domingo, 22 de julio de 2012

Retomando...

Y se fue la primer parte del año. Cómo buen seguidora del ciclo, el otoño y el invierno me llamaron a retraerme. Estuve en mi, me autoindagué, hice malabares con mis clases a la noche, mis clases durante el día, los viajes por las evaluaciones de impacto, los eventos de sensibilización... en el medio, mi cachorro. Atravesándolo todo, mi cachorro. Con mi cachorro, los virus. Fueron meses complejos, a veces solitarios, angustiantes, felices, fuertes, revoltosos. ¡Cómo hice? Nunca lo sé.

Tengo muchas cosas atragantadas por escribir, tantas que se me chocan los dedos para escribir más rápido. Mi cabeza encierra todas las palabras que no escribí en estos últimos meses por falta de tiempo. En realidad, tiempo tuve, solamente decidí y me vi forzada (según el caso) en estar a disposición de mi cachorro.

Pero quiero retomar escribiendo sobre otra cosa. Cosas que me están dando vueltas cual fantasma y que me causan cierta angustia.

Mi cachorro crece sano, a teta y comida sana. Va unas pocas horas a un lindo jardín. Yo estoy fuera de casa por trabajo dos días y una mañana y también me toca trabajar en casa bastantes veces. El cachorro nunca se había enfermado hasta que entró al jardín. Y ahí -bueno, tampoco es por hecharle la culpa al lindo jardín, sólo repito lo que dicen todos- en el jardín se a traído a casa varios amigos virales que me mantuvieron junto a él varias ocasiones. Lo genial de mi trabajo estable, es que me da el tiempo para atenderlo y quedarme en casa sin preocupaciones. Sin embargo, estas interrupciones laborales (que algunas veces fueron largas) me llevaron a pensar que quizás este trabajo ya no era el indicado para mí. Dos días enteros dedicada mentalmente a otra cosa, dos días que en realidad debo planificar un día antes. O sea que son tres días en los que mi cabeza debe estar fuera del que ahora es mi centro. Las clases nocturnas son mas rutinarias, a lo sumo si no la modifico, doy la del año anterior, no me ocupan espacio mental.

Primer duda que me surgió ¿tengo muchos trabajos? Creo que sí...
¿Debería dejar alguno? quizás...
¿Cuál? el de mas horas!... pero es el que me da lo que necesito para vivir!
Entones....

y ahí me quedé. No pude avanzar. No es que no quiera trabajar mas. Lo que siento es que mi cabeza tiene una disponibilidad muy acotada para ocuparse de otras cosas que no sean el cachorro. Por lo cual, necesito trabajos en los que pueda estar en "piloto automático" y mi trabajo estable... yo no logro funcionar así ahí. Uf. Esta situación que cuento ahora, me generó muchisima angustia. Le di tantas vueltas, tantísimas y no llegué a ninguna decisión. Saqué cosas en claro, muchas. pero aún no logro dar vuela la página.

Lo raro es que este embrollo se fue expandiendo. De a poco, entre teta y termómetro, visita al médico, me fui dando cuenta de que había perdido no sólo el control de mis horarios laborales, sino también de mi casa, de la comida, de mi higiene, del orden. Y colapsé. De repente todo era un torbellino que no podía manejar, yo caía y caía. Entre visita al médico, esperar al kinesiólogo, intentar que coma, que duerma yo me desvanecía. Volver al trabajo y dejar todo patas arriba me estresaba más. En estos meses no logré llegar en horario a casi ningún lado. Entonces entendí que la insatisfacción que tenía con mi trabajo era debido a que eso, sólo eso era lo único que estaba haciendo la "yo cecilia sin cachorro". Y que este trabajo que tengo no la satisface al 100%, porque no tiene mas tiempo de hacer todo lo demás que hacía antes. Por eso la "yo cecilia sin cachorro" necesita cambiar de trabajo. Porque necesita volver al hogar, a conectarse con ella y relajarse, de a poco. Distenderse, volver a expresarse. Al final de cuentas, la "yo cecilia sin cachorro" estaba reapareciendo con lentitud, queriendo hacerse lugar junto a la "cecilia del cachorro".

En definitiva, esta crisis que atravieso o atravesé es la crisis por volver al trabajo de toda puerpérea. Sólo que a mí, me tocó sobre el final. Entonces, ahora sé que ya me convertí definitivamente en "la mamá del cachorro".

6 comentarios:

  1. Uf, es muy difícil el tema laboral. Cuando nació mi primer hija, junté todo mi coraje para salir a trabajar. Odiaba dejarla en casa, pero también me gustaba llegar al trabajo, ver gente, charlar de otra cosa que no fueran pañales y tetas y noches sin dormir. Con mi segundo chiquito, ya no quise salir a trabajar más. Hoy por hoy trabajo lo mínimo e indispensable, dejé trabajos, trabajo a desgano por el simple metal, y eso tampoco está bueno, porque era una enamorada de lo mío. En fin, que no hay solución que me satisfaga. Ves? no estás sola!
    Un abrazo grande!

