miércoles, 15 de agosto de 2012

educa-ando

Entre mis tantas facetas, me gusta decir que intento ser educadora. Y lo intenté y no me sale. No puedo dar un curso de algo que no sienta, en lo que no crea.

Cuando estoy contando algo que lo demás deben saber, busco transmitirles lo que me gusta o fascina de ese tema. Me es imposible no hacerlo. No sé si soy buena, pero le pongo ganas. De alguna manera hablo desde el corazón. Siempre busco mejorar, aprender de los demás. Porque en definitiva, me gusta compartir lo que disfruto. Y no creo que educar sea solamente hablarle a un cerebro. Sé que hay un otro ahí frente a mi, escuchando. Y que ese otro siente, percibe, recuerda y piensa. De mi experiencia aprendí que las cosas que más recuerdo, son esas enseñanzas en las que le hablaron a mi ser integral. En donde mente, cuerpo y corazón estuvieron involucrados. Los detalles solamente cerebrales están difusos. No alcanzan la misma intensidad.

Actualmente trabajo en escuelas primarias y me da pena escuchar a muchos, muchos maestros y directivos y padres. Maestros que se olvidan de las diferencias individuales, que sólo contemplan la masa de los no iluminados (a= sin, Lumni=luz). Grupos enormes encerrados, quietos, incómodos, con horarios sin contexto fisiológico, acostumbrados a los maltratos, las burlas y la discriminación. Hablo en general, también he conocido maestros amorosos.

Este lunes que pasó fue el estreno mundial de una película en donde se plantea porque la educción tradicional es como es y cuenta también sobre todas las otras escuelas pedagógicas que existen, chiquitas, elitistas pero que contemplan las libertades individuales, el respeto, los ritmos biológicos. La película se llama "LA EDUCACIÓN PROHIBIDA" y puede verse o descargarse de http://www.educacionprohibida.com/

Uno de los temas a resolver en mi maternidad es este ¿Cómo, dónde, de qué manera voy a educar a mi cachorro?


lunes, 6 de agosto de 2012

Contacto, lactancia y porteo: su relación con la cultura

Como algunas otras veces, les traigo un artículo muy interesante que encontré en otro blog (unamaternidaddiferente). Me parece que los datos que muestra son muy interesantes y dan para pensar y decidir


Cuando el susodicho llegó a casa en una época pre-semi-mundanza veraniega, no me dio tiempo a hacerle mucho caso, pero me llamó la atención lo "tochazo" que era y la seriedad de la edición. No en vano se titula "Lactancia Materna. Una guía para la profesión médica" y, ya se sabe que todo lo que suene a medicina tiene que ser serio y muuuuy trascendental.

Luca Galuzzi, via Wikimedia Commons
En fin, que no es que me lo haya leído de cabo a rabo... Ya tendré tiempo. Pero lo he estado ojeando y leyendo las partes que me han ido resultando interesantes. En el capítulo del "Impacto psicológico de la lactancia materna", me llamó especialmente la atención el apartado sobre contacto corporal y tradición cultural, sobre todo porque sabía que les iba a gustar mucho a algunas de mis senseis en esto de la lactancia (y si ya lo sabíais, por lo menos me he acordado de vosotras).

A lo que iba, que me pierdo por las ramas. En este apartado, Lawrence & Lawrence (que no es sólo el Lawrence, es que, además, es Lawrence al cuadrado) afirman que, en la mujer, el comportamiento de la lactancia materna es muy variable entre las distintas culturas, que reglamentarizan tanto el inicio com la frecuencia y la finalización de la lactancia materna en función de las creencias, actitudes y valores que componen cada cultura.

El grado de contacto corporal que permite una cultura dada estalbece una diferencia fundamental entre las diferentes culturas. Simpson-Herbert ha descrito el grado de contacto corporal madre-lactante como la distancia física y social que las mujeres mantienen con respecto a sus hijos recién nacidos. La distancia física se contempla como un reflejo de la distancia social aprobada por la cultura correspondiente.
Así pues, las distintas culturas establecen distintos patrones "adecuados" para sostener al bebé: en brazos, en portabebés, en una cuna o un carrito, etc. La manera de vestir del recién nacido y de la madre (tipo y cantidad de ropa y posible aceptación de la exposición de la mama), el lugar donde debe permanecer cuando no es sostenido en brazos (cuna, carrito, hamaca, suelo,etc.) y el sitio donde debe pasar la noche (cama paterna, cuna, otra habitación) también son aspectos determinados culturalmente que influyen en la lactancia materna, sobre todo en la frecuencia y la duración de las tomas.                          De Ernst Krause, via Wikimedia Commons



