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martes, 20 de marzo de 2012

Éxtasis lácteo

Cuando mi cachorro tenía pocas semanas y ya habíamos aprendido un poco el arte de dar y alimentar como los mamíferos que somos, yo me fascinaba cuando luego de una larga toma se quedaba quietecito entre adormecido y extra satisfecho, con los ojitos entrecerrados. Oliendo el dulce aroma de la leche que me brotaba, respirando suave, calentito muy cerca de mí. A esta situación la llamé "éxtasis lácteo".

Era tan grato verlo en estas situaciones que interrumpirlas para sacar una foto era algo cercano al sacrilegio. ¿Cómo arruinar tan dulce y bello momento de tranquilidad mutua? Esas imágenes las tengo guardadas en mi memoria, son sólo para mi.

La lactancia materna disfrutada por los dos, mamá y bebé, es algo sumamente placentero. Tanto o más de lo que alguna vez me pude imaginar. Aún hoy, cuando en sus 11 meses logra su éxtasis lácteo, me desborda una felicidad suave, tranquila, bella. Es inexplicable la sensación al ver sus ojos entrecerrados, sentir su espiración cómoda, olerlo dulce, verlo con una sonrisa escondida en los labios, sentir sus suaves caricias sobre mi piel, cual mimos de agradecimiento... verlo plenamente satisfecho de cuerpo y espíritu por ese momento de conexión e intimidad que compartimos me deja plena. Es un momento que no se puede compartir, que debe ser vivido, que vale la pena. Es un buen momento puro donde no hay nada que sea importante.

En el éxtasis lácteo caigo del precipicio del tiempo-reloj y me muevo en mundos viscosos, en donde el tiempo se palpa y fluye a velocidades que no me explico. El mundo que me rodea se achica a lo que puedo llegar a tocar, y es un lugar cálido y con entre luces. Nutrir, esa magia que me brota sin control mental alguno, y saber que es bueno y que ayuda es una de esas sorpresas que me dio mi cachorro al volverme mujer maternante.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

La partera de las diosas: Ina May Gaskin

Les comparto una publicación vieja que salió en Página 12. Es una nota a Ina May Gaskin, una partera estadounidense que con su trabajo demuestra que una mujer bien atendida, respetada y en intimidad puede parir sola.

Es una entrevista muy interesante ya que comenta porque es dificil parir solas en un hospital o clínica, menciona los aspectos que son pasados por alto, apoya al parto domiciliario y comenta algunos detalles de la maternidad. Vale la pena leerla!


Una vida trayendo vidas

La partera que revolucionó los nacimientos en el siglo XX, Ina May Gaskin, en la comunidad de La Granja, en Tennessee, Estados Unidos, visitó la Argentina y resaltó que las mujeres deben ser tratadas como diosas en el momento de parir, pero que no sólo en los partos en el hogar se puede llegar a nacimientos plenos. También incentivó a que las madres eviten la culpa y que la maternidad ofrece muchas oportunidades para conectarse con los hijos. Tiene 69 años, atendió 1200 partos en los que no murió ninguna mujer y sólo tuvo que recurrir en el 1 por ciento de los casos a cesáreas. Una historia de vida de una mujer que se dedicó a traer vidas.

las12
Viernes, 18 de septiembre de 2009
Por Luciana Peker
Ina May Gaskin es la pionera en realizar partos en el hogar, en un lugar conocido como La Granja, en Tennessee, Estados Unidos, un icono de una comunidad sesentista que no pasó de moda y fue más allá del símbolo de la paz, pisoteado por los años. Ella se convirtió en esa década de nuevas búsquedas en partera (cuando conoció a Stephen, su actual marido, en 1968, después de su primer, y traumático parto, y él le enseñó cómo no tener miedo y ayudar a la gente a relajarse). Después, ella quiso aprender con Stephen a amarse para toda la vida y perduró no sólo en el amor: también, como partera profesional.
Pero ella no es una neohippie reivindicada, es, genuinamente, quien cambió el mundo de los nacimientos. Por eso, después de atender 1200 partos domiciliarios, a los 69 años, se convirtió en una experta en cómo ayudar, alentar y animar a las mujeres que dan a luz. Ella dice que, a pesar de sus arrugas y sus años, sigue ayudando a alumbrar porque la adrenalina es tan fuerte como una droga ilegal. Lo dice y se ríe. Lo dice y acaricia a Ulises Uriel, que tan sólo tiene 18 días y nació precoz, pero se acurruca entre sus brazos y se enlaza con los dedos amorosos y marcados por el tiempo y la vida de Ina. Ella contiene sus brazos para que Ulises sepa que sigue abrazado y abrigado como en la panza y desliza sus dedos –adornados con un anillo azul eléctrico que también marca sus ganas de color y coraje– para que el recién llegado sienta que hay aires de amor que acunan su sueño. Y, sienta o no la cuna de una de las parteras más revolucionarias del siglo XX, él concilia el sueño mientras Ina habla con Las 12.
Pero la sabiduría de Ina no se muestra sólo en ser una de las primeras mujeres que pusieron el cuerpo en hacer que el cuerpo de las mujeres (y no la palabra de los/las médicos) vuelva a ser protagonista de los nacimientos. La experiencia volcada en su dulzura y reflexión serena (que no suena radicalizada, sino amparadora de quien la escucha) también se demuestran en su flexibilidad, que aleja prejuicios y culpas: ella apunta a que los varones participen del nacimiento, a no hacer sentir en falta a las mujeres que no se animan a un parto domiciliario aunque compartan su filosofía y a que la actitud frente a la maternidad –si bien cree que está marcada por el momento inicial de la llegada al mundo– puede afrontarse con una mejor energía en cualquier momento de la vida.
Ina May Gaskin fue la presidenta de la Asociación de Parteras de Norteamérica y su apellido es el emblema de una técnica que descubrió en su trabajo –casi artesanal de alentar a las mujeres a resoplar sus fuerzas cuando la debilidad, el cansancio y el dolor fatigan la autoestima para continuar con el trabajo de parto– que se conoce como la “maniobra Gaskin” para resolver una mala posición en los hombros de los bebés.
Es la autora del libro Partería Espiritual (la naturaleza del nacimiento, entre el amor y la ciencia (publicado en la Argentina por Mujer Sabias Editoras) que recopila toda su experiencia de vida de traer vidas. También realizó su Guía para el parto. Y sigue escribiendo –ahora, por ejemplo, sobre la lactancia– y sigue acariciando, callando y pujando sus palabras para alentar a las mujeres a parir y a criar con amor y fuerza, como una antigua hechizera y una moderna experta que sabe acariciar –como a Ulises, el bebé que acaba de parir la partera argentina Marina Lembo– y que de eso enseña y de eso sigue aprendiendo. Ina visitó, por primera vez, la Argentina, invitada por el Proyecto Escuela de Parteras Comunitarias del siglo XXI (que motorizan la doula y comunicadora Sonia Cavia y la partera Marina Lembo con otras 32 mujeres más) y contó su historia de vida, brindándose, como en sus partos y como en su vida, a dar vidas.

