediamos en 5 pañales por día, serán 1095 * 5, nos da unos ¡ 5475 pañales !

Principalmente en Europa, ante tantísima cantidad de desechos producidos, hay varias ideas que se están probando que servirían para aprovechar los pañales usados. Hay quienes proponen reciclarlos para obtener gas y energía (dado el componente de materia orgánica que poseen, Suez Environnement), y quienes plantean esterilizarlos y reciclarlos para construir techos y aislantes (Knowaste). Aun están a prueba estos métodos, y la verdad, nosotros en Sudamérica y especialmente en Argentina, estamos a años luz de ser eficientes en el reciclaje y en la separación domiciliaria de residuos. Una pena, no creo que estas tecnologías sean una buena excusa para caer en la imposición del mercado de comprar y tirar.

Y pensemos un poco más en detalle. Esto que nos ofrecen como única y mejor solución, ¿de qué está hecho? ¿de dónde provienen estos materiales que con tanta liviandad y confianza ponemos en la piel del bebé?

Molécula de poliacrilato
La composición de un pañal desechable variará dependiendo de la marca y del modelo, pero básicamente consiste en una capa absorbente de celulosa con elementos destinados a retener la humedad (SAP o polímero súper absorbente, un ejemplo es el poliacrilato de sodio), situada entre capas impermeables destinadas a evitar que la piel del niño entre en contacto con la humedad y por tanto acabe irritándose.

Más en detalle (datos del INTI y The Diaper Industry Source)

Componentes de un pañal desechable
  1. Pad absorbente, compuesto de pasta fluff que surge de fibras de maderas de coníferas, tratadas por pulpado químico blanqueado y luego pasadas por un molino que desmenuza la pulpa en seco. Esta pasta se mezcla con polímeros superabsorbentes (SAP).
  2. Cubierta de papel tissue (ubicada entre el pad y la cobertura no tejida), es un papel delgado, de bajo gramaje, que cumple la función de captar la orina y transferirla a todos los sectores del núcleo absorbente, evitando que el líquido se concentre sólo en la zona donde ocurre la micción.
  3. Cubierta de material no tejido, semipermeable, esta en contacto con la piel, con el objetivo de propiciar la transferencia de los líquidos hacia el interior y evitar el pasaje en sentido inverso.
  4. Cubierta impermeable plástica (polietileno), la parte exterior que está en contacto con la indumentaria del bebé, cuya función principal es impedir el pasaje de desechos al exterior. 
  5. Cintas frontales, laterales y elásticos, (polipropileno termofusionado, a veces con acabado símil tela y más recientemente con velcro)
Entonces: papel, plástico y polímeros sintéticos. En palabras relacionadas al ambientalismo: monocultivos y derivados del petróleo. Mmm..

Bueno, con esta composición, sumada a los antibacterianos, aloe vera y demás agregados que les ponen y a la cantidad de procesamiento que tienen son difíciles de degradar naturalmente... es por eso que este tipo de residuos duran en los basureros más de 200 años (llegan hasta los 500 años!). El simple envase del "popó" de nuestro bebé estará en la tierra mucho más tiempo que quien lo utilizó.

Desde 1940 se vienen utilizando pañales descartables, cada vez son más utilizados... y cada bebé usa, reitero, algo más de 5475 pañales. Esto da una significativa cantidad de basura, en toneladas, de la que nadie habla o se hace cargo.

Es cuestión de salirse un poco de lo que nos venden.

Si hacemos cuentas, hasta es más económico no comprar desechables. Mis hermanos y yo, en los 80`s, nos criamos con pañales de tela sin problemas. Luego, estos pañales quedaron fuera de mercado, ¿habrán sido boicoteados?. Pasaron los años, hoy están volviendo, renovados o clásicos, pero vuelven a surgir como una opción amigable con el ambiente, económica, reutilizable, bonita y sana.

-continuará-

domingo, 11 de septiembre de 2011

Buena Leche

La policía Verónica Dell le dio la teta a una beba que su mamá no pudo criar y se convirtió en una heroína mediática. Sin embargo, la costumbre de compartir el pecho con los hijos propios y ajenos es ancestral. Hebe de Bonafini salvó a una bebé de la polio por compartir la lactancia más allá de las paredes de su casa. Hasta no hace tanto, la alta sociedad daba a las criadas esa tarea que hoy se sacraliza y antes se subestimaba.
En Villa Astolfi encontraron a una beba que, según los medios, estaba abandonada y que, seguramente, ni su joven mamá ni su papá (por el que nadie se pregunta) supieron o pudieron cuidar más allá de desearle otro camino que no fuera el de sus brazos. La beba –de 3 kilos y medio y en buen estado de salud– estaba vestida con un pañal, un enterito, un gorro de lana y envuelta. Seguramente los retazos de amor que la pequeña mamá pudo darle antes de dejarla en la puerta de una casa para sentir que su hija iba a tener mejor destino que ella.


