martes, 31 de diciembre de 2013

Fin de un año

Hoy el calendario dice que es 31 de diciembre y en Buenos Aires aun faltan horas para que el día, este ultimo día del año termine. Un año es un ciclo completo, es una vuelta alrededor del sol. En realidad no termina nada, ya que los círculos no tienen inicio ni fin. Lo que termina es nuestra manera de contar el viaje.

Porque cada año es eso, un viaje. Y en estos últimos 365 vueltas sobre nosotros dimos, también, una vuelta alrededor del sol. Y yo escribí poco, pero pensé mucho. Y cada día noche pensé y me dicte cosas que nunca llegue a escribir porque este tiempo preferí dedicarme a mirar crecer al cachorro, a pintar con él, a bailar y a cantar, a regar y mirar dibujos, a leer e imaginar. Este ciclo que pasa aprendí a que el tiempo en el que él está creciendo es único e irrepetible y que todo lo demás puede y debe estar en otro plano, que puede postergarse, pero que los instantes que pasan para estar juntos con él creciendo y enamorándose del mundo no vuelven. Por eso este año me mantuve mas callada.
Ahora, ya de vacaciones del trabajo y con mas disponibilidad de tiempo, quizás me asome por esta ventana a volcar algunas de las cosas que me pasaron o pensé.
Porque este ciclo me deja el aprendizaje de doula con el lujazo de Michel Odent y la luminosa Liliana Lammers. Porque salí de mi zona de confort y me fotografiaron. Porque afronte soledades, desesperanzas, alegrías infinitas y reencuentros.

Esta nueva vuelta al sol no nos trae nada. Yo no espero que venga nada, se que todo se escribirá según yo sienta. Por eso valoro los aprendizajes que me da la vida con mi cachorro. Igualmente, les deseo a todos ustedes un buen comienzo de esta nueva vuelta y que tengan la energía para enfrentarse a la vida, con la mirada luminosa y una sonrisa en el alma.

CHIN CHIN


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