¿Sólo puede haber partos plenos y disfrutables en las casas, granjas o lugares alternativos o también pueden existir partos dignos y lindos en un hospital porque una mujer no se anima o no puede tener a su bebé en su casa?

Ina May Gaskin: –Es posible tener un buen parto en un hospital, pero tiene que haber gente muy sensible para poder asistir a las mujeres. El más mínimo detalle puede hacer perder toda la energía que se mueve en el nacimiento.

¿La atención de los sanatorios privados es más cuidada y la de los hospitales públicos es más brutal o no hay diferencias entre la atención sanitaria paga y gratuita?

Ina: –El resultado es el mismo: la madre es disminuida. Es una falsa distinción entre lo público y lo privado. Las mujeres son disminuidas de la misma manera en ambos sitios.

Se está empezando a escuchar a mujeres que sienten culpa de no tener a sus bebés en sus casas. ¿Cómo hacer para promover los partos humanizados sin que las mujeres que no se animan o no pueden –por riesgos en su salud, porque su marido no las apoya, porque no tienen medios económicos, porque tienen miedo, etc.– no se sientan culpables?

Ina: –Es verdad que estos discursos, a veces, provocan una división en las mujeres que se sienten de un lado o del otro. Pero los partos domiciliarios pueden llegar a un 5 por ciento del total de los nacimientos que es una porción muy pequeña del total de alumbramientos. Pero es importante poder contar lo que sucede en estos partos: que las mujeres pueden vivir una experiencia linda y gozosa y que el bebé puede nacer en buenas condiciones. Es muy precioso eso que ocurre aunque sea sólo en el 5 por ciento de los casos. Y lo ideal es que eso se disemine. Es importante recordar esa energía intangible y que es muy fácil que sea ignorada. Sin embargo, no es una característica necesaria que se produzca sólo en los partos domiciliarios. En realidad, en el hospital se podría tener partos con conciencia de esa energía. Pero sólo con esa conciencia se puede generar un cambio.

Hoy se habla mucho del embarazo y el parto. ¿Pero cómo se aplica esta filosofía de maternidad a lo largo de la crianza de los hijos e incluso cuando crecen y son jóvenes o adultos/as?

–Mi hijo Pablo tiene 35 años y vive en Nueva York y yo lo sigo cuidando. Una cree que cuando cumplen 18 años se terminaron las responsabilidades, pero la maternidad sigue toda la vida.

La mayoría de las madres modernas sienten culpa: porque trabajan, porque no dieron la teta, porque no van todas las tardes al jardín de infantes o no pueden comprar una play station. ¿Qué se hace con esa culpa impuesta por la sociedad pero sentida por las mujeres?

–También es bueno practicar el perdón a una misma. Hay que ser compasiva con una como madre. Nunca se habla del padre perfecto, pero sí de la madre perfecta (risas).

¿Cuál fue su experiencia como madre? ¿Ha sentido culpa?

–Con mi primera hija, Sidney, que se murió a los 20 años, de cáncer de cerebro, viví una experiencia difícil. Cuando nació ella, yo tenía 26 años y era muy inocente e ignorante. En ese momento, se hacían fórceps de rutina. Y yo ni siquiera sabía que podía buscar otro obstetra. Tuve mi primer parto con fórceps y fui muy abusada. Mi estrategia fue quedarme callada para pasar inadvertida. El trabajo de parto fue lindo y me pude convertir en un animal pariendo. Pero cuando sentí necesidad de pujar me dieron anestesia que no era peridural y sí muy peligrosa. Ahí entré en una situación de tortura medieval y cuando nace mi hija nos separan por un día entero. Eso dejó una herida muy grande en mi relación con esta hija. Pero yo me podría haber dejado quebrar por esta herida y porque no pude ser una buena madre con ella. Reparé con mis otros tres hijos: Eva María, de 37 años; Pablo, de 35, y Samuel, de 34. Pero durante su enfermedad –que le llevó un año entero– luché por Sidney: fui una fiera luchando por ella y mi hija pudo ver una madre diferente y recién, 19 años después, pude reparar ese proceso. Pude estar en el momento cuando murió mi hija y tenía la cara exactamente igual a la de un recién nacido.

¿Cómo fueron los partos de sus otros hijos? ¿Siente que la diferencia en el momento del nacimiento también la marcó de una manera distinta como madre?

–Mis otros hijos fueron directo a las manos de las parteras de la comunidad y seguro que me marcaron de una manera diferente. Cuando en La Granja decidimos hacernos cargos de los nacimientos y se formó una hermandad entre las mujeres que asistían tu parto te trataban como una diosa en el acto pleno de parir.

¿Cómo nace su pasión por ser partera?