La vecina que la encontró –Alejandra Gabriela Constantini– la llevó hasta la comisaría adonde Verónica Dell, de 22 años, se acercó a verla. Verónica tiene un bebé, Samuel Emiliano, de cinco meses, todavía en período de lactancia, y antes de que llegara la ambulancia le dio la teta. La situación se transmitió como un culebrón conocido: una villana que abandona a su bebé y una uniformada que se vuelve heroína. Pero hay otra historia atrás de la historia.
Una historia de mujeres que no sólo dan la teta, sino que brindan su cuerpo como forma de solidaridad. “Los más bello que hice en mi vida después de parir a mis hijos fue en el mismo momento que los amamantaba amamantar a otros chicos. Con mi segundo hijo, en 1953, llegó la epidemia de polio y a la otra beba que le daba la teta le agarró poliomielitis. Yo me estaba quedando sin leche y tuve que elegir a quién le daba y elegí darle a la bebita que estaba muy enferma. Me parece que es una cosa muy bella. La bebé se salvó, quedó con dificultades para caminar pero estudió y se recibió de médica. Mi hijo creció sano y fuerte y se hizo revolucionario”, contó Hebe de Bonafini, Presidenta de las Madres de Plaza de Mayo, en el portal internacional “¿Qué es la cosa más bella que hiciste en tu vida?”.

Cecilia Karplus, Coordinadora de Liga de La Leche Argentina, rastrea otros casos que muestran que no es una excepción, sino una ligazón que se le produce a algunas mujeres (sin generalizar) con su posibilidad de dar de mamar: “La noticia sobre la mujer policía de Pilar que amamantó a la beba abandonada tiene antecedentes. Al cierre de la Fiesta de la Vendimia, en 2009, una bebé recién nacida fue encontrada por el público. La auxiliar Alejandra Farías escuchó la noticia en la radio policial, corrió a buscar a la bebé y la amamantó”.

Pero la historia viene de más lejos. Karplus se remonta: “A lo largo de muchos siglos tener una nodriza fue un símbolo de poder y prestigio. El nodrizaje es la segunda profesión más antigua del mundo, regulada desde el año 2000 a.C. por los babilonios. Fue una forma de trabajo esclavo. Las nodrizas tenían que estar disponibles todos los días, todo el día, durante dos años, para amamantar a los bebés de las clases altas, relegando a sus propios hijos. En nuestro país, desde la época colonial, las clases altas contrataron nodrizas siguiendo el modelo europeo. Primero fueron esclavas negras, luego indígenas. Con la inmigración europea a partir del siglo XIX las nodrizas blancas desplazaron a las negras hasta su desaparición a mitad del siglo XX. En América, los pueblos originarios practicaban una crianza amorosa, colechaban y amamantaban sin restricciones y eso aún se mantiene en las comunidades menos contaminadas por la cultura occidental”.

Julieta Saulo es doula (acompañante de parto y postparto) y Coordinadora de la Red de Mujeres “Las Casildas”. Ella se sorprendió por el revuelo que armó el caso de la policía amamantadora en las redes sociales. Y un comentario la dejó perpleja: “Yo soy médico y futuro obstetra y jamás le recomendaría a ninguna mujer cuerda que amamante al primer bebé que encuentre”. Aunque es cierto que en el ámbito de la salud ponen reparos a las tetas compartidas. “Existe controversia sobre el riesgo de que el bebé adquiera el virus HIV a través de la leche materna. La recomendación del Ministerio de Salud es que las madres portadoras de HIV no amamanten. Las madres que quieran amamantar bebés que no sean sus hijos deben estar seguras de no ser portadoras de HIV y tomar todas las prevenciones para no adquirir el virus durante el tiempo que estén amamantando. Y, fundamentalmente, requiere una relación de confianza entre las mujeres que van a intercambiar los bebés”, señala Karplus.

En relación con la prudencia sanitaria, Julieta contrapone el ejemplo de los bancos de leche donde las mujeres se prestan a un examen que evalúa si están en condiciones de dar su leche para que otr@s bebés puedan ser alimentados en base a leche humana. Por eso, ella no siente que el problema sea de salud sino de prejuicios. “Acá lo que está en juego es el tema del contacto y del ofrecimiento de la teta (objeto sexual si los hay) a un bebé que no es el propio.”

