miércoles, 26 de febrero de 2014

Defenderse, defenderlo, defenderNOS

Mi tránsito por la lactancia materna fue simple, sobre todo considerando otros casos. Mi interés por la opinión ajena en cada uno de los diferentes períodos de lactancia tendió a cero. Incluso llegue a cambiar de pediatra cuando me dijo, cerca de los 10 meses del cachorro, que debía ir pensando en el destete... para pasar a leche de fórmula.

Desde entonces, y ya han pasado casi 3 años, he vivido cada etapa con toda la plenitud que he podido. Junto a mi cachorro he dado charlas y talleres mientras él dormía o se amamantaba dentro del fular. He ido de compras, limpiado, trabajado en la computadora con el tomando su ñuñu, ahora su "tete". En todo este tiempo he acompañado todas las campañas pro lactancia materna en cada oportunidad a la que tuve acceso.




Al principio volver a trabajar y amamantar fue difícil. Pero con un cachorro de casi 6 meses y la lactancia bien instaurada no encontré grandes inconvenientes, ya que además, tuve la buena suerte de que quien entonces era mi coordinadora, valoraba este hecho y me dio el tiempo necesario para poder volver a trabajar fuera de casa pero volviendo a tiempo para no tener que dar fin a la lactancia. (Ella fue una mamá ñuñu). Horario entrecortado, sí, una mañana, una tarde, trabajar a la vuelta de casa para volver por una hora, de corrida y sin comer para amantar y volverme otra vez al trabajo. Tres meses así y luego el verano y las vacaciones (cosas de la docencia). Llegar a la inclusión de alimentos sin cortar la lactancia fue genial. Incluso con el cachorro de un año, mantener la lactancia contribuyó mucho a mejorar su ingreso al jardín, también muchas otras situaciones fueron menos complejas. Y fué fundamental cuando frente a mis ausencias más prolongadas, nuestro contacto siguiera siendo intenso cuando estábamos juntos.

Pero no siempre es así. A cada mujer le tocan diferentes situaciones y a veces no se encuentran equipos de trabajo que sean empáticos con la lactancia. Y eso esta mal, muy mal. Tanto la OMS como distintos organismos y leyes de nuestro país protegen esta natural forma de alimento. Resumo:

En la Argentina, la ley Nº 20744 de contrato laboral, promulgada en 1974, y su decreto 390/76 en el artículo 197 dice:
      Toda trabajadora, madre de lactante, podrá disponer de dos (2) descansos de media hora para amamantar a su hijo en el transcurso de la jornada de trabajo, y por un periodo no superior a un (1) año posterior a la fecha del nacimiento, salvo que por razones medicas sea necesario que la madre amamante a su hijo por un lapso mas prolongado.
      En los establecimientos donde preste servicios el numero mínimo de trabajadoras que determine la reglamentación, el empleador deberá habilitar salas maternales y guarderías para niños hasta la edad y en las condiciones que oportunamente se establezcan.

Según otro texto, en el caso de las madres trabajadoras del sector público la única diferencia es que el descanso previsto es de una hora. Además, se establece la opción que la trabajadora pueda acumular la licencia diaria, ingresando dos horas después o retirarse dos horas antes de conformidad con las autoridades del organismo (art. 137 decreto 214/06).

Y ya más recientemente (2013) se sancionó la ley 26879 de "Lactancia materna, promoción y concientización publica". Lindas legislaciones a quienes nadie les da bola.

Insisto, no todos los "jefes, coordinadores o encargados" aceptan a las madres trabajadoras que amamantan y no todos dan las condiciones que están legisladas o que colaborarían con la dupla mamá-bebé. El colmo es que ni siquiera lo hace el propio estado. Pero también hay otro colmo, cuando los "jefes, coordinadores o encargados" no son hombres, sino mujeres. Mujeres y madres a cargo de un equipo, o de un grupo de personas y que no se solidarizan, no empatizan con su congénere ni facilitan el retorno al trabajo. En fin, todos se lavan las manos ante una situación tan intensa como es la excelencia de la alimentación materna para un bebe frente a la leche de formula. Y aquí se abren dos caminos:
  1. Estan las leyes: por un lado en la Argentina tenemos leyes y campañas a nivel nacional que promueven y defienden la lactancia materna hasta al menos los 12 meses del bebé
  2. No está el animó ni siquiera en otras mujeres: mujeres a cargo de mujeres, pero las primeras no son capaces de defender sus propios derechos ayudando a quienes recientemente han devenido a madres.
Sobre el primer punto. SI hay legislación y apoyo, no es tan difícil implementar trabajos de medio tiempo, reducción de la jornada o acomodar los horarios para colaborar con la lactancia. Pensemoslo, estamos hablando de la excelencia de la alimentación de una generación siguiente, de los próximos ciudadanos. Hay que tener en cuenta de que una de las principales causas del abandono de la lactancia es la vuelta al trabajo de la madre. Entonces, es importante también pensar cuán eficaz es tener legislacion que apoya y fomenta la lactancia hasta al menos los 6 meses mientras la licencia por maternidad finaliza pasados los 45 días... ¡¡¡45 días!!! Sobre esto, hay un proyecto de ley para extender la licencia por nacimiento hasta los 6 meses, como sucede en países de Europa. (Para sumar tu firma a esta campaña pinchar aqui).