–Cuando Sidney tenía un año y medio, mi ex pareja me dijo “Vamos a ser hippies y vamos a California a escuchar a un hombre llamado Stephen”. Ahí conocí a Stephen (que es mi actual marido) y a otras mujeres que habían pasado por la misma experiencia que yo del parto con fórceps y que habían decidido no ir más al hospital. Me pareció muy valiente y me propuse volver a recuperar la conciencia de que cada nacimiento tiene que ser sagrado.

RECUADRO

VIOLENCIA OBSTETRICA: La nueva ley de género respalda los partos respetados

En la nueva Ley de Violencia de Género (aprobada en marzo de este año) se incluyó la violencia obstétrica como una de las formas de violencia contra las mujeres. ¿Creen que se puede usar esta nueva norma para disminuir o erradicar los maltratos y falta de escucha a las parturientas?
Ina May Gaskin: –Por lo menos es un comienzo, en Estados Unidos no existe este tipo de ley.
Sonia Cavia: –Que hayan incluido la violencia de género entre la violencia obstétrica es un reconocimiento del movimiento feminista a la violencia en el parto y, políticamente, dentro de lo que es el movimiento de mujeres, representa un gran paso.

¿Cuánto les puede servir a las mujeres esta nueva norma?

Sonia: –No lo sé, pero sí es un reconocimiento político a la violación a los derechos humanos que existe en los partos en la Argentina.

¿Se pueden presentar amparos previos a los nacimientos para garantizar que en el hospital o sanatorio se cumplan con determinadas condiciones (por ejemplo, el ingreso del padre a la sala de parto) que pida la pareja o la mujer?

Sonia: –Es una herramienta legal más. Un amparo refuerza el pedido de la pareja. Pero, en los hechos, es muy complicado reclamar para una mujer embarazada, en el momento del parto y del posparto.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Malabares

Me siento mujer malabarista. Hace varios días que tengo empezado y pensado un budín de pan. Algunos informes a medio redactar. Correos por enviar. Plantificaciones a escribir. Entre todo lo que quiero hacer está disfrutarlo a mi cachorro. Y esto es lo de mayor importancia.

Me cuelgo acostándome a jugar con él, viéndolo disfrutar y descubrir a todo instante. Amamantándolo cada vez que él lo requiere. Atesoro sus brazos estirados pidiendome atención, contención, upa. Me gusta ser su nave para descubrir el mundo. Adoro su cara de plena felicidad cuando me ve volver del trabajo.

Pese a todas estas cosas que me maravillan y enamoran, tengo que luchar contra mí misma. Es como si en estos días me hubiera desdoblado. Hay una parte de mí, quizás por responder a las presiones externas o quizás solamente por querer cumplir mis viejos sueños, que quiere hacer siempre otra cosa. Alguna otra cosa, de las tantas que adeudo. Y este quiebre interno me duele.

Siento que finalmente no logro estar en ninguna de las dos situaciones bien, claro, cuando estoy en casa. Afuera, en mis momentos de trabajo formal es diferente. Sin embargo, ya me he ido con lágrimas por dejarlo reclamandome.

¿Les pasa?

Hoy vino mi mamá al final de la tarde. Fue un alivio. Me hace falta tribu tangible, manada. Brazos que se ocupen de darle atención mientras yo descanso de mi papel por un rato haciendo alguna otra cosa. Todos dicen que la maternidad te cambia la vida. Yo me siento mas malabarista que antes, mas que nunca. Y es que busco un equilibrio que no se si existe, pero que es parte de dos mundos, un equilibrio que unifica mi mundo y el mundo del ser que me hizo mamá.

¿Si podré? Quien sabe! aunque no de mas, lo intento

jueves, 20 de octubre de 2011

Postnatal, apego, lactancia prolongada... una tendencia que crece

Leslie Power y la foto problemática
Leslie Power es mujer, madre y psicóloga chilena. Hace algún tiempo atrás le cerraron su perfil de Facebook por haber subido una foto que consideraron como obsenaen porque se mostraba ella amamantando. Indignada, pidió explciaciones y se armó un gran revuelo.

En ese momento dijo "Esto es una censura, pero lo más terrible aún es que es una censura a la crianza, a la entrega y al amor".

Ella es psicóloga clínica y es experta en desarrollo infantil. Es una de las fundadoras de la institución Espacio Crianza, organización que se dedica a ofrecer ayuda a los padres en la etapa de crianza de sus hijos, y promotora del Movimiento Ciudadano por el Postnatal de 6 meses que acaba de entrar en vigencia en Chile.

Como otras veces, les comparto una nota interesante de María José Errázuriz L. publicada en Emol.

“La mujer recién está comprendiendo 
las malas jugadas del feminismo”


Es apasionada y da sus batallas hasta el final. Por eso, no se amilanó hace un año, cuando Facebook trató de cerrar su cuenta porque había subido una foto amamantando a su hijo que fue considerada indecente.

Tampoco bajó los brazos durante la larga discusión del post natal de 6 meses, ocasión en que hizo escuchar la voz de quienes abogan por una lactancia a libre demanda prolongada, el colecho (dormir cercano) y la crianza en brazos (mamá canguro).

Es que Leslie Power es así, apasionada. Calificada por muchos de extremista en sus posturas, ella no se complica porque cree firmemente que su lucha es un bien superior, los derechos de los niños. Psicóloga clínica, difunde sus posiciones a través de Espacio Crianza y asegura que en la actualidad la mujer, madre, está viviendo en el peor de los mundos, donde el embarazo y el parto han sido convertidos en un negociado.

“Dicen que demonizo la cesárea y la leche de fórmula, pero eso no es así. Bienvenidas ambas cuando son realmente necesarias, pero por favor, que alguien me explique por qué de Plaza Italia para arriba la tasa de cesáreas es de un 67% cuando en el mundo es de un 5”, señala vehemente.