No todo es temor. También hay una gran vinculación. “Recuerdo a dos amigas mías de la infancia que eran ‘hermanas de leche’, ya que la madre de una de ellas no pudo dar la teta por cuestiones de salud y se la dio la mamá de la otra amiga. Y, créase o no, el vínculo entre ambas era entrañable”, se asombra Julieta. Otro lazo casi familiar le llegó a Mariela Franzosi, autora del blog www.maternarconamor.blogspot.com e impulsora del proyecto postnatal de 6 meses. Su papá nació en Rojas, un pueblo de la provincia de Buenos Aires. Ahí también nació Martha Oyhanarte (fundadora de Poder Ciudadano). Hasta ahí apenas una coincidencia geográfica. Pero cuando Mariela se cruzó, de casualidad, con Martha, ella se presentó prácticamente como una tía. No eran lazos familiares ni sanguíneos. ¿Se diría lácteos? Al menos de la vía láctea que tiene que ver con el amor, el dolor –para no caer en la dulcificación de la lactancia sin grietas, endurecimientos o mordidas– y el calor que se transmite al dar la teta. “Martha me contó que era hermana de leche de mi papá. Me dio risa”, cuenta ella que, justamente, impulsa un proyecto para que las mujeres gocen de licencia laboral para poder dar durante seis meses –el tiempo que Unicef recomienda de lactancia exclusiva– sin tener que andar con un sacaleche en la cartera ni sufriendo por el tamaño in crescendo de los pechos mientras se acumulan papeles en la oficina.

Pero Mariela sabe que hay muchas mamás que no quieren sentirse sólo una teta. Por eso, advierte: “Es un tema que puede resultar complejo para muchas feministas, pero me parece que cuando te conectás con tu parte más instintiva y animal de la maternidad, lo que te sale es proteger a la cría con tu cuerpo y darle la teta. La verdad es que a mí muchas veces me han dado ganas de ponerme a la teta a un bebé que llora. Qué sé yo...”, admite en ese ímpetu por tranquilizar a un bebé poniendo el propio cuerpo y racionalizando sobre un impulso que a veces no tiene (o no parece tener) razón, sino goteos de una sensación.
Fuente: Página12, 19 de agosto de 2011

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Colores: los juegos de Aelita Andre

Les comparto este video de Aelita Andre, una nena que se expresa desde muy chiquita con colores y hace unas obras bellisimas de puro juego y libertad.


jueves, 25 de agosto de 2011

Niños y regalos

Este fin de semana que pasó los jugueteros se hicieron un festín con las ganancias. El domingo festejamos en Argentina el "día del niño".

Los más organizados compramos los regalos semanas atrás, evitando los aumentos. Los no tan organizados, salimos el día anterior a hacer fila en las jugueterías para obtener algún regalo apropiado para nuestros hijos, sobrinos, nietos.

Yo caí en ambos casos. Tuve regalos anticipados y de último momento. Prefiero regalar cosas que salgan de lo tradicional, sé que muchas veces no es del gusto del niño, pero creo que hay que mostrar opciones siempre.

Y aquí cae mi sorpresa. Suelo buscar y recordar las pocas y buenas jugueterias didácticas o no tradicionales. Jugueterias que dan opciones creativas y recreativas, adecuadas a las edades de los chicos, a sus necesidades. Juguetes "made in Argentina". Juguetes "ecológicos". Conozco algunas, no muchas, pero que son interesantes en sus propuestas.

Cuando tengo que hacer un regalo para un cumpleaños, también prefiero buscar algo en alguna de ellas. Con los años entendí que era bueno darles la opción a los padres de poder cambiar el regalo, y esto puede hacerse cuando existen de estas jugueterias no tradicionales que tienen éxito y comienzan a abrir más locales. Aquí llegó mi desilusión. SI elijo uno de estos locales, es porque busco otra opción, algo mas fuera del mercado comercial. Entonces, ¿por qué me ofrecen cosas de Cars o de Disney?

Aclaro, no tengo nada contra Cars o Disney. Pero no son cosas que busque como primera opción. ¿Será que la tienda de juguetes al expandirse perdió su esencia? ¿Será que las vendedoras que me tocaron caen en lo tradicional porque es lo que ellas ven como mas adecuado? ¿es lo más fácil de vender / comprar?

Desilusionada por la repetición de estas situaciones, la compra en el día previo al festejo fui a una mini juguetería. Esas de las que me gustan. Pocas cosas y lindas. Tenían un payaso en la puerta que muy animadamente les regalaba a los chicos globos con formas. Las vendedoras tenían las caras maquilladas con lindos dibujos. Allí conseguí un lindo regalo para mi sobrinita, hecho a mano. Otro para mi cachorro, también muy artesanal. Ahora que escribo esto caigo en que mis tres sobrinas recibieron regalos de ese mismo lugar.

Y si, soy un poco quisquillosa. Y mi compañero me sigue en esto. Juguetes adecuados a las edades y necesidades, hechos a mano o no, mejor sin pilas y no en cantidad, así puede disfrutarlos y no empalagarse por todo lo que tiene. De paso, intentar que aprenda que los regalos a veces no son cosas materiales. Nuestras familias lo entendieron bien, gracias a ellos por los recuerdos y regalos.
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