Y sobre el segundo punto, estas mujeres me apenan. La mayoría de las veces, conciliar no es tan complicado. Penosamente estas mujeres que miran mal la defensa de la lactancia tienen su visión sesgada por el patriarcado, por ejemplo. Y es una lastima. Este es todo un tema, como socialmente nos llevan a pensar desde pequeñas que la mamadera es la solución a la esclavitud de la teta, como sacar la teta en publico está mal porque las tetas son para los machos (y por tanto son únicamente sexuales) y tantas cosas. Pero las tetas tienen una connotación cultural con el sexo aquí, en nuestra cultura. En realidad las tetas evolutivamente permiten que los cachorros sobrevivan y sean sanos y plenos, es por eso que en tantísimas otras culturas las mujeres no se las cubren. 

Pese a todo, tenemos que lograr el cambio social y demostrar que la lactancia no es obscena (*). La lactancia se torna una esclavitud cuando nos dejamos invadir por este pensamiento. Y aquí se entrelazan los dos puntos anteriores, sí efectivamente se fomentara y apoyara la lactancia, incluso desde el ámbito laboral, no habría necesidad de considerarlo esclavo ya que, a mi entender, habría libertad de acción. E insisto, pensemos siempre que es un derecho de dos seres: la madre tiene el derecho de dar lo mejor de si a su cachorro y el cachorro tiene el derecho a recibir la mejor alimentacion. Por lo tanto, cuando la lactancia no se protege en el trabajo, cuando no la protege la sociedad, son dos personas quienes están siendo perjudicadas. Y el perjuicio de uno de esos seres podría arrastrarse lo largo de toda su vida.

Bien, después de todo este descargo llego a otra situación. Mi querida amiga J, a quien acompañe en su defensa por amamantar a su pequeño cachorro desde un complicado principio, debió sortear infinidades de situaciones poco empáticas, de vacíos legales, de falta de apoyo social y también del grupo laboral para lograr mantener la lactancia de su pequeño hasta los 6 meses. Ella logró traspasar la indignación, se defendió como la leona que es, salió y dijo públicamente que aún necesitamos mucha ayuda para que la lactancia se mantenga, que las leyes se cumplan y que falta buena voluntad por parte de todos. Escribió una carta, que dirigió al congreso y a raíz de eso le hicieron una nota periodística excelente.


Acá esta mi amiga J en Visión 7





Para finalizar, a todas quienes lean esto, sepan que lo mejor que podemos hacer en los primeros meses de maternidad es vincularnos con otras mujeres en situaciones similares y buscar apoyo y que todas quienes decidan amamantar están en su total derecho de hacerlo y pueden acercarse a los diferentes grupos de apoyo donde las asesoraran y contendrán:
Siempre, es por el bien de los cachorros e indirectamente por el nuestro, y el de nuestra sociedad.




Teteada organizadas por Las Casildas - POZZI Fotografías


(*) LA LACTANCIA NO ES OBSCENA. En los pocos dos meses que van de este año, diversos perfiles de Facebook se vieron bloqueados temporalmente, principalmente los del grupo Las Casildas. O sea, fueron censurados por mostrar pezones de mujeres que acababan de parir o estaban amanatando. La estrechez de mente de quien vea esto así es completa a la vez que demuestra como muchas personas, sin distinción de sexo, están encerradas en su visión patriarcal. Claro, barrer con siglos de dominancia no será tarea sencilla. Por eso sumo mi apoyo a este grupo
Nota en Minuto 1





Sitios consultados:



jueves, 20 de febrero de 2014

Resumen de maternidad

Hablando en casa de mi amiga P, estaba presente su hija mayor, F. Contábamos diferentes aspectos de la maternidad: la lactancia, el parto, la panza. F, como yo misma también antes, comenta del miedo que le representa todo esto: -"No, por favor, no quiero"-. ¿Es por el temor a lo nuevo, al cambio? o es porque no nos enseñan el lado genial que la maternidad tiene, con palabras que entendamos y con valores ciertos.