-Si tenemos esas tasas de cesáreas es porque las mujeres están dispuestas a eso.
“Sí, pero para mí, la mujer es una víctima del sistema que recién está comprendiendo que esto es una mala jugada del feminismo. Se agradece el feminismo en tanto ganamos calle, universidad, voto, anticoncepción, pero la salida de la mujer de la casa no consiguió que el hombre entrara a la casa, quedando los hijos al desamparo, al cuidado de un tercero. Lo que estamos haciendo es abandonar a nuestras crías o institucionalizarlas (sala cuna-jardín) a temprana edad.
“Y la sala cuna no es buena. No es buena porque las mujeres nunca hemos estado preparadas para cuidar octillizos; si así fuese, bienvenida la sala cuna y yo cuido a ocho en el mejor de los casos, 15 a veces. La mujer está preparada para cuidar a uno, con excepción de mellizos”.

-Te olvidas de la libertad de las mujeres para tomar sus decisiones. La libertad de querer tener una maternidad tardía, de querer dar pecho tres meses, de trabajar...
“Desde qué lugar toman su decisión. Lo único que han conseguido con ello es un aumento del tabaquismo, del alcohol, de los tranquilizantes, ataques cardíacos anticipados, estrés. Las del barrio alto con justa razón se ‘piscolean’ para relajarse un rato si han trabajado como esclavas toda la semana”.

-Okey, pero siguen siendo opciones personales.
“El tema aquí es que hay derechos por los que velar, y el derecho del niño, que es vulnerable, dependiente, alguien lo tiene que proteger. Somos el único mamífero, el más inteligente, que está pegado casi 20 años a su madre y padre, mientras que otros, se alejan después de algunos meses. Si nosotros no nos vinculamos –ahí está la teoría del apego- correctamente, el efecto será negativo. La succión del niño al nacer no es por hambre, es porque tiene necesidad de seguridad. Los 30 minutos después del parto son claves para determinar una buena lactancia, pero los niños son retirados a los minutos porque el doctor tiene consulta”.

Leslie Power es categórica. “La lactancia es el mejor alimento biológico, afectivo, psicológico, cognitivo, social de un niño y eso explica porque los nórdicos han establecido postnatales de 2 años” y profundiza en la idea de que sea libre demanda, indicando que la guagua quiere succionar para sentirse seguro. “Cuando una madre es más rápida en la satisfacción de su guagua hay menos estrés en el cerebro del niño; en palabras simples, a mayor placer, más caminos neuronales, más inteligente; a mayor estrés, cortisol, caminos rotos”.

-¿Ese debería ser el post natal? ¿Dos años?
“Una guagua es considerada como tal hasta los dos años; un recién nacido requiere de contacto piel a piel a lo menos de tres meses y de ahí que existan las mamás canguros, algo que las indias hacían no porque no existieran los coches. La modernidad hace que las casas tengan una pieza para cada niño y después yo tengo pacientes aquí que me consultan por qué su hijo de 11 años se sigue metiendo a su cama. Y me explica que sacó a la guagua de su pieza a los 2 meses y aplicó el método “Duérmete niño” que es traumatización cerebral pura”.

-¿Bajo está mirada, un post natal de 6 meses es insuficiente?
“Sin duda. Peor aún, esto no es un post natal, es un permiso parental post natal donde yo tengo la posibilidad de trabajar jornada reducida y traspasar 6 semanas al padre. El mensaje de la ley dice que es para garantizar la salud de los niños y eso se consigue con lactancia exclusiva, ¿dónde se ha visto a un hombre que dé pecho? Esto tiene que ver con un derecho, con tratados internacionales de la Unicef, la OMS, y muchos otros, que Chile tiene el deber de cumplir”.

-Pero no se puede obligar a la mujer a poner la pechuga.
“No se tiene que obligar a nadie, pero se tiene que entender que existe un derecho universal del niño de recibir el mejor alimento que es la leche materna”.

-La madre puede dejar la leche en mamadera para que se la dé el padre.
“Perfecto, entonces ahí tenemos que aceptar que la figura de apego es el padre. ¡Mujer, decide informadamente porque tu hijo es dependiente y sin ti no sobrevive! Muchos cuestionan que la mujer esté fuera del trabajo 6 meses, pero a nadie se le ocurre pensar en el horror que es dejar a una cría. ¿Y después que tenemos? Ritalín a destajo, psicopedagogas, fonoaudiólogas, psicólogas para que los niños aprendan a manejar sus emociones, furgones escolares acarreando niños, a la tía papasfritas, a la tía Yingo, y nos preguntamos por qué los niños tienen tantos problemas”.

-Hay expertos que señalan que los 6 meses de post natal no es adecuado, porque a esa edad el niño tendrá conciencia de la partida de la madre, cosa que no ocurre a los 3.
“Los estudios señalan que la ansiedad ante el extraño, que es cuando el niño reconoce al otro, se da recién a los 8 meses. Patricia Crittenden sostiene eso, pero pregúntale a ella qué le pasa a una guagua al ser abandonada a los 3 meses, cómo experimenta sus angustias”.

Leslie hace un alto y denuncia: “hace tres meses Piñera levantó la prohibición que existía de hacer publicidad de leche de fórmula. Somos el segundo país después de Estados Unidos, no hay más, porque nadie en su sano juicio lo haría. La humanidad ha sobrevivido de leche materna porque es mágica”.

-Tu postura es vista como excluyente por muchos, una postura que deja a la madre como única figura de apego, única encargada de los niños.
“Mi postura no es excluyente. Yo trabajo con familias, para que una mujer pueda desplegar sus habilidades maternas, necesita estar contenida no sólo por su pareja, si no por su familia, por la sociedad completa, la tribu. Cuando se protege a una madre en post parto se está protegiendo a un hijo y a la madre. La lactancia prolongada, es decir, más de 6 meses es protección del cáncer del pecho, de ovarios, de la osteoporosis, de la depresión post parto.
“Si fuéramos una sociedad que avanza, o mejor dicho retoma lo de nuestros antepasados, la mujer debiera trabajar con su cría a cuestas. A mí me daría mucha lata estar en reclusión domiciliaria porque tuve mi guagua; lo moderno sería tenerla, darle su tiempo, tener un buen acople y partir a trabajar con la guagua. Tengo cuatro pacientes que lo han hecho y nadie se ha atrevido a ponerles mala cara porque la imagen de una madre con su hijo es muy potente”.

