jueves, 29 de diciembre de 2011

Cuerpo y reconocimiento

No puedo decir que siempre fui flaca. Mi peso varió con los años. Pero sí siempre traté de mantenerme muy activa a nivel físico.

He pasado años haciendo periplos maratónicos en bicicleta, para ir a trabajar y a la facultad, saliendo de campamento y caminando con mi mochila a cuestas, haciendo trekings en la montaña, escalando o yendo al gimnasio. Mi imagen corporal era una, buscando mantenerme dentro del concepto de "flaca o normal con pancita".

En el embarazo engordé lo justo. Casi no se me notaba la panza al mirarme de espaldas. Pero mi panza era enorme para mi pequeño cuerpo. Sobre el final era pura panza y detrás venía yo.

Mi cachorro debió nacer por cesárea. Me fui de la clínica con una panza bastante grande que aun, a los casi 8 meses, no termina de bajar del todo.

Siempre me gustó no tener demasiado busto, me parecía cómodo. Sé que la ropa no podía quedarme ok siempre, muchas veces no rellenaba bien los escotes, pero igualmente me sentía bien. Desde que amamanto al cachorro siento que mis tetas no son mias. No las reconozco. Tampoco reconozco mi cuerpo. Mi cadera esta más ancha, mis brazos gordos, tengo papada, mi busto es enorme y ya bajé más de la mitad de lo que había aumentado. Como sigo amamantando sé que voy a seguir bajando más, pero... no soy yo. Me veo al espejo y aún no me encuentro.

En los primeros meses del cachorro me sentía horrible por todo. Estaba partida al medio por una cicactriz que no me permitía moverme fácilmente o hacer fuerza. Esto sumado a la bajada de la leche hacía que no tuviera demasiada nocíon de mi cuerpo. Junto a la panza que me quedaba, me miraba al espejo y me entristecía. ¿Esa era yo? Me surgían miles de miedos sobre cómo iba a quedar mi cuerpo. No es lo mismo verse gorda por la panza del embarazo que verse gorda después de estar embarazada.

Dado mi caso de cirugía, tuve el alta definitiva para realizar ejercicios a los seis meses. Dicen que al año recién está todo acomodado. Igualmente, el cuerpo cambia.

En estos meses debía acostumbrarme a estos cambios físicos. Ya no me veo tan horrible, asumo con pura fortaleza de espíritu que el cuerpo que tengo está así por ayudar a que mi cachorro llegue al mundo. Es mi "envase familiar" bromeo... Ja, suena terrible!. Creo que no estoy tan mal. Supongo que esto es parte del cambio interno de mi ser. Reconocerme mamá también es un proceso que lleva un tiempo. Un poco me volví extraña para mí misma, para mí entorno. Nada va a volver a ser igual, lo sé, estoy aprendiendo.

7 comentarios:

  1. Ceci: estaba escribiendo un borrador sobre esos cambios, más de los internos en mi caso, pero en definitiva es lo mismo, esa transformación del esquema corporal (y espiritual)Es así, nada vuelve a ser igual, cuesta acomodarse, sorprende y genera nostalgia... Yo digo que me siento como adolescente... cambia todo, sobre todo la forma de ver y sentir el mundo...
    Gracias por estar ahí y por pasar por mi blog, me hicieron bien las palabras que dejaron, fueron un abrazo!!!
    Un besote

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  2. Ceci, yo me sentía igual. Y te cuento que recien cerca de los dos años de Coco empecé a sentir que mi cuerpo volvia a la normalidad. Una vez, comentandolo con mi comadre (psicologa ella) me contaba que la adaptacion que sufrimos despues del embarazo (de vernos esplendidas con nuestra panza a no tener mas panza pero un cuerpo distinto) es muy similar a la que atravezamos en nuestra adolescencia y pubertad, cuando nos crece el cuerpo y parece que nos queda grande. Lleva tiempo si, pero pasa, de a poco vas a volver a adueñarte de eso que es tuyo, que fue nido y ahora vuelve a vos. Beso!

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  3. Ay Ceci...la maternidad nos transforma...en todo sentido. Creo que nunca volvemos a tener el mismo cuerpo que teníamos, a todas nos quedan "huellas"... Yo recupere mi peso muy rápido desp. de los dos partos (siempre fui flaca) pero eso me costo una piel en la panza con un aspecto "arrugadito" que odio cada vez que veo en el espejo y que no me permite ponerme bikini nunca mas (soy asi de acomplejada fijate). Las tetas desp. de 2 embarazos y de 2 lactancias "prolongadas" (no me gusta esa palabra) imaginate sino cambiaron! Tenemos que aprender a sentirnos nosotras mismas en estos nuevos cuerpos y nuevos TODO. Y cada vez que veamos algo que no nos gusta mucho recordar que gracias a esa "huella" hoy tenemos a las bellezas que tenemos... Lo mas maravilloso de esta vida♥ Que empieces un 2012 lleno de felicidad! Un abrazo enorme.

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  4. Meli: que coincidencia! hablar de los cambios internos me resulta muuuuyyyy dificil aún. Estoy en pleno proceso de cambio, son pocas las cosas que estoy sintiendo que puedo poner en palabras. Esperaré tu post!
    Y si, es cierto, somos otra vez como adolescentes reconociendo nuestro nuevo cuerpo.
    LO que vivís es parte del puerperio, con Sebas lo charlamos mucho porque tenemos "encuentros" de los malos a veces y con tu post le quise mostrar que es algo que hay que saber manejar para seguir saliendo a flote juntos. Gracias a vos por la sinceridad de compartir el momento! acá estaremos para abrazarte!!!!!!!

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  5. Bren: tambien me quedo la piel arrugadita y con estrías. Todavia me sigo poniendo mucha crema con la idea de que esto va a ayudar. Y mis tetas no son las mias! ja... este verano, los dias que esté en la costa me enfrentaré al dilema de qué hacer. No tuve tiempo de comprar otra malla... Ya contaré que me suceda.
    Feliz 2012 para vos y tu familia, mucha luz y armonia para este año!!!!!!!!! besos

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  6. Mica: ¿¡dos años?! uffff yo me contentaba conque estaba terminando (poruqe era uno). Mis caderas, los huesos de mis caderas quedaron mas anchos. Claro que es similar a la adolescencia, siento que es muy clara la comparación, tenemos que reacostumbrarnos a nuestro cuerpo. Creo que lo bueno es valorar que produjo el cambio, no? rescatar que nuestro cachorro que ahora está creciendo nos cambió. Creo que lo vale...
    Gracias por pasarte! besos y feliz 2012

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  7. Me ha recorrido un escalofrío al leerte, Ce ¡Palabra por palabra!
    Si, a esto me refería el otro día en mi blog… Cuando me miraba al espejo recién parida me preguntaba ¿Quién eres tu y que has hecho con MaGiA? A los 5 meses, cuando volví a trabajar “increíblemente” de un día para otro recuperé las formas anteriores, volví al mismo peso, a la misma ropa. Aparentemente estoy igual que antes del embarazo (excepto por las arruguitas de la panza ;-)) y sin embargo… soy diferente.
    Al leerte he caído en que la diferencia probablemente está en que ahora me miro al espejo y me da igual estar más o menos flaca porque por primera vez en años ¡realmente me veo hermosa!
    Abrazos re-conociendo
    Mel, Mica, Bren leyendo vuestros comentarios me he sentido como si estuvieramos de charleta en una tarde de amigas ;-)

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