martes, 1 de julio de 2014

El deporte masivo y comercial

Recibí muchas etiquetas a lo largo de mi vida. Actualmente trabajo en un proyecto de ciencias, en una escuela primaria dando talleres para los chicos que quieran acercarse a la ciencia.

Soy una hija entre tres hijo de un papá megafutbolero. Nunca me etiquetaron de futbolera. Para jugarlo, quizás me parezca mas divertido que otros, siempre y cuando se mantenga en eso, un juego sin animo mas que entretenernos. A nivel personal el fútbol me significa muchas cosas. Además de eso, mi ser adulto considera muchas otras cosas sobre este deporte. Y los mundiales de fútbol no son iguales para todos. Hoy hubo partido, hoy jugó nuestra selección de futbolistas nacionales. 

Se escucha el jolgorio de fondo... nos miramos y sonreímos. "Ganamos" pensamos todos. Somos 4 de un grupo de 24. Apenas 3 chicos vinieron, sabiendo que el Club de Ciencias seguía pese al partido. Vinieron y pensaron, cada tanto parábamos la oreja para saber como seguía el mundial. A dos nos interesaba, a dos no. 

Creo que la alegría se contagia. Que es muy bueno compartir grupalmente. Que es formidable sentirse parte de un grupo, de un país. Pero ¿parar las actividades por un evento comercial y deportivo, masificándolo y potenciando más aun el comercio ("vengan vestidos para hinchar por el país" ¿no se puede, acaso, hinchar por el país con ropa normal?)?. No, no estoy de acuerdo.

También enseñamos rituales. Enseñamos gustos. A mí, esta cosa en la que se convierte un deporte no me agrada. La ceguera en que todos viven por el esfuerzo de unos pocos no me cierra. Pero son gustos. Al cachorro le enseñaron en su jardín a hinchar "vamos tina" dice. Suena dulce. Y  el juego es solo es, un juego visto desde lejos. Así esta bien. Cuando él quiera, puede jugarlo y nosotros le haremos de hinchada. Pero en el mundial esto no pasa. Te tiene que gustar mirar el partido, tenés que dejar de trabajar, de hacer cosas. No podes no estar mirando la tele. No, eso no me va. Yo tengo que estar en la escuela y por eso, aclaré, que iba a estar disponible. Asi que dí clases sin renegar o aislarme de la existencia del mundo. Estuve para quienes quisieran seguir haciendo cosas mientras otros juegan y muchísimos miran.

Dar la opción, ser amables y flexibles. Eso es genial. De los 24 que somos normalmente, muchos prefirieron no venir, pero un grupo DECIDIÓ venir y hacer otra cosa, porque este evento deportivo no es lo que más los representa. Que tengan esa opción me parece FABULOSO. En mi Club hubo charlas de ciencia y chicos que se divirtieron pensando.

martes, 10 de junio de 2014

el rompecorazones o el quemacabezas

ACTO 1

Cachorro de tres años y su mamá (yo) yendo al jardín en bicicleta (15 cuadras de recorrido).
Cachorro:- Mamá-
Yo: ¿Qué?
C:- Mamá-
Y: -¿Qué?-
C:- Mamá-
Y: - ¿Qué?-
C:-¿Mamá?-
Y: -¿Qué?-
C:- Mamá-
Y: -¿Qué?-
C:- ¡Mamá!-
Y: -¿Qué?-
C:- Mamá-
Y: -¿Qué?-
C:- Mamá-
Y: -¿Qué?-
C:- Mamá-
Y:-¿Qué?-
C:- Mamá-
Y: - ¿Qué?-
C: -un auto-
Y:....... (pasamos varios en las ultimas 5 cuadras)

ACTO 2
Cachorro de tres años y su mamá (yo) yendo al jardín en bicicleta (15 cuadras de recorrido).
C: -Mamá, está roto-
Y: -¿Qué está roto, bonito?-
C: -Mamá, está roto-
Y: -¿Qué se rompió, corazón?-
C: -Mamá, está roto-
Y: -¿Qué cosa?
C: -Mamá, está roto-
Y: -¿Qué se rompió?
C: -Mamá, está roto-
Y: -¿Qué se rompió?
C: -Mamá, está roto-
Y: -¿Qué se rompió?
C: -Mamá, está roto-
Y: -¿Qué se rompió?
C: -Mamá, está roto-
Y: -¿Qué se rompió?
C: -Nada, no esta roto-