-¿Quedaron cosas pendientes tras la dictación de la ley? ¿Puede ser mejorada?
“Hay mucho que hacer, y estamos trabajando con el Sernam. Este permiso parental post natal requiere de un apoyo a los partos respetados, a la lactancia, a la crianza, a la conciliación real familia-trabajo, a la flexibilidad. Nuestros hijos están muy solos”.

lunes, 10 de octubre de 2011

Semana internacional de la Crianza en brazos
del 10 al 16 de octubre

el sabado 15 de octubre hay una caminata. La idea es salir a la calle con la intención de que llevar a los bebes cargados sea algo más habitual en el paisaje urbano y además encontrarnos, y disfrutar un rato al aire libre.


sábado, 8 de octubre de 2011

EnREDdada en ReUNIONes, Cenas y Ferias

Ayer y hoy estuve muy social.

Después de un día de trabajo y visita de control a la pediatra, ayer me fui con el cachorro a una charla que prometía. El día estaba horrible para salir, pero si ya había salido antes no me podía perder la oportunidad de conocer a otras mujeres que buscan, arman y tejen una red de maternantes.

Entonces nos fuimos a un jardín de infantes y allí nos encontramos con Julieta Saulo del grupo Las Casildas (promueben la licencia post natal de 6 meses), Vivian Watson (es la autora del libro "una nueva maternidad"), Carla Conte y mcuhas otras mujeres. Se tocaron muchos temas interesantes. Si bien me tuve que ir temprano, sentí que todas esas mujeres que estaban ahí a quienes no conocía, tenían algo en común conmigo. Algo que no encuentro en mis amigas madres. Para ponerlo en palabras, podría decir que sentí que ellas y yo encarabamos al mundo de la misma manera. Algunas lo dijeron bien claro, "seré ingenua pero creo que criando desde el afecto puedo cambiar el mundo".

En mi vida pasó algo, hace unos años, que me hizo golpear muy duro. Ahora, con mi cachorro vuelvo a creer que el cambio es posible porque soy quien lo genera. Gandhi decía que uno mismo es el cambio. Y lo creo.

Despues de esa energizante reunión, volví a mi casa rápido por que había invitado a unos amigos a cenar. Por suerte tenía la mitad de las cosas ya preparada. Eramos tres mujeres, una embarazada, yo puerperea y una madre de adolescentes-jovenes. Tres miradas, que confluian en descubrir esta otra manera de ver nuestro papel de madre. Fue muy interesante.
Entre todas las cosas que charlamos a lo largo de la larga noche... porque se extendio mucho mas allá de lo que hubiese imaginado... en algún momento vi mi cambio con respecto al embarazo. No dejo de asombrarme lo que estos 9+6 meses de vida de mi cachorro me han modificado. Me interesaba escruchar los comentarios sobre los embarazos, en cuanto a como lo habian experimentado, cómo era la relacion con sus parejas... antes hubiera cambiado de tema.

Buerno, esta tarde, después de descansar merecidamente de la bella reunion de anoche me fui con mi cachorro a la IV feria de la mujer y alli me quede charlando un rato. Mi experiencia con los pañales lavables, que los libros, que el fular, que las lecturas... conocí a linda gente, recordamos la II feria y una charla que surgio...

Volvi contenta.

Estoy construyendo una nueva parte de mi, me estoy reencontrando con el otro, me vinculo desde otro lado. De a poco estoy encontrando una nueva tribu, me siento a gusto enREDada en la red.

Quiero armar manada!

Enlaces que permiten establecer RED:
Carla Conte mujeresenred
deMujeres y Madres
Las Casildas

viernes, 7 de octubre de 2011

En brazos

La importancia del contacto físico y del apego


Por Lic. María Paula Cavanna
Psicóloga y fundadora de UPA

Biberones, chupetes, cochecitos, cómodos sillones regulables, adaptadores para el auto y la bicicleta, cunas transportables, desarmables, sofisticados accesorios con sonidos, colores, formas…sin duda alguna la industria ha diseñado todo tipo de implementos para transportar, alimentar, dormir, entretener y estimular a nuestros bebés.

En unas pocas décadas se nos han vuelto necesarios, imprescindibles. Se han ligado indisolublemente a la imagen del bebé sano y feliz. De algún extraño modo hemos conseguido que hoy, un bebé que no usa chupete, que toma el pecho o va en brazos de su madre sea la excepción y no la norma. Es tan inusual, que quienes optan por una crianza con apego y con respeto por las necesidades de los bebés, se ven amenazados por toda clase de teorías y condenas que aseguran que su hijo no está sano y que, de no intervenir a tiempo, las consecuencias serán muy graves.

Brazos, ¿hasta cuándo?

La mayoría de los bebés comienzan a andar alrededor de los 12 meses de vida. Dan unos pocos pasitos y la familia contenta celebra que “ya camina”.

Sin embargo, pasarán aún un largo par de años hasta que este niño que hoy a tientas logra mantenerse unos segundos en pie, pueda caminar sin perder el equilibrio, correr, sostenerse en un solo pie, retroceder, detenerse de pronto. De modo que caminar, lo que se dice caminar, es algo que se aprende completamente pasados los 3 años de vida. A pesar de esto, todos sabemos que aún luego de esa edad, los niños se cansan con gran facilidad y piden brazos.

O sea que desde el aspecto físico, los niños necesitan ser cargados en brazos por lo menos para trasladarse de un lado hacia otro hasta que estén en condiciones plenas de hacerlos por sí mismos.

En la práctica, nuestros hijos piden brazos por muchos otros motivos además del que acabamos de mencionar: al estar cansados, con sueño, cuando se lastiman, se asustan, se intimidan, se cansan de mirar el mundo a la altura de rodillas y patas de las mesas, e incluso por motivos que sólo ellos conocen.