    ResponderEliminar
  2. Hola Irene!
    si, al leerte veo y comprendo que no estoy sola. Es dificil, no? sobre todo por la mirada ajena. Aunque, repensandome, tmabién se hace difícil por mi mirada juzgadora de antes de ser mamá. Pero bueno, la realidad es que necesitamos el metal, como decís, para vivir. Y creo que es bueno encontrar algun equilibrio interno y solamente trabajar para vivir, y dejar el resto para ser feliz y disfrutar a los cachorros.
    Gracias por pasarte!
    Beso!

    ResponderEliminar
  3. Hola Ce! Bueno, aunque aún no hayas tomado una decisión, se ve que muchas cosas han salido y las has dejado salir. Creo sin duda que encontrarás la forma, la manera que los haga más felices, creo que vas a sentir ese "clic" interno que te dice que estás en lo correcto.
    Es muy loco el regreso al mundo productivo, en mi caso, que laburo desde los 5 meses CON Luca, lo que sentí no fue tanto la demanda mental, porque el laburo es como vos describís se puede hacer en piloto automático, pero salir al mundo, a otro ritmo, otra velocidad, a cumplir horarios, a subirse a colectivos, fue todo un shock, lo que me hizo el pasaje mucho más sutil, fue que siempre tuve a centímetros de mi cara los ojos de Lu. Estando con él la burbuja donde estábamos nosotros dos, no se ha pinchado, simplemente se traslada de locación ;)
    Para mi al maternar, al transformarnos en madres, nuestra personalidad, nuestras características, deseos, intereses, aspiraciones, todo lo que construimos hasta el momento sufre un gran sacudón, a veces es tan extremo que prácticamente nos reconstruimos de cero, en otras ocasiones se amalgaman nuestro antiguo ser con el nuevo y practicamente desconocido. Yo siento que la clave, está en respetar los tiempos de cada una y de cada bebe (cuando salir al mundo, cuando volver a enfocarse en "otra cosa" que no sea el bebe, cuando recuperar un poco de tiempo de una, etc) estar conectada con el deseo y guiarnos por él.

    Beso enorme, a no desesperar, seguí afinando la puntería que en cualquier momento le das al blanco.
    Besote!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola!
      gracias por pasarte!
      es ciero, estoy madurando una decision y me está llevando un tiempo. Mi laburo actual no se puede hacer en piloto automático, trabajo con chicos y requiere que esté siempre atenta a lo que surge para poder conducir la actividad. Esto es lo que no me cierra.
      Sobre la burbuja, tenes toda la razon, es asi. Mantenerse en ese contacto yseguir con los tiempos mientras el mundo se ajetrea alrededor nuestro es algo unico.
      Maternar así, con este apego, es un sacudón. Conozco mamás que no se transformaron ni se sacudieron. Es triste esto, mamas de plástico que no dan ni la teta. Pero nosotras no somos asi, nosotras estamos aprendiendo mucho sobre nosotras, sobre nuestros cachorros. Dejar guiarnos y respetarnos, como decís, creo que es volver a nuestra parte más instintiva.
      En fin, a seguir en este camino hermoso y buscar el equilibrio
      Un gran beso!

      Eliminar
  4. Hola Ce, me alegra leerte nuevamente! Lei tus dos posts hace unos dias, pero no habia comentado. Yo me siento privilegiada por no tener la obligacion de salir a trabajar las nueve horas de antes de ser mama. La verdad, me duele la panza de solo pensar en tener que separarme de mi hija todos los dias tantas horas y tener que buscar al cuidado de quien dejarla. Para mi mi nuevo rol me trajo una nueva identidad, me sacudio como bien dice Flor (siempre tan clara!) y me replantee muchas cosas, especialmente sobre lo laboral y profesional. Pero tampoco me resulto facil "dejar de trabajar tantas horas" (trabajo algunas poquitas desdecasa, pero cuando yo quiero), si bien disfruto mucho con mi hija (tengo algunos momentos en los que la demanda me agobia, pero son muy pocos en comparacion de todo lo que compartimos juntas), el afuera influye en mi, la sociedad, mi entorno, mis amigos (que encima no son padres, siento que al igual que mi yo anterior no pueden comprender muchas cosas), y hasta mis propios mandatos y prejuicios.
    Deseo que encuentres tu equilibrio, donde todos en tu familia, esten bien. Besotes!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Gi!!
      Es un tema el de salir a trabajar o no hacerlo. A mi me parece que si no saliera nunca o no hiciera otra cosa, me agobiaria un poco. Creo que lo que me pasa tiene mas que ver con tener momentos de adulto y luego volver a mi ser maternante.
      Como decis, maternar con apego, sobre todo, es un replanteo del yo persona con sus metas, valores, principios... todo.Y es muy fuerte. Profesionalmente tambien me genero cambios, en eso estoy, replanteandome e intentando tomar decisiones no siempre sencillas.
      Por mi parte, creo que un gran punto son mis propios prejuicios y mandatos. Es una lucha interior muy fuerte!
      Gracias por pasarte de nuevo!!!
      besos miles!

      Eliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...