El efecto del aumento del transporte del lactante fue evaluado por Hunziker y Barr en un grupo de mujeres primíparas de Montreal que daban de mamar a sus hijos. Se ha señalado que en las sociedades industrializadas el patrón del llanto de los lactantes normales aumenta hasta las 6 semanas de edad y se continúa con una disminución del mismo hasta los 4 meses, cuando la mayor parte del llanto se produce a última hora de la tarde. Los investigadores hicieron que las familias del grupo de estudio incrementaran el sostenimiento o transporte de los lactantes en los brazos o en un portabebés durante un mínimo de tres horas diarias, mientras que los lactantes del grupo de control permanecían en la cuna o sentados a la vista. A las 6 semanas se detectó un llanto significativamente menos (43%) en los lactantes "sostentidos", especialmente durante las últimas horas de la tarde. Se
observaron diferencias similares, aunue menores, a las 4, 8 y 12 semanas.

También menciona el estudio de Cunningham et al. en el que proporcionaron portabebés o asientos infantiles de plástico a un grupo de mujeres de Nueva York de nivel económico bajo y cuyas conclusiones constataron que los bebés transportados en portabebés mantenían una sujección de mayor seguridad que los colocados en el asiento. No se observaron diferencias significativas en el tipo de alimentación, por lo que los autores no detectaron ningún efecto del porteo en la lactancia. Aún así, "su conclusión fue que en los grupos de nivel económico bajo la relación madre-lactante mejora con el uso tempranos de portabebés y con el contacto cómodo".

Finalmente, y antes de pasar a la reflexión sobre el colecho, el libro menciona un estudio antropológico de Whiting en el que estudió cómo 60 grupos sociales enfocaban el contacto corporal madre-lactante. En función de sus observaciones, clasificó las distintas culturas en niveles de contacto corporal intenso o escaso, según la siguiente tabla:



De Steve Evans (Bangladesh, India), via Wikimedia Commons


N. del B. (Nota del Blogger): He cambiado los términos "bolsas" y "bolsas blandas" por portabebés. Supongo que en inglés el término utilizado es "pouch", nombre de un tipo de portabebés, pero también término con el que se designa a la bolsa de los marsupiales (como los canguros).

sábado, 4 de agosto de 2012

Un año de blog

Hoy, hace un año atrás comenzaba esta aventura.

Hacía unos 4 meses que era mamá. Ya estábamos usando el fular, los pañales lavables, con teta a demanda.

En esos 4 meses leí muchos blogs, muchas entradas y pensamientos de otras mujeres en situaciones similares a la mía. Uno de los primeros blogs que leí fue Tenemos Tetas. De ese di con otros, que a su vez me llevaron a varios más y me fui perdiendo en el mundo de los blogs, leyéndolas, aprendiendo, sintiéndome acompañada en esta novedad de ser maternante.

Muchas sensaciones en mi cabeza inundada de hormonas, pensamientos locos, libros que iba consiguiendo, noches de llanto, días de llanto, cansancio, mal dormir, bien dormir, mal comer, nervios, alegrías, visitas, soledades, desentendimientos, desencuentros y encuentros con reconocimientos. Cambios. Eso, los primeros meses fueron tiempos de cambio. Y mi cabeza no daba más. Necesitaba volcar todos los pensamientos, hasta los más locos. Volcarlos y que quedaran registrados. Para ofrecer mi búsqueda y mis hallazgos a las otras mujeres que podían llegar a tener alguna búsqueda similar. Así, a los 4 meses de mi cachorro nació mi blog. Esta ventanita a mi, a mi familia, a mi vida, a mi ser.


Ya le di toda una vuelta al sol y todavía tengo cosas escritas a medias desde ese inicio, quizás algunas vayan decantando y vean la luz. Otras quedarán. Pero surgirán nuevas.

Me parece raro esto. Compartir sensaciones pero muchas veces escribir para mi, para ordenarme, para recordarme. También por eso tantos enlaces. Todo lo lindo que encuentro o que leo lo enlazo. Quiero unificar todo, encontrarle el sentido y la relación.

Y en este tiempo que pasó, también pasaron ustedes. Vos que estás leyendo. Se sumaron seguidores, visitas y lecturas, comentarios, surgieron amistades y compañerismos. Y mi tribu, mi manada se armó y está ahí, cual red de trapecista. Y es una alegría saber que están, que siguen y acompañan. Se los agradezco de corazón. Gracias por acercarse y leer, por opinar y sostener.


miércoles, 1 de agosto de 2012

Pachamama


JALLALLA PACHAMAMAAAA!!!!