En estos casos, nunca falta una tía (con las mejores intenciones, claro), una suegra, una vecina o incluso una perfecta desconocida, que se siente en el deber de alertarnos: “lo vas a malcriar”.

Esta sentencia abre varias cuestiones que podemos analizar.

La primera de ellas es la creencia de que estar en brazos es algo que no debe ocurrir, y desde luego NUNCA en una “buena” crianza. Es algo malo, que se hace para darles el gusto a los hijos, y parece imposible que para los papás resulte placentero o lo disfruten.

Otra cuestión interesante es la idea de que si le das algo a tu hijo que le gusta, luego nunca dejará de pedirlo. Parecería que los bebés fueran adictos en potencia, que una vez que satisfacen sus necesidades con algo, no podrán dejar de pedir más. Personalmente, no he visto niños con problemas para dejar el cochecito o la sillita del auto cuando están maduros para ello. Y tampoco niños de 10 años pidiendo ser alzados en brazos. En algún momento de la evolución, simplemente dejan de pedir lo que ya no necesitan.

Las edades que tomamos como referencia para el desarrollo de nuestros hijos, están puestas de un modo arbitrario y no coinciden con la realidad por mucho que intentemos forzarlos.
Otro mensaje que se desliza en estas sentencias es que el niño no necesita estar en brazos, lo pide sólo para molestar, o por capricho, o porque nos “tomó el tiempo”.

Evolutivamente, un niño de tan corta edad, no tiene capacidad de elucubrar un plan tan especulativo, ni puede aprender el concepto de tomar ventaja, de aprovecharse de los demás.

Las cosas para ellos son más simples: me siento cansado, triste, inseguro, y busco refugio en el lugar que me da más tranquilidad, junto al corazoncito de mamá, entre sus brazos, acurrucado. La intención es clara y sencilla: pido aquello que necesito”.


“Un aspecto fuerte dentro de quienes desaprueban el contacto estrecho con los bebés o la satisfacción de sus necesidades, es el fantasma de la dependencia que le generará al bebé estar en brazos, tomar teta, compartir la cama con sus papás, etc. Veamos un poco de dónde surge esta idea.

El apego

Esta dependencia de la que venimos hablando, tiene un nombre en la literatura psicoanalítica, se llama apego.

El apego es la capacidad de formar y mantener relaciones. Como el ser humano vive en comunidades y es interdependiente de los otros seres humanos, es importante que aprenda desde pequeño a establecer lazos con los otros, y para preservar la especie, éstos deben ser estrechos y estables.

Estos lazos otorgan bienestar, seguridad, consuelo, placer…

Y la amenaza de pérdida del objeto al cual nos hallamos apegados, provoca ansiedad, angustia, temor.

La primera relación de apego que desarrollamos luego de nacer, es aquella que se da con nuestra madre. En el momento del parto, mamá y bebé segregan hormonas –opiáceos- que les facilitan –en condiciones de intimidad y contacto físico- este sentimiento de dependencia mutua, de fusión que ambos necesitan.

En condiciones naturales, una mamá que acaba de parir, abrazará a su bebé, ambos se mirarán a los ojos, emitirán sonidos, ella comenzará a acariciarlo suavemente, primero por las extremidades, y luego de a poco se estrecharán e intentarán mantener este contacto piel con piel durante todo el tiempo que les sea posible. La madre no puede dejar de mirar a su bebé con los ojos bien abiertos, le hablará con un tono de voz agudo pero de baja intensidad, con una gran sonrisa, y en pocos instantes este bebé estará listo para reconocer el olor de su madre de entre muchos otros olores, para diferenciar su voz, y se calmará mucho más rápidamente si es acunado por ella y no por otra persona.

Durante estas dos primeras horas de vida, el bebé estará en un estado de alerta máximo que no volverá a repetirse hasta que hayan pasado algunos meses. Será incluso capaz de imitar expresiones del rostro de una persona que establezca un contacto visual directo con él a una distancia desde donde pueda verlo. Todo está preparado hormonalmente para que esta mamá y este bebé se enamoren el uno del otro, y desarrollen una fuerte dependencia mutua.

Sin embargo, en la gran mayoría de los casos, estas primeras horas son utilizadas para realizar los primeros controles del recién nacido, a cargo de extraños, rodeados de estímulos luminosos, sonoros, y también dolorosos e invasivos. Todos ellos evitables o por lo menos, postergables.

Naturalmente, tanto si se produjo esta separación como si no, mamá y bebé querrán estar juntos, reencontrarse, reconocerse, estrecharse y mantenerse muy cerca el uno del otro.
Ese bebé que hasta hace unas horas era parte del cuerpo de otra persona, cuyo cuerpo estaba en contacto con un líquido tibio, con sonidos y movimientos, se encuentra perdido en una cuna, lejos de todo lo conocido y por ello llorará intentando recuperar aquellas sensaciones reconfortantes.

Esta relación primera, será el modelo sobre el cual se edificarán todas las posteriores relaciones del niño. Si cada vez que necesitó consuelo lo obtuvo, si cada vez que necesitó a su madre la encontró, si sus necesidades de afecto y cobijo fueron atendidas, será un modelo que quedará incorporado como reasegurador, confiable, y cuando llegue el momento de comenzar a independizarse, siempre le resultará mucho más fácil si sabe que ante cualquier ansiedad o angustia, mamá estuvo allí”.
“La cultura del desapego

El apego y el desapego son pautas culturales. En aquellas culturas que funcionan comunitariamente, se necesita criar a los niños de modo que sean solidarios, capaces de compartir, generosos, para que puedan priorizar el bien común del grupo.
En culturas como la nuestra, se necesita que los niños sean independientes, y que aprendan a autoabastecerse, porque al llegar a adultos, importará la competitividad, el individualismo, el éxito personal y el poder.

Por eso se necesita comenzar desde temprano. Separar a los bebés de sus madres precozmente, que aprendan rápidamente a sostener su biberón para que quienes lo cuidan no tengan que estar tan atentos; que se adapten a las canguro o a las guarderías sin llorar; que duerman solos toda la noche; que jueguen sin compañía; que dejen rápido los pañales; que se queden a dormir en casas de parientes o amigos, etc.