ACTO 3
Volviendo del jardín, caminando las 15 cuadras.
C: -Mirá, ¡un árbol!
Y: -Si, que lindo árbol-
C: -Hola árbol- y va y lo abraza y vuelve a caminar y dice -¡Ahi hay otro!- con total emoción
Y: -Si, es uno de hojas ama...-
C: -Amarillas ¡y verdes!- me interrumpe, mientras admiráramos a un gingko otoñal. Y vuelve a saludar: -Hola árbol-
Había unos 12 árboles en esa manzana.


ACTO 4
Estamos hace unos 35 minutos preparándonos para salir a la clase de baile. Mil distracciones van haciendo que se haga la hora de salir sin que podamos concretar la salida. La idea es ir en bicicleta, sobre todo porque ya se acerca la hora, pero ...
C: -No, bici no. Vamos así...- y se para y camina una vuelta en "U" regresando a donde estaba.
Y: -Pero... ¡vamos en bici!-
C: -¡No, en bici no! ¡Vamos así!- dice indignado y se vuelve a levantar y camina otra vuelta en "U". Siempre va y vuelve.
Yo no entiendo que me quiere decir, él solamente repite su gesto corporal a la voz de: -vamos así-. Repitiendo en diferentes direcciones su ir y venir. Esto lo hace unas cuatro veces.
Caigo tardíamente.
Quiere ir caminando.







jueves, 24 de abril de 2014

Me siento // Soy

Este mes empezó con un evento fuerte, removedor y movlizador. Luego de muchos años, declaré como testigo en un juicio. Días antes de esto, mi compañero volvió de estar trabajando fuera de casa casi por un mes. Un poco mas atrás, mi pequeño comenzó el jardín en sala de 3.

Estar sola, luego comenzar a trabajar, luego el juicio y el trabajo... las exigencias propias y ajenas me estuvieron tensionando y de alguna manera por ellas mismas, y para poder seguir y cumplir con todo, quizas me perdí de mi.

En medio de todo esto, está él, mi único cachorro. Ya casi de tres años, el pequeño siente las ausencias y las reconoce como tales. Durante la ausencia del papá su control de esfinter se perdió. Dejó los pañales en diciembre y estuvo bien todo el verano, pero marzo fue un bochorno. En casa, conmigo, no habia mayor drama. Pero en el jardín de infantes siempre se mojaba. Y también lo hacía si salíamos de visita o si yo estaba un poco desatenta a él, preparándome para salir, por ejemplo. Todo cambió cuando llegó el papá. Esos días, entre su llegada y lo conflictivo de la proximidad del juicio el cachorro estuvo bien. Volvió a controlar esfínter sin problema. Todos felices.

Pero el juicio me movilizó mucho, reviviendo lo pasado, reencontrándome cara a cara con ese pasado lejano y triste. El juicio despabiló todo lo que había decantado y lo dejó a flote, revuelto. Todo: los amores, los dolores, las heridas, los miedos, las alegrías, el frío, las broncas, injusticias, los errores, los ataques. Ahora esta todo ahí, rondándome. La gente me dice que descanse, que ya va a pasar, pero me gustaria liquidar todo de una sola y ultima vez. No lo logro.

Y el tiempo pasa y mi vida de ahora exige sin importarle demasiado esto que me perturba. Y para seguir, sigo e ignoro. ¿Me ignoro? Posiblemente. No hubo tiempo de reposo, de distancia. No hubo tiempo de casi nada. Todo pasó y yo debí seguir respondiendo al entorno, trabajando en las clases, preparando las clases, yendo al campo, visitando familia, armando cumpleaños, preparando material, etc. Yo tampoco me dí lugar.