1 de Agosto: Día de la Pachamama en Argentina

La Pachamama-Madre Tierra, es la diosa femenina de la tierra y la fertilidad, una divinidad agrícola benigna concebida como la madre que nutre, protege y sustenta a los seres humanos.

En la tradición incaica, es la deidad de la agricultura comunal, fundamento de toda civilización y el Estado Andino. Es la más popular de las creencias mitológicas del ámbito incaico que aún sobrevive con fuerza en las provincias del noroeste argentino.

Se celebra su día alimentando a la tierra, para ello se entierra una olla de barro con comida cocida, junto a hojas de coca, alcohol, vino, cigarros y chicha, etc.



"En el altiplano andino, mama es la Virgen y mama 
son la tierra y el tiempo.
Se enoja la tierra, la madre tierra, la Pachamama, 
si alguien bebe sin convidarla.
Cuando ella tiene mucha sed, rompe la vasija y la derrama.
A ella se ofrece la placenta del recién nacido, enterrándola entre las flores, para que viva el niño; 
y para que viva el amor, los amantes 
entierran cabellos anudados.
La diosa tierra recoge en sus brazos a los cansados 
y a los rotos, que de ella han brotado, 
y se abre para darles refugio al fin del viaje. 
Desde debajo de la tierra, los muertos la florecen"
E. Galeano

Ñuñu, amamantar, lactancia, leche materna...

Hoy comienza la semana mundial de la lactancia materna. Es del 1 al 7 de agosto. Diversas entidades organizan distintas acciones a fin de divulgar y fomentar la importancia de dar de mamar al bebé. Incluso, la OMS emitió un comunicado advirtiendo que sólo 1/3 de los bebés de todo el mundo toman la teta durante los primeros seis meses de vida (ver nota). No entiendo nada... ¿qué pasa que lo natural es lo raro?

A ver, somos mamíferos. Gestamos como cualquier mamífero placentario, parimos como tales (o en condiciones peores, tristemente). ¿Por qué no somos capaces de darle nuestra leche a los cachorros de nuestra especie? Es muy triste esta noticia. También me da pena que tenga que haber una semana de la lactancia materna para recordarnos cosas básicas.

Pero ahora que recuerdo, es normal que los cachorros crezcan a mamadera, ¿no? Es lo que se ve en la calle, en la plaza, en las fotos de muchas de mis amigas que veo por FB. Ese es el "surco" que nos marca la sociedad. ¿Nos quedamos sin leche, no tenemos ganas de brindarnos a nuestros cachorros, le hacemos caso ciegamente a la imposición del horario? ¿nos maltratan psicológicamente y nos doblegamos y le damos leche de fórmula frente al temor de que nuestro cachorro siga bien pegadito a una curva de crecimiento estándar? Todo esto puede ser cierto. También es cierto que para las madres de la era plástica, es más fácil abrir un tetrapack, limpiar una mamadera, calentar la leche y ofrecer el contenido que ponerse a amamantar. Tengo una mezcla de bronca y tristeza.

En kolla dar el pecho es ñuñu, en alguna lengua africana es nyonyo. El cachorro también lo entiende así. Para él hay ñuñu cada vez que lo necesita, yo no siento que esto me ate a él o me impida hacer cosas.

Dar de mamar es uno de los regalos mas bellos que me dió mi cachorro. Jamás supuse todo lo lindo que implica esta conexión. Siempre me dio pudor ver amamantar. Nunca me planteé hasta cuándo era necesario dar la teta o por qué. Lo aprendí de mi cachorro, de mi experiencia. Lo vivencié y me maravilló. Es tan sencillo, está siempre lista, con la temperatura ideal, disponible, nutritiva, sabrosa. Me ayudó a bajar de peso sin problemas. Es económica y limpia.

Sé que hay quienes quieren o quisieron amamantar y no pudieron hacerlo todo el tiempo que quisieron. A veces esto pasa por influencias externas, y es triste que esto sea así. Pero no voy a contar lo que le pasó a alguien más, sino lo que yo viví.