Desde luego que estos requerimientos están pensados desde un mundo adulto que necesita rápidamente volver a la “normalidad”, hacer de cuenta que “aquí no ha pasado nada”, y amoldar a este bebé al ritmo de vida que tenía la casa antes de su llegada.

Si pudiéramos relatar en primera persona un día en la vida de un bebé, teniendo en cuenta que sus necesidades básicas incluyen brazos gran parte del día, teta a demanda y presencia materna constante, comprobaríamos sorprendentemente que la mayor parte del tiempo, estas personitas de escasas semanas de vida-o incluso días-, postergan o renuncian a sus necesidades para hacernos el favor de permitirnos continuar con nuestra vida adulta: duermen solos en su cunita una o dos horas, se quedan en la guardería, aceptan un trozo de silicona –sin duda una mala imitación del pezón de mamá- para succionar, y nos esperan durante horas mientras hacemos nuestros quehaceres, o cumplimos con nuestra jornada laboral.

Algunas mujeres sienten una gran preocupación por retomar su vida social, su silueta, sus actividades recreativas, su vida amorosa, y para esto es necesario que el bebé se esté quietecito, que duerma mucho, que no llore, que juegue solito y que se relacione con cualquier persona que esté dispuesta a quedarse a su lado.

Esto es lo que se espera de un bebé casi desde las primeras semanas de vida.

Si entendemos esto como “criar”, por supuesto que cargar al bebé en brazos, amamantarlo, dormir en la misma cama con él y satisfacer sus necesidades, será “malcriarlo”. Porque una vez que se ha dormido plácidamente en los brazos de mamá, y se ha abierto un ojo entre sueños y ella sigue estando allí, y al abrir la boca se encontró con su pecho dispuesto a cobijarlo y así se ha pasado todo el día, es lógico, comprensible y hasta esperable, que ningún bebé quiera conformarse con menos!!!

Los adultos también necesitamos abrazos. Nos demostramos el afecto con caricias, con besos, con miradas, con palabras cariñosas. Nunca dejamos de necesitar este tipo de comunicación”.

Cómo crear vínculo

Poner al bebé al pecho, acunarlo, amamantarlo, acariciarlo, hablarle suavemente, sonreírle, cuidarlo, protegerlo, son actitudes que promueven la experiencia del vínculo.

Los investigadores de estas temáticas, consideran que el factor más importante en la constitución del apego es el contacto físico positivo -expresado por las actitudes mencionadas anteriormente- ya que éste causa respuestas neuroquímicas en el cerebro que permiten que los sistemas cerebrales responsables del apego se desarrollen normalmente.

Durante los tres primeros años de vida el cerebro alcanza el 90% del tamaño adulto y coloca en su lugar la mayor parte de los sistemas y estructuras que serán responsables del funcionamiento emocional, conductual, social y fisiológico para el resto de la vida. Por eso las experiencias de vinculación repetitivas durante la infancia proveen una base sólida para futuras relaciones saludables.

Por el contrario, la inconsistencia del vínculo emocional o la falta de satisfacción de estas necesidades básicas de sostén, afecto y reconocimiento, generan conductas de ansiedad y desconfianza de los bebés hacia sus cuidadores. Los bebés pueden reaccionar a esta situación de múltiples maneras, que influirán ciertamente en la consolidación de un modelo de vinculación que luego harán extensivo al resto de sus relaciones.

Que los niños se queden quietecitos en la cuna, que duerman toda la noche, que se valgan por sí mismos, son conductas que fomentamos para comodidad de los adultos, pero no son evolutivamente normales para niños pequeños. Si nuestros hijos pasan largas horas en compañía de extraños, ensayan intentos de enfrentar el mundo lejos de los brazos de mamá, hacen lo posible por dormirse en su cunita, están haciendo el máximo esfuerzo para acomodarse a un mundo adulto que dispone de pocos instantes para conectar con ellos. Son ellos quienes, a pesar de su pequeñez y su inmadurez, están sosteniendo nuestras necesidades, y aceptan sin rencores que en nombre de las buenas costumbres, les tildemos de caprichosos y malcriados.

“CUANDO NOSOTROS ESTEMOS MENOS OCUPADOS, 
ELLOS ESTARÁN DEMASIADO GRANDES…”


viernes, 30 de septiembre de 2011

Una perla que dolió

Esta semana hubo un día en que amanecí con un dolor fuerte que no se me pasó al amamantar. Mi teta siguió dolorida, con algunas durezas, como si se estuviera retuviendo la leche. Como estuve en la reunión del trabajo toda la mañana, no me desesperé y lo dejé pasar. Al llegar a casa seguía igual, y me había salido un puntito blanco en el pezón.

A lo largo de la tarde, el dolor y las durezas fueron en aumento. Cuando amamantaba, comenzaba a dolerme con más intensidad.

Las durezas eran algunos lóbulos congestionados de leche y no se me iban con los masajes. Me bañé y el agua caliente tampoco me alivio. El puntito blanco seguía, como una pequeña perlita en el pezón.

No tenía la teta congestionada, era sólo una zona... recordé que alguna vez había leído algo sobre este puntito blanco. Una gran amiga me dijo que intentara con paños calientes para aflojar la leche retenida. Mi recuerdo me dijo que ese punto indicaba que tenia taponado un conducto de salida de la leche, el galactóforo, por eso la leche no salía. Y la solución... era dolorosa, dejar que mi cachorro succione en una posición no habitual, buscando que con su pera toque la zona endurecida.

Eso hice. Los paños calientes me aliviaron muchísimo y diluyeron las zonas endurecidas. Dejar que mi cachorro mame fue un dolor apenas soportable... fueron unos 5 minutos de aguantar la sensación de que me estaban buscando arrancar el pezón. De a poco, el dolor disminuyó. Así, sólo con mi cachorro, logré hacer desaparecer el punto blanco. Se destapó lo que estaba tapado.