Y en medio de todo esto, esta él, que ahora me mira desde la distancia y no pide de hacer caca. Y a veces se hace pis. Él, que ya tiene tres años y lo siento alejarse. Pero quizas yo o alejé con todo este lío. Él, que ya es un pequeño niño, bonito y simpático y tiene una mamá demasiado atrasada en las cosas que exige el afuera de un país que tiene una inflación que se come el sueldo y nada alcanza. Él que no tiene porque entender esto, que solo necesita que esté para él, pero eso me es tan tan dificil ahora. Y me siento la peor madre del mundo por postergarlo cuando tengo que trabajar. Por estar todo el día sin verlo de 8 a 22hs. No importa que solo sea un día que pase eso, para mi es terrible esta lejanía.

Y me siento una mala madre. Porque estoy triste y nerviosa. Porque no logro relajarme y dedicarme a él como en el despreocupado verano. Porque las malditas finanzas me exigen encontrar la manera de ocupar las dos tardes que le dedicaba buscando otro trabajo. Y porque estoy tan infinitamente atrasada y autoexigida que no lo disfruto. Y cuando lo hago... esos breves momentos, soy feliz. Con mi cuerpo cansado, soy feliz con mi voz cansada, con mis restos de paciencia con él deberían ser infinitos pero no doy mas y veo que él lo está pagando.


Asi me siento y me pienso y lloro, y luego me encuentro con un video o una imagen y pienso si realmente él lo vivirá tan asi. Porque pese a todo se rie, baila, canta, dibuja, juega y lo suelo acompañar en esto. Y paseamos y nos abrazamos y besamos y dormimos juntos. Entonces dudo de mi autoexigencia, y lloro más.

Pero pese a todo esto, en este mes que duró un año, él no se ha permitido pedir de ir al baño. Y se hace encima y le causa gracia.Y esto, me duele en el alma y me enfurece matándome los restos de paciencia. Y no se qué hacer. Ya lo hablé, lo pedí, le tuve paciencia... y no se me ocurre que más. Darle tiempo, intentar conectar, relajar... pero no se si es por esto que lo hace.

Así estamos, es dificil este mes que se acaba.

martes, 18 de marzo de 2014

Asociación libre....

Recién estaba lavando los platos. Ese es uno de esos momentos en donde alguna zona del cerebro indica que hacer, casi mecánicamente. Mientras que otra parte del cerebro se relaja. Seguro que saben a qué me refiero, los pensamientos vuelan a mil cosas o cualquier cosa. Podemos repasar lo que hicimos en el día, lo que nos falta por hacer, lo que haremos al día siguiente. Pero también nos podemos poner en blanco y dejar fluir. Esta vez caí en esta situación, el ruido del agua, las sensaciones... algo me trajo una melodía antigua y la tarareé.

Esa melodía es de mi infancia, no cualquier melodía, es una canción de jardín de infantes. Una canción que estaba asociada a ciertos movimientos. Y que me debe haber gustado mucho, ya que recuerdo muy bien la melodía. Era dulce, suave, con cierta cadencia de vaivén. Pues, la letra poco y nada la recordaba.

Pero recién mientras la tarareaba y lavaba los platos me dije: "¡googleá la parte de la letra que recordás!" y lo hice, y la letra apareció y es bella.... Es de un programa de la década del 70, de Argentina. Hasta la encontré en un video donde la canta Elvira Romei en su programa "Magimundo" según leí.

Al leerla se puede suponer el baile que tiene asociado. Es simple y serena. Y es para compartir con los cachorros pequeñitos.

Por eso se las dejo aquí, quizás a alguno de ustedes también les suene como a mí. Yo ahora me voy a enseñársela con un baile un poco inventado a mi cachorro y mientras tanto, mi yo niña vuelve a danzar y jugar feliz.

YO DESCUBRÍ
Yo descubrí, yo descubrí
si me estiro para arriba, puedo crecer
y si me hago chiquitito puede desaparecer

Yo descubrí, yo descubrí
que también con una mano puedo volar
y otra mano en la cabeza me ayuda a soñar

Yo descubrí, yo descubrí
que no solo con la boca puedo decir
porque todo el cuerpo sirve para hablar y sonreír

Yo descubrí, yo descubrí
que yo solo por la vida puedo andar
que es mucho más hermoso compartir con los demás

Letra de Carlos Gianni

sábado, 1 de marzo de 2014

Motivos y cierres

En este mes deberé enfrentar una situación que viene arrastrándose desde hace unos años. Esta situación es mi fantasma personal. Surgió por defender a alguien que ocupó mi puesto de trabajo cuando yo lo dejé, al defenderla luego de lo ocurrido sentí que de alguna manera me defendía a mí misma. Esta defensa llega a su punto culmine a fin de mes.