Reveo su postura, que fue mi propia postura y me digo que si, que vale totalmente la pena volverse madre. Claramente es una transformación, es adquirir nuevas facetas -si alguna aun no la tenia-. Es volverse plena y total. Es tener una marca indeleble de por vida. Pero, claro, esta es la forma maravillosa de vivirlo y es así para las valientes que deciden o quieren o pueden sacarse las vendas socialmente impuestas. Para vivirlo así, hay que de alguna manera hacerse cargo de una misma y de la vida, y enfrentar amorosamente cada día.

En mi caso, reconocer al cachorro fue una demora de unas 3 horas. Sentía una mezcla de sensaciones: miedo, intriga, nerviosismo. Pero cuando lo tuve cerca, me urgía tenerlo y conocerlo. Verlo, en realidad, porque ya lo conocía.


La cesárea es dura, quizás tal vez como una mala episiotomía. No poder cargar a tu propio bebe es complicado. Responder a las exigencias sociales, con visitas y saludos, "pasármelo un rato" y todas las demás opiniones no es sencillo. En esos momentos yo solo quería paz, estar sola, en la cueva. Con los meses lo logre, pasaba mucho tiempo en camisón, en la habitación, auto confinada. Salia cuando no aguantaba mas las ganas de ir al baño. No hablaba mucho, si leía mucho. Pero era un aprender constante y un maravillarme por la fluidez de tantas cosas.




Pero también fue duro. Soportar los llantos por los gases, los dolores de las tetas congestionadas, los cambios de ropa y de pañal, las opiniones, las horas sin dormir, mis propios cambios de humor, mis propios miedos y fantasmas y llantos. Y enfrentando todo esto salí, poco a poco, fluyendo hacia el disfrute. Al final, después de transitar estos primeros meses, todo fue tan sencillo como aprender a "leer" lo que mi cachorro expresaba y necesitaba y acomodarnos a su presencia.
  

Por algún extraño motivo, en varias ocasiones tenia una certeza interna de estar haciendo las cosas de la forma natural y correcta. A la vez, debí enfrentar la incertidumbre que causas las opiniones ajenas, si. Y también aprendí a encontrarme y vi que había un vinculo entre mis estados de animo y los del cachorrito. De algún lado, tal vez intuitivo, saque conocimientos que no conocía y los implemente. Me volví madre animal. Debo reconocer, que mi cachorro no fue el primero. Tuve otros años antes: tres guacamayos, una suricata, dos tigres, un peludo, una puma, un yurumi y tres tamanduas. Claro, todos diferentes y cada uno con sus peculiaridades.

Así transite el tiempo, que fue humo y manteca. Caí en el mundo de las hormonas y aprendí. Y así pasaron los meses, hasta que volví a trabajar. Y fue bien, un poco duro, pero bien. Entonces empezó la nueva tarea: reconocerme en ese nuevo ser que ya no era el de antes, pero lo contenía. Y el cachorro cumplió un año, y dos... y todo mi ser ya no podía ser el de antes. No lo logre. Yo estaba mas quebrada por dentro que nunca antes. Era -y sigo siendo- un ser dual. La búsqueda de quien era ese nuevo yo me llevo hasta casi los dos años del cachorro. Aunque no estoy segura de que haya terminado.

Tengo un nuevo cuerpo
Tengo una cicatriz
Tengo pechos de leche
Tengo alguien que es mi felicidad diaria
Tengo un pequeñito que duerme de mi mano
Tengo deseos de estar mas tiempo en casa
Tengo ganas de disfrutar mas de la vida, de reír y de mostrarle el mundo, acompañándolo en sus descubrimientos
Tengo menos tiempo para mi (bueno, casi no tengo)
Tengo que trabajar
Tengo a alguien a quien interpretar 
Tengo a alguien a quien adoro hacer feliz
Aprendo a diario a vivir hoy

Y así estoy, siempre aprendiendo y conociéndome. Proponiéndome nuevos desafíos, contagiándome de la risa y de los sueños de ese pequeñito que supo vivir dentro de mi. 

En estos casi 3 años cambié, mi vida giró, se revolucionó de hormonas y nada puede ser igual. ¿Qué le diría a esa yo, que también es F, y que es tantas otras chicas? Volverse mamá puede ser aprender a vivir de otra manera, ese aprender de una misma, es cansarse hasta el fin del cansancio pero sabiendo que hay una sonrisa, una caricia, capaz de pagarte todo en un segundo. Ser mamá es revolucionario, desafiante y exigente. Ser mamá puede ser todo lo que te propongas que sea. 



Yo decidí que fuera algo que me atravesara, que fuera totalmente mio y así lo vivo, y lo agradezco. Con él soy feliz.

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