Para no quedarme con la duda, consulté sobre qué podía haberlo causado y encontré tres causas frecuentes:
  1. Si el bebé no se está alimentando bien
  2. Si se salteó alguna mamada
  3. Si se usa un corpiño muy apretado
Bueno, creo que entre el corpiño y la mala posición pueden haberme hecho una mala jugada. Dolió muchísimo, pero logramos que pasara sin entrar en un terrible susto. Me alegra haberme informado antes sobre algunas cosas generales y no haber caído en el miedo y retirarle la teta a mi cachorro al primer dolor.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Amamantar: dar-se

Amamantar es entrega. Mi cuerpo dormido a mitad de la noche deja que otro cuerpo se nutra. Ese mismo cuerpo que se nutre me reclama a lo largo del día, lo mejor que pude hacer fue darme cuenta que entregarme a esa necesidad nos relajaba y entonces nos dejaba fluir y los animos mejoraron. Aprender a disfrutar el momento de nutrir es el secreto.

Hay una magia que debemos aprender como madres. Es un momento unico que debemos aprender a respetarnos y enseñar que nos deben respetar.

El contacto piel a piel es estimulante. Sentir las texturas, las temperaturas, los olores... claro que tiene que ver con nuestra sexualidad.

Me entregue, me dejé llevar por cada uno de estos momentos, lo sigo haciendo... es un momento amoroso que me maravilla.

Hay que aprender a amamantar bien, no es algo que viene. El cachorro y su mama, ambos al conocerse deben aprender como conectarse...

Les dejo este video de la Liga de la Leche con algunas buenas recomendaciones:


jueves, 8 de septiembre de 2011

Dejarlo, dejarme

El antes
Hoy, ahora, ya en este instante estoy preparándome para ir al trabajo. Van a ser unas 4 o 5 horas en las que mi cachorro va a quedar al cuidado del papá.

Quizás por no querer afrontar la situación, o por despistada no me extraje leche.

¿Cómo me siento? Rara, es lo único que puedo decir. Es como una angustia y una revolución internas.

Me informé tanto sobre cómo proceder para no cortar la lactancia y no organicé nada. No culpo, me pregunto el por qué de mi dilucion en esto que creo importante.

Hoy comienzo a trabajar fuera de casa y a estar un tiempo de nuevo siendo yo, individual... Bueno, al menos físicamente individual sin anexo.

                         T  R  A  B  A  J  O

El después
Entre angustia y libertad, eso sentí durante un rato, hasta que comencé a trabajar. Después, fue como un piloto automático y la pasé bien. Sin pena, sabiendo que el cachorro estaba bien y que en breve yo volvía. Fueron 4 horas y media.

Cuando volví, para él fue como si no me hubiera ido. No sé si se dió cuenta. En fin, fue el primer paso del primer día de trabajo en serio.

lunes, 29 de agosto de 2011

Amamantar AMA MAMA DAR

Dar el pecho
garantiza el mejor alimento para el bebé…
ahorra dinero, tiempo y trabajo…
me permite verlo crecer sano, fuerte y seguro…
lo previene  de enfermedades…

El amamantamiento, alimento inteligente para inteligentes, provee al sistema nervioso y al cerebro un desarrollo óptimo.

Va estableciendo un fuerte vinculo… que le garantizará suma seguridad para el resto de su vida.

[tomado de Ñuñu]

No sabía nada de esto antes. Puedo decir que soy un antes y un después de Sacháyoj. 

Antes, cada vez que veía a una madre amamantar, sentía que estaba invadiendo un espacio 
privado, me daba pudor. 

Ahora que amamanto se de donde provienen esas sensaciones. Dar el pecho a nuestro cachorro tiene que ver con nuestra sexualidad. Es el inicio, la culminación de un acto sexual y a la vez es nutrir lo nuevo.

Las sensaciones que da son únicas, nos conecta, nos sumerge en un mundo de intuición y sensaciones. Amamantar es mucho mas que nutrir. Lo redescubro cada vez que doy el pecho. 

Comprendo porque muchas amigas adoran amamantar a sus cachorros. Sin embargo, como dice Diaz Walker entre otros "en nuestra cultura consumista debe considerarse el destete precoz, el chupete o pacificador, la botella biberón, y tantos ingenios más, represores de la sexualidad en la crianza en amamantamiento". Por ser parte de nuestra sexualidad muchas cosas no se dicen o se mal interpretan.

Que pena que me da saber que algo tan simple y natural se vea aun tan malinterpretado. Es sano, no hay desecho, es cómodo, siempre esta disponible.... Algo natural, también por eso debe ser mal visto. Nos vuelve repentinamente animales. Esto me encanta! Me vuelve hembra, poderosa frente a todos y protectora y amable con mi cachorro


Algunos otros datos sobre el amamantamiento (también de Ñuñu)
El bebé amamantado exclusivamente…
  • No padece constipación, su materia fecal es amarillo oro, otras veces verde, nunca es dura, mas bien suelta, puede evacuar 5 veces o más por día y puede pasar hasta 5 o mas días sin evacuar, es normal y no merece tratamiento alguno.
  • No necesitan otro alimento, hasta el 9no mes  o mas que es cuando ellos pueden compartir tu mesa.
  • El bebé que toma teta, no tiene horarios para hacerlo, es a libre demanda de día y de noche. Cuando tiene hambre el te hará saberlo.
Las que amamantamos debemos saber…
  • Tenemos que alimentarnos bien!
  • Debemos saciar nuestra sed! tomar mucho liquido (refrescos naturales, bebidas sin alcohol, sopa o simplemente agua).
  • No debemos fumar, ni tomar medicamentos ni drogas toxicas.
  • El descanso y bienestar de la mamá ayuda a una buena producción de leche
  • Debemos evitar dietas, ya que el sobrepeso que queda después del parto se pierde amamantando.
Que no nos intimiden ni nos mientan, la principal función de nuestros pechos es dar leche.


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