Desde ese entonces, en todos estos años, debí sortear infinidad de situaciones y al principio, perdí el foco. Quedé concentrada en lo que había sucedido, en lo negativo del mundo, en la tristeza de lo sucedido. Mis pensamientos y actos, además de mi vida toda, se nublaron por varios meses. Me costó mucho salir y encontrar las cosas buenas y lindas, me costó volver a valorar aquello en lo que creía. Todos mis valores personales fueron repesados en la balanza interna y debí volver a pararme sobre nuevas sólidas bases.

Después de tantos años aún tengo cierta sensación de vaivén interna. Antes no tenía nada que perder, estaba sola en muchos aspectos. Pero en el transcurso de estos años las cosas han cambiado y además de mi volver a ver al mundo desde lo bello y lo valioso, desde lo luminoso, ahora tengo una luz propia y ajena. Ahora protejo a otro ser para que su propia luz brille y esa luz también me ilumina.

Pase lo que pase cuando todo este reencuentro con el pasado frío, duro y triste llegue, pese a todo, intentaré seguir protegiéndolo y sonriéndole para verlo feliz. Sin importar como terminen las cosas, intenté defender la verdad frente a todo lo doloroso de los acontecimientos. Porque algo que en lo que no pude dejar de creer nunca es que la verdad trae luz y nos hace libres, mientras que el silencio nos mantiene en la mentira y las penumbras, nos hace cómplices de las cosas mal hechas y descuidadas. La libertad es ser responsable.




Y si te cuento los motivos
que tengo hoy para vivir,
cómo te explico lo esencial
de tu existencia para mí.

Llevas la luz de mi bandera
y el don de la sinceridad,
confío más es vos
que en todo lo que pueda imaginar.

No me importa para dónde vas,
yo voy sin mirar atrás,
si te tengo por delante.
Cuando quieras caminar,
no me importa dónde vas,
quiero ser tu acompañante.

A veces pierdo los sentidos
pensando el tiempo de partir,
no quiero irme de este mundo
con mil cosas por decir.

Y sin pecar de loco ni atrevido
yo te elijo mi destino, y mi camino por seguir.
Si ya anduve solo demasiado,
quiero vivir a tu lado lo que quede por vivir.

Y no me importa para dónde vas,
si te tengo por delante.
Y cuando quieras caminar,
no me importa dónde vas,
quiero ser tu acompañante.
Y andar andando por andar,
por un camino sin final.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Defenderse, defenderlo, defenderNOS

Mi tránsito por la lactancia materna fue simple, sobre todo considerando otros casos. Mi interés por la opinión ajena en cada uno de los diferentes períodos de lactancia tendió a cero. Incluso llegue a cambiar de pediatra cuando me dijo, cerca de los 10 meses del cachorro, que debía ir pensando en el destete... para pasar a leche de fórmula.

Desde entonces, y ya han pasado casi 3 años, he vivido cada etapa con toda la plenitud que he podido. Junto a mi cachorro he dado charlas y talleres mientras él dormía o se amamantaba dentro del fular. He ido de compras, limpiado, trabajado en la computadora con el tomando su ñuñu, ahora su "tete". En todo este tiempo he acompañado todas las campañas pro lactancia materna en cada oportunidad a la que tuve acceso.




Al principio volver a trabajar y amamantar fue difícil. Pero con un cachorro de casi 6 meses y la lactancia bien instaurada no encontré grandes inconvenientes, ya que además, tuve la buena suerte de que quien entonces era mi coordinadora, valoraba este hecho y me dio el tiempo necesario para poder volver a trabajar fuera de casa pero volviendo a tiempo para no tener que dar fin a la lactancia. (Ella fue una mamá ñuñu). Horario entrecortado, sí, una mañana, una tarde, trabajar a la vuelta de casa para volver por una hora, de corrida y sin comer para amantar y volverme otra vez al trabajo. Tres meses así y luego el verano y las vacaciones (cosas de la docencia). Llegar a la inclusión de alimentos sin cortar la lactancia fue genial. Incluso con el cachorro de un año, mantener la lactancia contribuyó mucho a mejorar su ingreso al jardín, también muchas otras situaciones fueron menos complejas. Y fué fundamental cuando frente a mis ausencias más prolongadas, nuestro contacto siguiera siendo intenso cuando estábamos juntos.