Pues bien, la placenta mal ubicada nos llevó a elegir una clínica cheta con servicio hospitalario de hotel de lujo. Había leído sobre cómo amamantar, sabía de la bajada de leche, me había preocupado por no tener los pezones invertidos, por que no tuviera la piel demasiado sensible. Llegó el momento de la primera mamada, fue increíble, fuerte y raro. Si, extraño. Una sensación que no puedo transcribir con palabras pero la recuerdo con dulzura.

La bajada de la leche dolió. Pero lo más doloroso fue recibir a algunas de las puericultoras de la clínica. Bestias terribles y desconsideradas, de trato bruto y poco empático. Fueron varias, por que la modalidad de la clínica es así, a cada rato entra y sale gente, que muchas veces no sabés ni quién es. Pero hubo una en especial, una de las primeras, que me tocó con las manos frías y estiró mis pezones sensibles como si yo no tuviera sistema nervioso, pellizcándome sin pudor. Para explicarme de mala manera cómo tenía que ser. Sufrí, lloré por dentro. No entendía por qué me tenía que lastimar así, a propósito. No dejé que me tocaran más. No las quería ver más. A ninguna, por las dudas. Hubo otras, más amables, suaves y cordiales. Sin embargo todas me decían algo que me sonaba raro "la lactancia tiene que ser a demanda. Cada dos horas, le das 20 minutos". Y yo asentía.

Los primeros días en casa hay muchas a preocupaciones: si gana peso o no, ¿le estaré dando bien?, me contracturo, llora mucho, duerme mucho, no eructa, etc. Son ajustes típicos. Pero entre todo esto, yo tenía en la cabeza lo que me habían dicho "a demanda, 2hs, 20min".

La rutina en casa era más o menos así: reloj con alarma para no pasarme ninguna teta, estres, despertar al cachorro para que tome 20 minutos, pero a veces no tomaba 20 minutos! estres! despertar al cachorro dormido mientras tomaba la teta para que tome la teta, mas estres, se me pasaba la hora en el intento, se corría el horario de la próxima... aaaaaaaahhhhhh

En los controles, el cachorro estaba siempre un poco por debajo del peso estándar. Fuimos dos veces a controlarlo con el neonatólogo. La ultima vez me pidieron que les mostrara cómo le daba el pecho, para que verificaran que la posición era la correcta. Me llenaron de miedos, me hicieron dudar de mi capacidad de amamantar y me volvieron a repetir lo mismo  "a demanda, 2hs, 20min".

Nos volvimos a casa y a mi me salió la científica y dije basta, mientras me aclaraba cosas que ya sabía. Una curva de crecimiento es un parámetro, es un promedio, 100 gramos por debajo no es tanto si viene ganando peso constantemente y está bien en todo lo demás. Ahí comencé un camino más intuitivo. El paso siguiente fue la ruptura definitiva de esa incoherencia que me habían remarcado las puericultoras de la clínica cheta. Harta y estresada por seguir el reloj y sus alarmas y no pasarme ninguna teta un dia me dije "a demanda es cuando el cachorro pide teta. Despertarlo porque el reloj dice que es la hora no es a demanda". A partir de ahí, la lactancia se convirtió en un acontecimiento feliz y disfrutable. Ahí entendí la maravilla de poder alimentar con el propio cuerpo.

Hoy hace ya 1 año, 3 meses y 3 semanas que mi cachorro crece a pura teta (bueno, ahora también come comida). Es algo que nos acompaña y que no quiero reemplazar por nada. Me parece magnifico como nos ayuda a conectarnos y tranquilizarnos. Es nuestro momento.

Incluso recientemente, ya sin los fantasmas de esas puericultoras, tuve que defender nuestra lactancia frente a una pediatra. Esta médica me dijo que al año tenía que terminar la lactancia ¿para alimentarlo con leche de fórmula? Eso no es más sano, ni más nutritivo, ni más económico, ni sencillo. Y vuelvo a pensar lo que escribí al principio, somos mamíferos, nuestros bebés toman de nuestra leche hasta el destete. Luego del destete no más leche. No existe ningún otro mamífero que consuma leche en estadío adulto. Lo raro es que los humanos no recordamos cuándo es nuestro tiempo natural de destete.La lactancia la vamos a terminar cuando nosotros lo determinemos, es algo nuestro. Somos el cachorro y yo.

Bueno, para defender todo esto, para estimular a que otras mujeres madres se salgan del surco social del consumo y la mala recomendación médica es que se hace la semana mundial de la lactancia materna.

Dar el pecho, amamantar, que tome la teta, alimentarlo de mí, es lo que todo cachorro necesita de su mamá. Porque somos mamíferos, tan sencillo como eso.
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