sábado, 1 de marzo de 2014

Motivos y cierres

En este mes deberé enfrentar una situación que viene arrastrándose desde hace unos años. Esta situación es mi fantasma personal. Surgió por defender a alguien que ocupó mi puesto de trabajo cuando yo lo dejé, al defenderla luego de lo ocurrido sentí que de alguna manera me defendía a mí misma. Esta defensa llega a su punto culmine a fin de mes.

Desde ese entonces, en todos estos años, debí sortear infinidad de situaciones y al principio, perdí el foco. Quedé concentrada en lo que había sucedido, en lo negativo del mundo, en la tristeza de lo sucedido. Mis pensamientos y actos, además de mi vida toda, se nublaron por varios meses. Me costó mucho salir y encontrar las cosas buenas y lindas, me costó volver a valorar aquello en lo que creía. Todos mis valores personales fueron repesados en la balanza interna y debí volver a pararme sobre nuevas sólidas bases.

Después de tantos años aún tengo cierta sensación de vaivén interna. Antes no tenía nada que perder, estaba sola en muchos aspectos. Pero en el transcurso de estos años las cosas han cambiado y además de mi volver a ver al mundo desde lo bello y lo valioso, desde lo luminoso, ahora tengo una luz propia y ajena. Ahora protejo a otro ser para que su propia luz brille y esa luz también me ilumina.

Pase lo que pase cuando todo este reencuentro con el pasado frío, duro y triste llegue, pese a todo, intentaré seguir protegiéndolo y sonriéndole para verlo feliz. Sin importar como terminen las cosas, intenté defender la verdad frente a todo lo doloroso de los acontecimientos. Porque algo que en lo que no pude dejar de creer nunca es que la verdad trae luz y nos hace libres, mientras que el silencio nos mantiene en la mentira y las penumbras, nos hace cómplices de las cosas mal hechas y descuidadas. La libertad es ser responsable.




Y si te cuento los motivos
que tengo hoy para vivir,
cómo te explico lo esencial
de tu existencia para mí.

Llevas la luz de mi bandera
y el don de la sinceridad,
confío más es vos
que en todo lo que pueda imaginar.

No me importa para dónde vas,
yo voy sin mirar atrás,
si te tengo por delante.
Cuando quieras caminar,
no me importa dónde vas,
quiero ser tu acompañante.

A veces pierdo los sentidos
pensando el tiempo de partir,
no quiero irme de este mundo
con mil cosas por decir.

Y sin pecar de loco ni atrevido
yo te elijo mi destino, y mi camino por seguir.
Si ya anduve solo demasiado,
quiero vivir a tu lado lo que quede por vivir.

Y no me importa para dónde vas,
si te tengo por delante.
Y cuando quieras caminar,
no me importa dónde vas,
quiero ser tu acompañante.
Y andar andando por andar,
por un camino sin final.

4 comentarios:

  1. Es muy rara y difícil la situación en la que nos coloca la maternidad con respecto al trabajo, porque es eso, ahora ya no somos tan dueñas de nuestro destino, de nuestros aciertos y decisiones depende que nuestros hijos tengan comida, ropa, que les podamos satisfacer sus necesidades personales, que tenga obra social... así que todo adquiere otra dimensión. Estoy en una situación que puede ser parecida, siempre al punto de explotar en mi trabajo, y negándome ese placer por el hecho de no poder perderlo... y viendo como compatibilizar eso con mis ideas morales... y no siempre es fácil, porque por otro lado no puedo quedarme quieta ante lo que considero injusto, creo que eso también es un aprendizaje para nuestros hijos, saber que tienen una madre que lucha.
    Un abrazo grande, y sí que es una situación difícil.

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    Respuestas
    1. Hola Irene!
      tal cual, ya no somos dueñas exclusivas de nuesrto destino...
      Es una tarea dificil, es exigente hacia nosotras y hasta desequilibrada.
      Por eso el desahogo, por eso a veces la alegria y tambien el llanto. Pero a respirar hondo, a conciencia y seguir, que mirarles las sonrisas y dedicarles los ratos libres es lo mejor que hay!
      gracias por pasarte!
      un beso grande!

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