Pero no siempre es así. A cada mujer le tocan diferentes situaciones y a veces no se encuentran equipos de trabajo que sean empáticos con la lactancia. Y eso esta mal, muy mal. Tanto la OMS como distintos organismos y leyes de nuestro país protegen esta natural forma de alimento. Resumo:

En la Argentina, la ley Nº 20744 de contrato laboral, promulgada en 1974, y su decreto 390/76 en el artículo 197 dice:
      Toda trabajadora, madre de lactante, podrá disponer de dos (2) descansos de media hora para amamantar a su hijo en el transcurso de la jornada de trabajo, y por un periodo no superior a un (1) año posterior a la fecha del nacimiento, salvo que por razones medicas sea necesario que la madre amamante a su hijo por un lapso mas prolongado.
      En los establecimientos donde preste servicios el numero mínimo de trabajadoras que determine la reglamentación, el empleador deberá habilitar salas maternales y guarderías para niños hasta la edad y en las condiciones que oportunamente se establezcan.

Según otro texto, en el caso de las madres trabajadoras del sector público la única diferencia es que el descanso previsto es de una hora. Además, se establece la opción que la trabajadora pueda acumular la licencia diaria, ingresando dos horas después o retirarse dos horas antes de conformidad con las autoridades del organismo (art. 137 decreto 214/06).

Y ya más recientemente (2013) se sancionó la ley 26879 de "Lactancia materna, promoción y concientización publica". Lindas legislaciones a quienes nadie les da bola.

Insisto, no todos los "jefes, coordinadores o encargados" aceptan a las madres trabajadoras que amamantan y no todos dan las condiciones que están legisladas o que colaborarían con la dupla mamá-bebé. El colmo es que ni siquiera lo hace el propio estado. Pero también hay otro colmo, cuando los "jefes, coordinadores o encargados" no son hombres, sino mujeres. Mujeres y madres a cargo de un equipo, o de un grupo de personas y que no se solidarizan, no empatizan con su congénere ni facilitan el retorno al trabajo. En fin, todos se lavan las manos ante una situación tan intensa como es la excelencia de la alimentación materna para un bebe frente a la leche de formula. Y aquí se abren dos caminos:
  1. Estan las leyes: por un lado en la Argentina tenemos leyes y campañas a nivel nacional que promueven y defienden la lactancia materna hasta al menos los 12 meses del bebé
  2. No está el animó ni siquiera en otras mujeres: mujeres a cargo de mujeres, pero las primeras no son capaces de defender sus propios derechos ayudando a quienes recientemente han devenido a madres.
Sobre el primer punto. SI hay legislación y apoyo, no es tan difícil implementar trabajos de medio tiempo, reducción de la jornada o acomodar los horarios para colaborar con la lactancia. Pensemoslo, estamos hablando de la excelencia de la alimentación de una generación siguiente, de los próximos ciudadanos. Hay que tener en cuenta de que una de las principales causas del abandono de la lactancia es la vuelta al trabajo de la madre. Entonces, es importante también pensar cuán eficaz es tener legislacion que apoya y fomenta la lactancia hasta al menos los 6 meses mientras la licencia por maternidad finaliza pasados los 45 días... ¡¡¡45 días!!! Sobre esto, hay un proyecto de ley para extender la licencia por nacimiento hasta los 6 meses, como sucede en países de Europa. (Para sumar tu firma a esta campaña pinchar aqui).

Y sobre el segundo punto, estas mujeres me apenan. La mayoría de las veces, conciliar no es tan complicado. Penosamente estas mujeres que miran mal la defensa de la lactancia tienen su visión sesgada por el patriarcado, por ejemplo. Y es una lastima. Este es todo un tema, como socialmente nos llevan a pensar desde pequeñas que la mamadera es la solución a la esclavitud de la teta, como sacar la teta en publico está mal porque las tetas son para los machos (y por tanto son únicamente sexuales) y tantas cosas. Pero las tetas tienen una connotación cultural con el sexo aquí, en nuestra cultura. En realidad las tetas evolutivamente permiten que los cachorros sobrevivan y sean sanos y plenos, es por eso que en tantísimas otras culturas las mujeres no se las cubren. 

Pese a todo, tenemos que lograr el cambio social y demostrar que la lactancia no es obscena (*). La lactancia se torna una esclavitud cuando nos dejamos invadir por este pensamiento. Y aquí se entrelazan los dos puntos anteriores, sí efectivamente se fomentara y apoyara la lactancia, incluso desde el ámbito laboral, no habría necesidad de considerarlo esclavo ya que, a mi entender, habría libertad de acción. E insisto, pensemos siempre que es un derecho de dos seres: la madre tiene el derecho de dar lo mejor de si a su cachorro y el cachorro tiene el derecho a recibir la mejor alimentacion. Por lo tanto, cuando la lactancia no se protege en el trabajo, cuando no la protege la sociedad, son dos personas quienes están siendo perjudicadas. Y el perjuicio de uno de esos seres podría arrastrarse lo largo de toda su vida.

Bien, después de todo este descargo llego a otra situación. Mi querida amiga J, a quien acompañe en su defensa por amamantar a su pequeño cachorro desde un complicado principio, debió sortear infinidades de situaciones poco empáticas, de vacíos legales, de falta de apoyo social y también del grupo laboral para lograr mantener la lactancia de su pequeño hasta los 6 meses. Ella logró traspasar la indignación, se defendió como la leona que es, salió y dijo públicamente que aún necesitamos mucha ayuda para que la lactancia se mantenga, que las leyes se cumplan y que falta buena voluntad por parte de todos. Escribió una carta, que dirigió al congreso y a raíz de eso le hicieron una nota periodística excelente.


Acá esta mi amiga J en Visión 7





Para finalizar, a todas quienes lean esto, sepan que lo mejor que podemos hacer en los primeros meses de maternidad es vincularnos con otras mujeres en situaciones similares y buscar apoyo y que todas quienes decidan amamantar están en su total derecho de hacerlo y pueden acercarse a los diferentes grupos de apoyo donde las asesoraran y contendrán:
Siempre, es por el bien de los cachorros e indirectamente por el nuestro, y el de nuestra sociedad.




Teteada organizadas por Las Casildas - POZZI Fotografías


(*) LA LACTANCIA NO ES OBSCENA. En los pocos dos meses que van de este año, diversos perfiles de Facebook se vieron bloqueados temporalmente, principalmente los del grupo Las Casildas. O sea, fueron censurados por mostrar pezones de mujeres que acababan de parir o estaban amanatando. La estrechez de mente de quien vea esto así es completa a la vez que demuestra como muchas personas, sin distinción de sexo, están encerradas en su visión patriarcal. Claro, barrer con siglos de dominancia no será tarea sencilla. Por eso sumo mi apoyo a este grupo
Nota en Minuto 1





Sitios consultados:



jueves, 20 de febrero de 2014

Resumen de maternidad

Hablando en casa de mi amiga P, estaba presente su hija mayor, F. Contábamos diferentes aspectos de la maternidad: la lactancia, el parto, la panza. F, como yo misma también antes, comenta del miedo que le representa todo esto: -"No, por favor, no quiero"-. ¿Es por el temor a lo nuevo, al cambio? o es porque no nos enseñan el lado genial que la maternidad tiene, con palabras que entendamos y con valores ciertos.

Reveo su postura, que fue mi propia postura y me digo que si, que vale totalmente la pena volverse madre. Claramente es una transformación, es adquirir nuevas facetas -si alguna aun no la tenia-. Es volverse plena y total. Es tener una marca indeleble de por vida. Pero, claro, esta es la forma maravillosa de vivirlo y es así para las valientes que deciden o quieren o pueden sacarse las vendas socialmente impuestas. Para vivirlo así, hay que de alguna manera hacerse cargo de una misma y de la vida, y enfrentar amorosamente cada día.

En mi caso, reconocer al cachorro fue una demora de unas 3 horas. Sentía una mezcla de sensaciones: miedo, intriga, nerviosismo. Pero cuando lo tuve cerca, me urgía tenerlo y conocerlo. Verlo, en realidad, porque ya lo conocía.


La cesárea es dura, quizás tal vez como una mala episiotomía. No poder cargar a tu propio bebe es complicado. Responder a las exigencias sociales, con visitas y saludos, "pasármelo un rato" y todas las demás opiniones no es sencillo. En esos momentos yo solo quería paz, estar sola, en la cueva. Con los meses lo logre, pasaba mucho tiempo en camisón, en la habitación, auto confinada. Salia cuando no aguantaba mas las ganas de ir al baño. No hablaba mucho, si leía mucho. Pero era un aprender constante y un maravillarme por la fluidez de tantas cosas.




Pero también fue duro. Soportar los llantos por los gases, los dolores de las tetas congestionadas, los cambios de ropa y de pañal, las opiniones, las horas sin dormir, mis propios cambios de humor, mis propios miedos y fantasmas y llantos. Y enfrentando todo esto salí, poco a poco, fluyendo hacia el disfrute. Al final, después de transitar estos primeros meses, todo fue tan sencillo como aprender a "leer" lo que mi cachorro expresaba y necesitaba y acomodarnos a su presencia.
  

Por algún extraño motivo, en varias ocasiones tenia una certeza interna de estar haciendo las cosas de la forma natural y correcta. A la vez, debí enfrentar la incertidumbre que causas las opiniones ajenas, si. Y también aprendí a encontrarme y vi que había un vinculo entre mis estados de animo y los del cachorrito. De algún lado, tal vez intuitivo, saque conocimientos que no conocía y los implemente. Me volví madre animal. Debo reconocer, que mi cachorro no fue el primero. Tuve otros años antes: tres guacamayos, una suricata, dos tigres, un peludo, una puma, un yurumi y tres tamanduas. Claro, todos diferentes y cada uno con sus peculiaridades.

Así transite el tiempo, que fue humo y manteca. Caí en el mundo de las hormonas y aprendí. Y así pasaron los meses, hasta que volví a trabajar. Y fue bien, un poco duro, pero bien. Entonces empezó la nueva tarea: reconocerme en ese nuevo ser que ya no era el de antes, pero lo contenía. Y el cachorro cumplió un año, y dos... y todo mi ser ya no podía ser el de antes. No lo logre. Yo estaba mas quebrada por dentro que nunca antes. Era -y sigo siendo- un ser dual. La búsqueda de quien era ese nuevo yo me llevo hasta casi los dos años del cachorro. Aunque no estoy segura de que haya terminado.

Tengo un nuevo cuerpo
Tengo una cicatriz
Tengo pechos de leche
Tengo alguien que es mi felicidad diaria
Tengo un pequeñito que duerme de mi mano
Tengo deseos de estar mas tiempo en casa
Tengo ganas de disfrutar mas de la vida, de reír y de mostrarle el mundo, acompañándolo en sus descubrimientos
Tengo menos tiempo para mi (bueno, casi no tengo)
Tengo que trabajar
Tengo a alguien a quien interpretar 
Tengo a alguien a quien adoro hacer feliz
Aprendo a diario a vivir hoy

Y así estoy, siempre aprendiendo y conociéndome. Proponiéndome nuevos desafíos, contagiándome de la risa y de los sueños de ese pequeñito que supo vivir dentro de mi. 

En estos casi 3 años cambié, mi vida giró, se revolucionó de hormonas y nada puede ser igual. ¿Qué le diría a esa yo, que también es F, y que es tantas otras chicas? Volverse mamá puede ser aprender a vivir de otra manera, ese aprender de una misma, es cansarse hasta el fin del cansancio pero sabiendo que hay una sonrisa, una caricia, capaz de pagarte todo en un segundo. Ser mamá es revolucionario, desafiante y exigente. Ser mamá puede ser todo lo que te propongas que sea. 



Yo decidí que fuera algo que me atravesara, que fuera totalmente mio y así lo vivo, y lo agradezco. Con él soy feliz.

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